Faltan menos de seis meses para que termine 2025 y arranque un nuevo ciclo en el sistema de cotización por ingresos reales. La Seguridad Social tiene que fijar todavía las tablas y los tramos de cuotas que deberán pagar los autónomos en los próximos años. Sin embargo, el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, recordó en una entrevista a este diario que ATA no se sentará a negociar hasta que se solucionen algunos problemas del sistema que llevan tiempo afectando al colectivo y no se corrigen.
Uno de los problemas que la Federación lleva años señalando es la dificultad que tienen los autónomos para acceder al paro, esto es, a la prestación por cese de actividad. Del mismo modo que nadie entendería que un asalariado sea despedido y no pueda cobrar el desempleo, para el presidente de ATA es «inadmisible» que seis de cada diez trabajadores por cuenta propia que cierran su negocio vean denegado el cese de actividad.
En esta entrevista, Lorenzo Amor también aprovechó para valorar algunas medidas actuales, como la recién aprobada ampliación del permiso por nacimiento, que también se extiende para los autónomos. Y sobre todo para advertir de la cada vez más insoportable situación que atraviesan autónomos y pymes, con una presión fiscal asfixiante y una sobrerregulación que obliga a miles de negocios a echar el cierre.
–Muchos de los autónomos se preguntarán qué va a ocurrir con sus cuotas a partir de 2026. ATA ha dicho que negociará este cambio si no se arreglan antes otros problemas
–Vamos a ponernos en antecedentes. Nosotros, desde hace cuatro meses, ya venimos denunciando algunas deficiencias en el sistema. En la regularización, los resultados han ido en la línea de lo que nosotros preveíamos, es decir, prácticamente tres de cada cuatro autónomos han pagado igual o menos de lo que pagaban en 2022 con el nuevo sistema. Es cierto que un 25 % de autónomos han tenido que pagar más, pero la media ha sido de 450 euros.
Ahora bien. Nosotros cuando llegamos al acuerdo con el anterior ministro de Seguridad Social, y además lo rubricamos, era porque se nos aseguraba que la regularización iba a estar lista en el mes de octubre del siguiente año al vencido. Bueno, pues en esta regularización nos hemos ido a junio del año siguiente. Estamos hablando de prácticamente dos años.
«Los autónomos en pluriactividad ya pagan muy por encima de sus ingresos y de lo que cobrarán por sus prestaciones».
A partir de ahí, ¿qué hemos detectado? Hemos visto que hay aspectos que no están ni en el espíritu del acuerdo ni en el propio acuerdo, y que la Seguridad Social ha hecho una interpretación que no tiene absolutamente nada que ver con lo que nosotros habíamos negociado y pactado.
–¿Se refiere a los autónomos en pluriactividad?
–Sí. El problema es que la Seguridad Social tiene una base máxima para todo el sistema, una sola, independientemente de los regímenes que existan. Y ha interpretado que un autónomo que cotiza ya en el régimen general por la base máxima, puede estar también en el tramo máximo en el RETA.
Es inconcebible porque estos autónomos están pagando muy por encima de lo que corresponde por sus ingresos, y de lo que algún día van a poder percibir por sus prestaciones.
Nosotros, desde el primer momento, cuando se negoció este aspecto, dijimos que un autónomo que ya cotizaba en la base máxima del sistema ya era lo suficientemente solidario, estaba aportando muy por encima de lo que le corresponde y no tenía por qué cotizar en el RETA.
«Es una tomadura de pelo hablar de cotizaciones cuando se está denegando el paro al 60% de los autónomos que solicitan la prestación».
Al final, para llegar a un acuerdo, dejamos las cosas como estaban y que se pagara un 50 % de la cotización. Pero, evidentemente, no un 50 % de la cotización que le saldría con la regularización. Eso es complicado. Porque un autónomo nunca va a recibir prestación por eso que está cotizando de más en el RETA. Por lo tanto, mientras no se solucione esto, que ya desde hace cuatro meses lo sabía la Seguridad Social, nosotros no vamos a negociar nada nuevo. Porque no se puede abrir un nuevo capítulo cuando no se ha cerrado correctamente el anterior.
