El conflicto entre Estados Unidos e Irán ya está teniendo consecuencias directas en los costes de miles de transportistas españoles. Según denuncian distintas organizaciones del sector, el precio del combustible ha aumentado hasta 30 céntimos por litro en menos de una semana, lo que está disparando el gasto mensual de los autónomos del transporte por carretera.
Esta subida, según los cálculos de las asociaciones de transportistas, puede suponer hasta 1.500 euros más al mes por camión en carburante. Así lo explicó a este diario José Carlos López Jato, vicepresidente de la Federación Española de Transporte Discrecional de Mercancías (Fatransa), que representa principalmente a pequeñas empresas y autónomos del transporte. El incremento del precio del gasóleo se produce apenas unos días después del inicio del conflicto en Oriente Medio y ha generado una fuerte preocupación en el sector.
Las organizaciones de transportistas consideran que esta escalada de precios resulta difícil de justificar en tan poco tiempo. Según denuncian, las reservas de combustible existentes en España y en Europa podrían cubrir varios meses de consumo, por lo que el impacto real del conflicto sobre los costes de suministro todavía no debería haberse trasladado de forma inmediata a los surtidores.
En este contexto, la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) ha exigido al Gobierno que investigue lo que considera posibles «subidas abusivas» en las gasolineras, mientras que Fetransa alerta de que el incremento del carburante está asfixiando a miles de transportistas autónomos que no pueden repercutir estos costes a sus clientes.
Subidas de 1.500 euros por camión y mes en carburante para los autónomos del transporte
La subida del combustible está teniendo un impacto inmediato en los costes operativos del transporte por carretera, uno de los sectores más sensibles a la evolución del precio del gasóleo.
Según explicó a este medio José Carlos López Jato, el incremento de hasta 30 céntimos por litro registrado en apenas unos días se traduce en un aumento medio de unos 1.500 euros mensuales por camión.
El cálculo parte del consumo habitual de un vehículo dedicado al transporte de mercancías. “Un camión medio consume aproximadamente 5.000 litros de combustible al mes. Si el precio sube 30 céntimos por litro, estamos hablando de 1.500 euros más al mes, lo que es injustificable en tan poco tiempo”, explicó Jato.
Para muchas pequeñas empresas del transporte o transportistas autónomos con uno o dos vehículos, este incremento supone un impacto directo en su rentabilidad. El carburante representa uno de los principales costes de explotación del transporte por carretera, junto con los salarios o el mantenimiento de los vehículos.
Además, el problema se agrava porque muchos contratos de transporte no permiten trasladar de forma inmediata estos aumentos al precio del servicio. Aunque existe un mecanismo legal de revisión del precio del transporte vinculado al coste del combustible, su aplicación suele producirse con cierto retraso.
“Los transportistas no pueden repercutir estas subidas de un día para otro. Mientras tanto, tienen que asumir el sobrecoste, lo que deja a muchos autónomos en una situación muy complicada”, señaló el vicepresidente de Fetransa.
Los transportistas denuncian que las gasolineras han subido precios en menos de una semana
El sector del transporte considera especialmente preocupante la rapidez con la que se han producido las subidas del carburante tras el estallido del conflicto en Oriente Medio.
El consumo medio de un camión es de 5.000 litros al mes, por lo que una subida de 30 céntimos supone un sobrecoste de cientos de euros.
Según denuncian, tanto Fetransa como Fenadismer, algunas gasolineras han incrementado los precios en menos de una semana desde que comenzaron las tensiones internacionales.
En Fenadismer consideran que este comportamiento responde al conocido fenómeno del “efecto cohete y pluma” que se produce con frecuencia en el mercado de los carburantes. Este concepto describe cómo los precios suben rápidamente cuando existe cualquier señal de inestabilidad en los mercados energéticos, pero tardan mucho más tiempo en bajar cuando el coste del petróleo se reduce.
La patronal recuerda que el combustible que actualmente se vende en las estaciones de servicio procede de reservas adquiridas previamente, por lo que el impacto del conflicto internacional no debería reflejarse de forma inmediata en el precio final.
En la misma línea, López Jato aseguró que la subida resulta difícil de explicar teniendo en cuenta la existencia de reservas de combustible en Europa. “No tiene sentido que en menos de una semana ya estemos viendo incrementos tan fuertes cuando las reservas que hay pueden cubrir varios meses”, explicó.
El vicepresidente de Fetransa señaló además que este tipo de situaciones generan una enorme incertidumbre en el sector del transporte, que depende casi completamente del precio del combustible para calcular sus costes.

Las patronales piden al Gobierno vigilar los precios en las gasolineras
Ante esta situación, las asociaciones de transportistas han pedido al Gobierno que actúe para evitar lo que consideran posibles abusos en el mercado de los carburantes.
En un comunicado recogido por Europa Press, Fenadismer exigió al Ejecutivo que ponga en marcha inspecciones en las gasolineras para comprobar si las subidas actuales responden realmente a un aumento de los costes o si se trata de incrementos injustificados de los márgenes comerciales.
“No es aceptable que el conflicto en Oriente Medio se traduzca, en menos de una semana, en subidas de hasta 30 céntimos por litro en los surtidores españoles”, señalaron en la organización.
La federación considera que este comportamiento está provocando un fuerte impacto económico en el transporte por carretera, especialmente entre los transportistas autónomos y las pequeñas empresas que operan con márgenes muy ajustados.
La Inspección vigilará que los transportistas usen los nuevos tacógrafos y cumplan los límites de peso
Por este motivo, Fenadismer ha pedido al Gobierno que siga el ejemplo de Francia, donde el primer ministro anunció recientemente la puesta en marcha de 500 controles estratégicos en estaciones de servicio para detectar posibles abusos en los precios.
El objetivo de estas inspecciones sería verificar que las subidas registradas en los surtidores responden realmente a un aumento del coste del petróleo o del combustible refinado y no a prácticas especulativas.
Además, la patronal reclama que se recuperen mecanismos de control que permitan evitar beneficios extraordinarios de las petroleras durante situaciones de crisis internacional.





