La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta digital cotidiana para miles de pequeñas y medianas empresas españolas. Automatizar tareas administrativas, generar contenidos, analizar datos o mejorar la atención al cliente son ya usos habituales en el día a día de muchos negocios. Sin embargo, esta adopción acelerada también está abriendo nuevas grietas de seguridad que muchas pymes todavía no han aprendido a gestionar.
Según advirtió Javier Tejada, copresidente y responsable de Tecnología de la consultora H&K, «una implantación de la inteligencia artificial sin una estrategia clara de seguridad, gobernanza del dato y concienciación interna puede convertirse en un problema serio para las empresas”.
Además, según el Banco de España, una de cada cinco empresas españolas utiliza ya algún sistema de Inteligencia Artificial y, en el caso de las más pequeñas, el uso se concentra sobre todo en herramientas de IA generativa. Sin embargo, cerca del 60% de estas empresas reconoce que emplea la tecnología todavía en fase experimental, sin procesos consolidados ni controles avanzados.
Los cinco riesgos a los que se enfrentan las pequeñas empresas que usan la IA en 2026
A esto se suma que, en 2024, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) gestionó más de 97.000 incidentes de seguridad, de los cuales 31.000 afectaron directamente a empresas, muchas de ellas pymes. Con este escenario de fondo, la consultora H&K ha identificado cinco peligros recurrentes a los que se enfrentan los pequeños negocios cuando incorporan la IA sin conocer bien sus riesgos.
Ataques más creíbles y baratos
La Inteligencia Artificial está elevando el nivel de sofisticación de los ciberataques, especialmente del phishing. Gracias a estas herramientas, los delincuentes pueden generar correos electrónicos, mensajes o incluso llamadas automatizadas con un lenguaje impecable, adaptado al sector, al contexto del negocio o al perfil del destinatario.
Para las pymes, en las que los procesos de verificación suelen ser más informales y el control interno es menor, estos ataques resultan más difíciles de detectar y aumentan el riesgo de fraude, robo de credenciales o suplantación de identidad.
Datos desordenados que amplifican el riesgo
Muchas pymes arrastran desde hace años un problema estructural: información crítica dispersa, duplicada y con permisos heredados sin revisar. Documentos, correos, bases de datos de clientes o información financiera suelen convivir sin una política clara de accesos.
“Cuando se conectan herramientas de IA a estos entornos, la tecnología no crea el problema, pero lo amplifica”, explicó el experto de H&K. La IA puede acceder, procesar y resumir información que no debería estar disponible para determinados usuarios, multiplicando el impacto de un error previo de organización del dato.

Fugas de información por un uso descontrolado de la IA
Otro riesgo frecuente aparece cuando los empleados utilizan herramientas de IA sin normas internas ni supervisión, a menudo desde cuentas personales o aplicaciones no corporativas. En ese contexto, es fácil que se introduzcan documentos internos, datos de clientes o información financiera sin ser conscientes de las consecuencias.
“La empresa pierde el control sobre dónde se almacenan esos datos y cómo pueden reutilizarse”, apuntó Tejada. En las pymes, la ausencia de políticas claras convierte este uso desordenado de la IA en una vía directa de fuga de información sensible.
Asistentes que revelan información interna
Algunas empresas están integrando chatbots o asistentes inteligentes conectados al correo electrónico, al CRM o a repositorios documentales para ganar eficiencia. El problema surge cuando estos sistemas se implantan sin un diseño adecuado de seguridad y permisos.
Mediante técnicas como el prompt injection, un atacante puede forzar al asistente a generar respuestas que incluyan información interna o confidencial, saltándose las restricciones previstas. Además, estos sistemas pueden llegar a sugerir o ejecutar acciones no deseadas, convirtiéndose en un nuevo punto de exposición de datos para la empresa.
Riesgos legales y sanciones por el RGPD
El uso de la IA sin garantías suficientes también puede llevar a incumplimientos del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Introducir datos personales de clientes o empleados en herramientas que no ofrecen garantías, reutilizar contenidos generados sin control o entrenar modelos con información interna puede suponer tratamientos no autorizados.
Para las pymes, sin estructuras avanzadas de cumplimiento normativo, esto implica no solo el riesgo de sanciones económicas, sino también un importante daño a su reputación.
La conclusión de los expertos es clara: la inteligencia artificial no es peligrosa por sí misma, pero su uso sin estrategia, formación y controles adecuados puede generar más problemas que beneficios. Para las pymes, el reto ya no es decidir si usar IA, sino cómo hacerlo de forma segura, responsable y alineada con su realidad operativa.