En segundo lugar, hay una disposición adicional que establecía que se respetaba lo que los autónomos venían cotizando en el año 2022, aunque esa cotización estuviera por encima de la cotización que correspondiera por la regularización.
Hay muchos autónomos que son autónomos societarios, autónomos colaboradores, familiares de societarios, que no hacen declaración de renta, ni vienen obligados a hacer declaración de renta. La Seguridad Social ha interpretado que como no hacen declaración de renta o no han declarado los rendimientos netos, pues inmediatamente se les implementa una base de cotización más baja de la que ellos estaban cotizando, no respetando esa disposición adicional. Esto es una interpretación que ha hecho la Seguridad Social y con la que nosotros no estamos de acuerdo.
«En 2024 se recaudaron 370 millones de euros por el cese de actividad y solo se pagó en prestaciones 112 millones».
Por tanto, empezar a hablar de cuánto van a ser las tablas en 2026, 2027, 2028 sin haber solucionado estos problemas, pues no nos parece lógico.
Pero es que esto no es lo único que nos preocupa. Seguimos teniendo unos problemas de prestaciones que no están acordes con la realidad. La prestación por cese de actividad de los autónomos es una tomadura de pelo. A las alturas que estamos del año 2025, hasta mayo, el 60 % de las prestaciones solicitadas se han denegado.
Se han solicitado 7.781 prestaciones. Se han denegado 4.698. Los últimos datos que tenemos de las mutuas de accidentes de trabajo son los siguientes: se recaudaron 370 millones de euros en el año 2024. Y se han pagado en prestaciones 112 millones de euros. Al fondo de reserva han ido 169,25 millones. En 2024, la Reserva Complementaria de Estabilización por Cese de Actividad de la Seguridad Social ya tiene un fondo de 1.446,34 millones de euros.
«Mientras no se solucione el cese de actividad y el subsidio para mayores de 52, que no cuenten con ATA para ninguna negociación».
Con estos números, es inconcebible que al 60% de los autónomos se les esté denegando la prestación por cese de actividad. Y se les esté rechazando, principalmente por no poder acreditar causa económica. Es una tomadura de pelo que a un autónomo, en estos momentos, se le plantee que cierre su negocio, cese su actividad, se dé de baja de la Seguridad Social, se dé de baja de Hacienda, para cobrar unos seis meses 800 euros de prestación
Imagine que a seis de cada diez desempleados se les denegara la prestación por desempleo. Eso es lo que está pasando a día de hoy con los autónomos.
Y mientras no se solucione esto, y no se establezca también, en las mismas condiciones que tiene un asalariado, un subsidio para mayores de 52 años, que no cuenten con nosotros para ningún tipo de negociación para subir las cotizaciones a los autónomos.
–Seguimos con más temas de actualidad. Hoy se ha aprobado el permiso retribuido. Parece que también se incluye a los autónomos, ¿no?
–Creo que es un paso importante para acabar con la discriminación entre asalariado y autónomo en lo que a conciliación se refiere. Antes parecía que la maternidad y el cuidado de hijos era exclusivamente para un trabajador o trabajadora asalariada, pero no se tenían en cuenta los autónomos.
La dificultad que tienen muchas autónomas y autónomos de buscar un sustituto cuando deben coger la baja por maternidad o cuidado de los hijos
A partir de ahí, cuando se está disfrutando de la prestación, es evidente que nosotros siempre hemos puesto de manifiesto la dificultad que tienen muchas autónomas y autónomos de buscar un sustituto cuando deben coger la baja por maternidad o cuidado de los hijos, sobre todo en determinadas actividades o profesiones donde la persona es el elemento fundamental.
Cuando hay un local abierto al público, como un comercio, es más fácil buscar un sustituto, ¿no? Pero cuando estamos hablando de profesiones, de actividades donde es la persona la que sustenta el negocio, ya sea una abogada, un economista, un arquitecto, etcétera, etcétera, siempre es más complicado.
