Son muchos los emprendedores que no se atreven o ni siquiera se han planteado la posibilidad de presentarse a licitaciones públicas. Esto es, contratos con administraciones, entidades, empresas públicas y organismos europeos.

Un mercado que, sin embargo, ofrece un campo de posibilidades inmenso para desarrollar nuevos proyectos y generar ingresos. De hecho, el 40% de las licitaciones públicas se adjudican a una sola empresa, sin que se presenten competidores.

Para dar respuesta a esta paradoja nació LicitaPyme. Se trata de un proyecto que permite a las pequeñas empresas, que no cuentan con estructura ni personal especializado, acceder a concursos públicos en condiciones reales. Su propuesta pasa por simplificar el papeleo, filtrar oportunidades viables y aumentar de forma notable las probabilidades de éxito.

Detrás de esta idea está Nicolás Ayensa, un emprendedor de 34 años con más de una década de experiencia en concursos públicos y contratación con la Administración. Su trayectoria está marcada por el propósito y la inquietud constante por crear proyectos con impacto: desde experiencias profesionales en países como Etiopía, Madagascar, Guatemala o el Congo, hasta ayudar hoy a pequeñas y medianas empresas a desbloquear nuevas oportunidades de negocio. “Montar un negocio no es fácil, pero si te atrae esa aventura, es algo casi inevitable”, aseguró.

  1. Los pequeños negocios pueden competir por licitaciones como si fueran una gran empresa
  2. Cómo ayuda realmente LicitaPyme a los pequeños negocios
  3. Casi el 100% de las empresas que licitan por primera vez lo hacen mal
  4. Cualquier pyme de cualquier sector puede conseguir un contrato público
  5. LicitaPyme ya tiene su primer caso de éxito
  6. La trayectoria de Nicolás Ayensa: economista, viajero y emprendedor
  7. Aprender a base de licitar: “Sé lo desgastante que es”
  8. El salto al emprendimiento: de profesional independiente a LicitaPyme

Una iniciativa que permite a las pymes acceder a concursos como cualquier gran empresa

Durante años, el acceso a la contratación pública ha sido un terreno prácticamente vedado para las pymes. No por falta de capacidad, sino por la complejidad administrativa, la falta de tiempo y la ausencia de equipos especializados. LicitaPyme nació precisamente para romper esa barrera y permitir que los pequeños negocios compitan en igualdad de condiciones.

La idea de LicitaPyme no nació de la teoría, sino de la experiencia directa. Antes de lanzar este proyecto, Nicolás Ayensa ya llevaba más de diez años participando en concursos públicos como autónomo, evaluando políticas públicas y proyectos de cooperación. Ese recorrido le permitió detectar un problema estructural en la contratación pública.

“Hay cifras muy impactantes, como que el 40% de los contratos públicos se quedan desiertos o con una sola empresa licitadora”, explicó. Y añadió que lo más llamativo es que estos contratos “se publican en webs accesibles para todos y, aun así, sólo se presenta una empresa en muchos casos. O ninguna”.

Para Ayensa, el problema no está en la falta de oportunidades, sino en cómo se accede a ellas. “Las empresas que suelen ganar son las que tienen dentro un departamento o una persona dedicada a contratar con la Administración. Y eso, normalmente, sólo se lo pueden permitir las empresas grandes”.

¿Cómo ayuda realmente LicitaPyme a los pequeños negocios?

LicitaPyme se define como una “factoría de licitar”. Su propuesta es sencilla de entender: permitir que una pyme funcione de cara a los concursos públicos como lo haría una gran empresa, pero sin necesidad de crear una estructura interna específica.

“Las empresas medianas y grandes tienen equipos dedicados a contratar con la Administración. Nosotros te permitimos ser grande sin tener que montar nada interno”, resumió Ayensa.

El trabajo comienza mucho antes de presentar una oferta. Desde LicitaPyme analizan qué contratos encajan realmente con cada empresa y si merece la pena presentarse. “Lo que hacemos es llevarles contratos que son relevantes para ellas y explicárselos de manera que sea lo más sencillo posible”, detalló.

Antes de dar el paso, evalúan dos cuestiones clave: si la empresa puede presentarse y si es estratégico hacerlo. “Vemos si realmente pueden, en función de los requisitos de solvencia o de la letra pequeña. Si estratégico o no dependerá de la competencia, de las rebajas habituales o de si van a salir contratos similares”, explicó.

Una vez tomada la decisión, el acompañamiento es total en todo el proceso administrativo. “Nosotros nos encargamos de toda la parte administrativa. La memoria técnica la hace la empresa, porque es la experta en su producto o servicio, nosotros después comprobamos que todo esté correcto en tiempo y forma, que tiene su complejidad”.

Casi todas las empresas que licitan por primera vez lo hacen mal

Uno de los principales frenos para las pymes es el coste, tanto económico como de tiempo, que supone licitar por primera vez. Ayensa aseguró que LicitaPyme consigue reducir esa inversión inicial al mínimo imprescindible.

“Si no les ayudáramos, el coste sería mucho mayor: buscar contratos dispersos, leer y entender los pliegos, decidir si merece la pena, recopilar documentación de distintos portales o pagar inscripciones en registros. Eso son fácilmente varios días de trabajo y costes adicionales”, explicó.

Además, LicitaPyme ayuda a evitar errores muy comunes que suelen dejar fuera a las empresas en sus primeras licitaciones. “El más típico es la contaminación de información entre sobres electrónicos. Basta con que aparezca un dato donde no debe, incluso en el nombre de un PDF, para que te excluyan. Es algo que el 99,9% de las empresas que licitan por primera vez suelen cometer”, advirtió.

Este control previo es clave para aumentar las posibilidades de éxito y evitar que una pyme quede fuera por fallos puramente formales.

