En los últimos años, la llamada ofensiva comercial de China se ha consolidado como uno de los grandes factores de transformación del comercio a nivel global. Y lo cierto es que la situación dominante en Europa. Por eso mismo, organismos como la Comisión Europea han tendido que analizar sus riesgos: la presión sobre la industria local, la pérdida de competitividad en determinados sectores y el aumento del déficit comercial, entre otras, con el gigante asiático.
No obstante, esta visión es sólo una parte del escenario. Porque también es interesante analizar qué puede suponer para algunas pymes europeas, y en concreto de nuestro país.
Ha sido en los últimos días cuando la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) ha presentado un informe en el que introduce un matiz importante que ayuda a entender mejor la situación actual: y es que según sus previsiones, la economía española crecerá un 2,2%, lastrada por la inflación derivada del conflicto en Irán. Pero al mismo tiempo amortiguada por un factor clave, que es el aumento de las importaciones de bienes chinos, y que están actuando como contención de costes para muchas empresas y consumidores.
En la práctica, este escenario podría beneficiar especialmente a autónomos y pequeñas empresas que dependen de maquinaria, componentes tecnológicos, electrónica, materiales de construcción o bienes para reventa, ya que el aumento de importaciones procedentes de China está permitiendo abaratar muchos costes de aprovisionamiento. Comercios minoristas, negocios de ecommerce, talleres, instaladores de energías renovables, empresas de reformas, distribuidores o pequeños fabricantes que utilizan piezas importadas podrían ganar margen o contener subidas de precios, en un contexto todavía marcado por el encarecimiento energético y la inflación. Aunque, al mismo tiempo, otros sectores que compiten directamente con productos chinos más baratos siguen enfrentándose a una presión creciente sobre sus precios y rentabilidad.
- Muchas pymes y autónomos pueden verse beneficiadas por la estrategia comercial de China
- Existen sectores vulnerables, pero otros beneficiados por este nuevo equilibrio comercial
Muchas pymes y autónomos pueden verse beneficiadas por la estrategia comercial de China
Cuando se habla de forma genérica sobre la ofensiva comercial china, la gran mayoría de los analistas, como es el caso de Instituto de Estudios de Seguridad de la UE (EUISS), suelen referirse a fenómenos bastante específicos, como es la sobreproducción industrial en sectores como la tecnología, la electrónica o la automatización; la salida masiva de productos a mercados exteriores y una política de precios altamente competitiva.
Y de ahí han surgido advertencias en Europa, una vez que las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos han llevado al gigante asiático a dirigir su estrategia hacia el Viejo Continente. Estas salvaguardas hablan del impacto negativo que existe en la industria local, la presión sobre los márgenes empresariales, la posible destrucción de empleo o la necesidad de medidas proteccionistas.
En concreto, el Consejo General de Economistas, junto con el Banco de España, ha advertido en repetidas ocasiones sobre el riesgo de la fragmentación del comercio global, que puede generar ineficiencias, tensiones en las cadenas de suministro y pérdida de estabilidad en el crecimiento económico a medio plazo.
No obstante, y según el análisis reciente que ha elaborado Funcas, también existe un efecto que es más complejo pero claramente positivo. En primer lugar, está el abaratamiento de inputs clave: porque para una parte del tejido empresarial español, China no es un competidor directo, sino un proveedor estratégico. Los componentes tecnológicos, la maquinaria ligera, la electrónica industrial, los materiales de construcción o los bienes de consumo para reventa llegan al mercado europeo a precios significativamente más bajos, lo que permite reducir costes de producción y aumentar márgenes a muchas pymes.
Es el caso, por ejemplo, de las pymes que pertenecen al sector del comercio minorista, el ecommerce, los talleres industriales, las que se dedican a servicios técnicos o los negocios que dependen de equipamiento tecnológico, según el análisis de la OCDE a la hora de evaluar las cadenas globales de valor, donde se concluye que China actúa como uno de los principales proveedores mundiales de este tipo de bienes intermedios.
Otro elemento clave es la democratización del acceso a la tecnología, ya que las herramientas de automatización, los sensores, las soluciones digitales o el equipamiento industrial; que antes estaban reservados a grandes empresas ahora se encuentran disponibles a precios asequibles. Lo que permite que autónomos y pequeñas empresas compitan en mejores condiciones, incorporando tecnología que mejora su productividad sin necesidad de grandes inversiones. De hecho, según Funcas, el incremento de las importaciones procedentes de China está actuando como un factor moderador de los costes para la economía española.
A todo esto se suma, además, el papel de China como socio comercial en expansión. Porque no sólo importa, sino que también exporta demanda, algo que influye de forma directa en sectores como la alimentación, la agrocosmética, la moda o los productos premium.

Existen sectores vulnerables, pero otros beneficiados por este nuevo equilibrio comercial
El impacto de esta ofensiva comercial no es, ni mucho menos, homogéneo. Porque existen sectores claramente beneficiados, pero también otros que se enfrentan a una presión competitiva directa y muy difícil de sostener. Por ejemplo, es el caso de las pymes que producen bienes equivalentes a los importados desde China, que son las más expuestas a la competencia en precio, sobre todo en industrias manufactureras tradicionales o en determinados segmentos del retail.
Según un informe del Banco de España, alrededor de un 10% de empresas españolas de estos sectores importan insumos críticos de China. Aunque en el sector manufacturero, en concreto, la cifra asciende a un 20%; de ahí que este tipo de negocios se el más expuestos a la presión competitiva directa.
En cambio, otros sectores como las instalaciones de energías renovables, la integración de bienes de equipo, la construcción o el comercio digital están aprovechando el flujo de importaciones para reducir costes y aumentar su capacidad operativa. En concreto, la disponibilidad de componentes baratos está impulsando proyectos de instalación de paneles solares, sistemas de almacenamiento energético o soluciones de domótica a menor precio final, lo que a su vez aumenta la demanda de servicios locales.
Como dato, en el caso de las energías renovables, la expansión del mercado español, con más de 8 GW instalados sólo en 2025, está estrechamente vinculada a la reducción del coste de los componentes importados, especialmente en el caso de paneles solares de origen chino, que concentran más del 90% del suministro europeo y que han traído la caída de precios en más de un 60%, según los datos de Rystad Energy.
Todo esto se produce, además, en un momento de intensificación de las relaciones instituciones entre España y China. Y es que durante la visita oficial celebrada el pasado abril, España y el gigante asiático reforzaron su cooperación económica mediante la firma de nuevos acuerdos bilaterales, con el objetivo de atraer inversión china y facilitar el acceso de empresas españolas al mercado asiático.
En ese sentido, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha reiterado en varias ocasiones que China es un mercado estratégico para el sector agroalimentario español. Sobre todo, por su capacidad de demanda en productos de alto valor añadido.





