El pasado 4 de diciembre se aprobó la Ley de Movilidad Sostenible en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Una norma que incluye una importante novedad en el ámbito de la regulación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE): los ayuntamientos podrán fijar una tasa a los vehículos que superen los límites o categorías máximas de libre circulación establecidos en dichos espacios. Lo que incrementa las trabas para los autónomos profesionales que trabajan en el reparto de mercancías o suministros en la ciudad.
La norma permite a las autoridades locales gravar la circulación de estos vehículos, determinando la cuota tributaria a aplicar a cada uno de ellos, con la finalidad de reducir las emisiones contaminantes en estas zonas urbanas.
Según explicaron a este medio en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), la decisión de aplicar la tasa es de los ayuntamientos, por lo que, “de elaborarse, no estaría implementada hasta el año que viene. (…) Sin embargo, al no ser una tasa de aplicación obligatoria, no tiene un plazo concreto para su puesta en marcha, más allá de lo previsto por la Ley Reguladora de las Haciendas Locales».
- La tasa tomará como referencia el valor del estacionamiento en aparcamiento público
- Muchos autónomos tienen vehículos antiguos que no obtendrían certificación
La tasa tomará como referencia el valor del estacionamiento en aparcamiento público
La normativa, Ley 9/2025, señala que la tasa será aplicable con el fin de ampliar el catálogo de medidas que los municipios pueden aplicar para “garantizar la adecuada calidad del aire en sus términos municipales y minorar las emisiones producidas por los vehículos a motor”.
Esta nueva pauta podría aumentar las presiones sobre aquellos profesionales que dependen del vehículo para poder realizar su trabajo, como sucede con repartidores o negocios de mudanzas.
A pesar de que las obligaciones últimas de las restricciones a la circulación en las ZBE se retrasaron, finalmente, hasta el 1 de enero de 2026 –tras una implementación gradual–, la circulación quedará prohibida en todo el municipio para vehículos sin distintivo ambiental (A) a partir de esa fecha.
Superar la restricción podrá ser sancionado con multas de 200 euros (100 euros si es pronto pago), motivo por el que los autónomos dedicados al transporte de mercancías, repartos a domicilio o distribución de suministros se encuentran en una situación crucial.
Como explicó a este medio Antonio Villaverde, presidente de la Asociación de Transportistas Autónomos (ATA), existen determinadas excepciones según el municipio en cuestión, como sucede en la capital madrileña, donde los autónomos mayores de 59 años, o aquellos que alcancen esta edad al frente de una sociedad pero que cuenten con un solo vehículo, pueden solicitar entrar con el vehículo que tienen. “Es la única excepción que nos han concedido, y para vehículos muy particulares (como hormigoneras o con plumas de autocarga)”.
Pero esta no es la tónica general. Un gran número de trabajadores por cuenta propia dependen de su acceso a las diferentes zonas de la ciudad para poder ofrecer sus servicios, que, en muchos casos, ya han estado realizando con amplias restricciones teniendo en cuenta la avanzada edad tanto de los profesionales como de su parque de vehículos (motivo por el que no es infrecuente que no cuenten con la certificación necesaria). Muchos de estos profesionales aún no comprenden que la regulación no haga diferencia entre los vehículos para la actividad económica y el resto de los particulares.

Asimismo, aunque aún se desconocen mayores detalles, la recién aprobada normativa fija que para determinar el importe de la tasa se podrá utilizar como valor de referencia el coste que habría tenido que pagar el vehículo si hubiera estacionado en un aparcamiento público, en lugar de circular por la zona de bajas emisiones.
En el caso de la ciudad de Madrid, la tasa fijada para los aparcamientos públicos es de 0,0448 euros/minuto para los turismos que estacionan entre 31 y 90 minutos, o 2,69 euros la hora, siendo esta la tasa de referencia a partir de la que el Ayuntamiento podría fijar la cuota por circulación en la ZBE si no se cumple con la certificación.
Muchos autónomos tienen vehículos antiguos que no obtendrían certificación
Como señaló Villaverde, la antigüedad media de estos vehículos es muy elevada. Esto se debe a que el transporte de corto recorrido tiene una vida más prolongada debido a que realizan menor número de kilómetros. Estos vehículos se amortizan durante un período de tiempo más largo, siendo habitual que no dispongan de la certificación exigida para circular en el municipio o sólo puedan hacerlo con importantes restricciones (certificación B).
Esto sucede, por ejemplo, con los vehículos de los trabajadores por cuenta propia dedicados a la distribución urbana o las mudanzas. Se trata de vehículos que hacen entre unos 15.000 y 20.000 kilómetros al año.
Como añadió, un vehículo de unas 12 toneladas puede costar entre 70.000 o 90.000 puede euros, y superar los 100.000 si se adquiere eléctrico. Además, según los datos aportados por la asociación, más de la mitad de los autónomos que trabajan por cuenta propia con su vehículo se verán perjudicados en su actividad una vez que se culmine la implementación gradual de las zonas de bajas emisiones el próximo 1 de enero.
“El sector está muy atomizado. Para un autónomo es muy complicado cambiar un vehículo cuando no toca. Lo apuran hasta el final de su vida útil. Además, la edad de los autónomos en el transporte es avanzada, y muchos están pensando en jubilarse antes. No van a poder entrar a Madrid, pero tampoco en barrios como Vicálvaro o la zona del aeropuerto”.
ATA ya ha solicitado que se tengan en cuenta la situación de estos autónomos del transporte, a fin de que se apliquen restricciones que puedan permitir su acceso a las zonas, aunque sea para los que entran de manera puntual.
“Todos los vehículos sin distintivo ya no pueden entrar, lo que sucede es que hemos conseguido que no sancionen a nadie. Nosotros pedimos excepciones ante esas restricciones. Solicitamos un sistema para el que entraba puntualmente, o para determinados vehículos. Hubiera sido necesario hacer mayores excepciones, sobre todo con el transporte de mercancías. Se están jugando el abastecimiento de la ciudad”.





