Las pequeñas y medianas empresas españolas están reforzando sus sistemas de protección digital, pero siguen siendo vulnerables a amenazas que no dependen directamente de su infraestructura interna. Así lo pone de manifiesto el último estudio elaborado por la compañía de ciberseguridad Zscaler, que alerta de una brecha creciente entre la percepción de seguridad de las organizaciones y su nivel real de preparación frente a incidentes externos.

Según el informe, el 85% de las empresas en España ha incrementado su inversión en ciberresiliencia en el último año. Sin embargo, cerca de la mitad reconoce que su estrategia sigue centrada casi exclusivamente en proteger el perímetro interno, como firewalls o antivirus, dejando en un segundo plano los accesos a terceros, proveedores tecnológicos o plataformas externas. Y esta visión parcial supone un riesgo relevante para las pymes, especialmente en un contexto en el que gran parte de su operativa diaria depende de servicios cloud, software de gestión, herramientas de marketing digital o soluciones de facturación externas. 

Los proveedores tecnológicos, en el punto de mira

El estudio señala que más de la mitad de los responsables de tecnología anticipan interrupciones causadas por terceros en los próximos doce meses. De hecho, el 57% de las organizaciones ya ha sufrido algún incidente de seguridad vinculado a proveedores externos, una cifra que pone de relieve la fragilidad de las cadenas digitales de suministro.

Para las pymes, este tipo de incidentes puede tener un impacto directo en la continuidad del negocio. Un fallo en un proveedor de servicios críticos puede paralizar procesos clave, afectar a la relación con los clientes o generar pérdidas económicas difíciles de asumir para estructuras empresariales de menor tamaño. Y a esta situación se suma el reto de gestionar correctamente los accesos y permisos de colaboradores externos, una práctica todavía poco sistematizada en muchas pequeñas empresas. 

La mayoría de las pequeñas y medianas empresas ha aumentado su inversión en ciberseguridad durante el último año, pero la adopción acelerada de herramientas digitales amplía la superficie de exposición
La mayoría de las pequeñas y medianas empresas ha aumentado su inversión en ciberseguridad durante el último año, pero la adopción acelerada de herramientas digitales amplía la superficie de exposición

IA, soberanía digital y nuevos retos regulatorios

Otro de los focos de riesgo detectados es la adopción acelerada de herramientas de inteligencia artificial sin políticas claras de uso. El informe, de hecho, revela que el 61% de las empresas no tiene visibilidad sobre el uso de aplicaciones de «shadow AI», es decir, soluciones externas utilizadas por los empleados sin autorización expresa, lo que incrementa el riesgo de fugo de información sensible.

Además, casi la mitad de las organizaciones reconoce preocupación por la exposición de datos confidenciales, en un momento en el que la soberanía digital y las nuevas regulaciones europeas obligan a revisar dónde se almacenan los datos y bajo qué condiciones operan los proveedores tecnológicos.

En este escenario, los expertos coinciden en que la ciberseguridad de las pymes ya no puede limitarse a proteger su propia infraestructura, y, por tanto, la gestión de riesgos de terceros, la visibilidad sobre el uso de herramientas digitales y el cumplimiento normativo se consolidan como elementos clave para garantizar la continuidad y la confianza en el negocio.