Las pymes de cualquier sector pueden conseguir un contrato público si saben cómo

Uno de los grandes mitos que rodean a la contratación pública es que sólo algunos sectores pueden acceder a ella. Sin embargo, la experiencia de LicitaPyme demuestra lo contrario.

En cuanto al tamaño, el proyecto se dirige principalmente a empresas de entre cinco y treinta empleados, aunque puede adaptarse a otras dimensiones. Eso sí, Ayensa insistió en que licitar no puede ser algo puntual. “La clave es que quieran ‘superlicitar’. Esto implica compromiso, definir un producto o servicio estrella y revisar contratos de forma recurrente. No vale con probar una vez”.

LicitaPyme ya tiene su primer caso de éxito

Aunque LicitaPyme acaba de echar a andar, el proyecto ya cuenta con su primer caso de éxito. Se trata de una empresa que nunca había licitado y que, en apenas tres meses, consiguió ganar un contrato público.

“Participamos en cinco concursos y ganamos el quinto. Fue emocionante ver cómo la puntuación fue mejorando hasta conseguirlo”, explicó Ayensa. Desde entonces, esa empresa licita de forma recurrente y se ha convertido en lo que él denomina una “pyme superlicitadora”.

Para Ayensa, uno de los mayores logros es demostrar a las empresas que existe un mercado real para sus servicios dentro de la Administración. “Muchas ni siquiera se lo habían planteado. Abrirles esa puerta y hacer una primera valoración ya es clave”, aseguró. De hecho, esa primera valoración la realiza de forma gratuita y, si en uno o dos meses no surge ningún contrato relevante, devuelve la inversión inicial.

“El mercado público es enorme, recurrente y paga mejor que el sector privado, con menos impagos. Eso se puede comprobar con datos públicos”, concluyó.

La trayectoria de Nicolás Ayensa: economista, viajero y emprendedor

Detrás de LicitaPyme no sólo hay una idea de negocio, sino una trayectoria marcada por la inquietud, la experiencia y un recorrido profesional poco habitual. Nicolás Ayensa estudió Economía, trabajó como profesor en institutos y también impartió Derecho y Economía en la Universidad de Zaragoza. Pero durante más de una década su camino fue otro: el de profesional independiente, ligado a la evaluación de políticas públicas y proyectos de cooperación.

Nicolás Ayensa, durante una evaluación de proyectos educativos en Guatemala: una experiencia que hoy aplica para ayudar a pymes a licitar con más garantías
Nicolás Ayensa, durante una evaluación de proyectos educativos en Guatemala.

Ese trabajo le llevó a colaborar con ONG y entidades internacionales, analizando iniciativas sobre el terreno y viajando a países como Etiopía, Madagascar, Guatemala o el Congo, en proyectos impulsados por organizaciones como Cáritas y Entreculturas, y también por instituciones de mayor alcance como Unicef y Unesco.

Con el tiempo, esa experiencia –muy técnica y a la vez muy humana– empezó a encajar con su forma de ver el emprendimiento: conectar piezas, encontrar oportunidades y construir proyectos que hagan más fácil la vida a otros profesionales.

Una idea que empezó conectando talento para ganar concursos

Antes de LicitaPyme, Ayensa ya tenía una obsesión clara: reducir la fricción que existe para presentarse a concursos y crear equipos que funcionen. En su caso, lo vivió desde dentro, porque su trabajo dependía de ganar licitaciones.

“Pues mira, en mi anterior trabajo como evaluador de políticas públicas y proyectos de cooperación, quería montar como una plataforma para poner contacto profesionales entre sí e ir a concursos”, explicó. Su idea era sencilla: unir perfiles complementarios para presentarse a oportunidades concretas. “Por ejemplo, yo soy experto en evaluación y hay una evaluación de agua y saneamiento en el Congo, y yo me encargaba de buscar a un experto en agua y saneamiento”.

Esa lógica de colaboración es una de las bases que después terminaría trasladando al mundo de las pymes, donde muchas empresas tienen capacidad para ejecutar un contrato, pero no para navegar el proceso administrativo que lo precede.

Aprender a base de licitar: “Sé lo desgastante que es”

En la evaluación de proyectos y políticas públicas, presentarse a concursos no era una opción, era parte del trabajo. Y ahí Ayensa vivió las dos caras del sistema: el éxito y la frustración.

“Cuando yo era evaluador me tenía que presentar a concursos para ganar contratos. Yo ayudaba a montar propuestas con colegas. A veces se gana y otras se pierde”, relató. Y añadió: “sé lo desgastante que es tanto en tiempo como mentalmente tener que enfrentarse mucho a eso”.

Esa sensación fue moldeando su enfoque. Para él, muchas pymes no entran al mercado público no porque no puedan, sino porque no tienen margen para asumir ese desgaste añadido.

El salto al emprendimiento: de profesional independiente a LicitaPyme

Tras esa etapa como autónomo, llegó el momento de convertir la experiencia en proyecto. “Después de esa aventura como profesional independiente, en la que me vi con alguna licitación di el paso y monté LicitaPyme”, afirmó.

El salto no fue casual: fue una forma de dar continuidad a lo que ya venía haciendo desde hace años, pero aplicado a un objetivo más amplio. LicitaPyme nació como respuesta a una realidad que él había vivido en primera persona: que licitar puede abrir puertas enormes, pero también puede convertirse en un laberinto si no se cuenta con estructura, tiempo y conocimientos técnicos.

Y ahí es donde encaja su perfil: economista, docente, viajero por trabajo y emprendedor por convicción. Un profesional que aprendió en el terreno cómo funcionan los concursos y que ahora ha decidido poner ese conocimiento al servicio de quienes, hasta ahora, ni siquiera se planteaban competir.