Dicho esto, es importante destacar que la prestación supone un paso importante, y que va a ser sufragada por la Seguridad Social para los autónomos y también para sus empleados.
–Pasamos a la presión fiscal. España figura entre los países del mundo con mayor carga impositiva para autónomos y empresas…
–La presión fiscal es brutal. Además, el autónomo en España tiene una inseguridad jurídica muy grande. Seguimos viendo cómo las deducciones de los trabajadores por cuenta propia son admitidas de forma diferente, teniendo en cuenta la delegación territorial de la Agencia Tributaria donde presente su declaración.
Estamos viendo cómo seguimos sin tener seguridad fiscal, sin tener seguridad jurídica, y cómo se admiten en unos sitios unos gastos y en otros no. Cómo también, si eres autónomo persona física, se admiten unas deducciones y si tienes una sociedad, se admiten otras. Esta inseguridad jurídica es la que está provocando, por ejemplo, que estén aumentando cada día más los autónomos societarios.
«La Agencia Tributaria está mucho más preocupada en estos momentos en amedrentar a los autónomos que en solucionar sus problemas».
Prácticamente dos de cada tres nuevas altas en los últimos años están siendo autónomos societarios. Pero además, los autónomos españoles seguimos siendo ciudadanos de segunda con respecto a los autónomos europeos. Puesto que no existe todavía o no se ha implementado en España el IVA franquiciado. Algo que sí tienen el resto de los países de nuestro entorno europeo.
Desde luego, la Agencia Tributaria está mucho más preocupada en estos momentos en amedrentar a los autónomos que en solucionar sus problemas. Con una negociación, además, completamente bloqueada para el tema del IVA franquiciado y otros asuntos como los módulos o el sistema de deducciones.
«Por el momento no hay IVA franquiciado. Hemos estado dos años mandando a nuestros expertos y técnicos a mesas de negociación para nada».
–¿Alguna novedad a este respecto?
No. Por el momento no hay IVA franquiciado. Hemos estado dos años perdiendo el tiempo. Mandando a nuestros expertos y técnicos a mesas de negociación para nada, para que la Agencia Tributaria bloquee la negociación y no cambie absolutamente nada.
–Bueno, ya estamos cerca de otoño y parece que, un año más, se presenta con varias dificultades para los autónomos.
–Hay una dificultad que me preocupa especialmente, y es el incremento que está habiendo de la inflación. Ya son seis de cada diez los autónomos que han subido precios en el último año. Y con esta escalada, veremos qué ocurre. Porque, indiscutiblemente, esto supone un incremento importante de los costes de producción de muchos autónomos. Y empobrece más al colectivo.
–Entonces, ¿cómo ve el futuro más inmediato?
–En los últimos seis años han cerrado 64.000 autónomos del comercio. Han cerrado también muchísimos en la agricultura, en la industria o en la hostelería. Hay gente que habla de cómo va la economía y del crecimiento. Estoy encantado de que las presentaciones que están teniendo ahora las empresas del IBEX expongan unos resultados extraordinarios.
«Siete de cada diez autónomos ven cómo su negocio va renqueando. Es bueno salir a la calle y mirar la economía real, la economía del autónomo».
Pero no podemos olvidar que siete de cada diez autónomos ven cómo su negocio va renqueando. Cuando se habla del crecimiento de la economía, yo estoy encantado de que esos portaaviones de nuestra tejido empresarial, que son las grandes empresas, tengan esos resultados récord. Creo que eso es positivo para el país.
Ahora bien, les pido que salgan a la calle y pregunten a la economía real, a la economía del autónomo. Que les pregunten a esos 64.000 comerciantes que se han visto obligados a cerrar en los últimos seis años cómo han quedado. O que le pregunten cómo va la economía a esos agricultores que se han visto obligados a cesar en la actividad. O a la gente de la industria.
A todos los que están regulando cada día, la reducción de jornada, el control horario y muchas otras normas, les pediría que bajen del coche oficial y que vayan a la calle. Que hablen con los autónomos, que hablen con la economía real.





