Son muchas las pymes del comercio minorista que llevan años compitiendo en clara desventaja frente a las grandes superficies y plataformas de comercio electrónico. Su menor capacidad financiera, margen reducido para asumir pérdidas y presión constante sobre precios y horarios han ido estrechando el margen de maniobra de miles de pequeños negocios. 

Y para paliarlo, muchas de ellas se plantean invertir en tecnología. Algo que solo tiene sentido cuando ofrece un retorno claro y medible. Así, la realidad aumentada se ha convertido en una sorprendente herramienta que mejora la situación de muchas empresas.

De hecho, según el Informe Anual elaborado por Brand XR, una plataforma estadounidense que se dedica al ámbito digital, ha habido claros incrementos de ventas de hasta el 30% en los negocios con realidad aumentada, y reducciones de devoluciones en torno al 20%. Unas cifras que hablan de patrones de comportamiento del consumidor que también deberían tenerse en cuenta en España.

La realidad aumentada ayuda a los clientes a decidir en las tiendas online 

La adopción de la realidad aumentada en el comercio ya ha superado la fase inicial. Según el mismo informe de Brand XR, más del 90% de los consumidores estadounidenses utiliza ya herramientas de realidad aumentada o se muestra dispuesto a usarlas para comprar, siempre que las tiendas den esa opción. Además, el 98% de quienes las han probado afirman que les resulta especialmente útil para tomar decisiones de compra más seguras.

Y es este comportamiento precisamente el que tiene un impacto directo en las ventas y la disminución de devoluciones. Datos recopilados por Shopify muestran que los productos que incorporan contenidos en 3D o realidad aumentada registran tasas de conversión hasta un 94% superiores frente a aquellos que no ofrecen este tipo de visualización. Por su parte, otros estudios citados en el informe apuntan a incrementos de conversión cercanos al 90% entre los usuarios que interactúan con experiencias de realidad aumentada frente a los que no lo hacen. 

Los clientes pueden ver el producto en escala real, lo que reduce devoluciones

Y la reducción de devoluciones es otro de los grandes efectos de esta tecnología. Permitir al cliente ver, por ejemplo, un mueble incorporado en una fotografía de su propio salón, una prensa sobre su cuerpo o un producto en escala real reduce de forma notable los errores en la compra. Según los datos de Shopify, las marcas que emplean realidad aumentada para la visualización de productos han logrado disminuir las devoluciones hasta en un 40%. Y en el caso del comercio minorista, Brand XR estima que una reducción del 20% en devoluciones es una cifra realista y sostenida en el tiempo.

Además, el comportamiento de los consumidores más jóvenes refuerza esta tendencia. El 92% de los integrantes de la Generación Z afirma que quiere utilizar este tipo de herramientas de realidad aumentada en sus compras online, según el informe. Esta preferencia no es menor, ya que se trata del grupo que marcará el consumo en la próxima década.

Y si hablamos de la visión de los comercios minoristas encuestados en Estados Unidos, observamos cómo la inversión al respecto se está acelerando, y que en otro informe de la compañía Gartner se prevé que el 80% de los minoristas del país desplegarán realidad aumentada como parte de su estrategia de experiencia de cliente para este 2026.

Los productos que incorporan contenidos en 3D o realidad aumentada registran tasas de conversión hasta un 94% superiores frente a aquellos que no ofrecen este tipo de visualización
Los productos que incorporan contenidos en 3D o realidad aumentada registran tasas de conversión hasta un 94% superiores a las de aquellos que no ofrecen este tipo de visualización.

La digitalización sigue siendo un reto para las pymes españolas, según el Ministerio de Trabajo

También hay que tener en cuenta que el potencial de tecnologías como la realidad aumentada contrasta con las dificultades reales de muchas pymes de nuestro país para abordar la transformación digital. De hecho, así lo reconoce el propio Ministerio de Trabajo y Economía Social en un informe elaborado junto a la Confederación Intersectorial de Autónomos del Estado Español (CIAE), donde admite que una parte significativa del colectivo no está preparada para los cambios tecnológicos que vienen en los próximos años.

El trabajo autónomo representa alrededor del 16% del empleo total en España, con más de 3,3 millones de personas, según datos del propio Ministerio. Sin embargo, la brecha digital se amplía por edad, sector y territorio. Y el informe antes referido señala que muchos pequeños negocios operan todavía con modelos poco digitalizados y, sobre todo, con una capacidad limitada para invertir en tecnología.

Según ATA, sólo el 25% de los trabajadores autónomos han utilizado el programa público Kit Digital. Y por poner otro ejemplo, un estudio de Ipsos para TeamSystem revela que seis de cada diez autónomos aún no se habían adaptado a la facturación electrónica, incluso antes de conocer que la obligación de Verifactu se aplazaba hasta 2027.

El propio Ministerio de Trabajo reconoce en este informe que las ayudas económicas no son suficientes por sí solas, y que la falta de competencias digitales, el escaso tiempo para formarse y la ausencia de acompañamiento especializado siguen siendo barreras relevantes. A ello se suma que, según el Foro Económico Mundial, el 40% de las habilidades digitales actuales quedará obsoleto en 2030, lo que obliga a una actualización constante.

En ese sentido, las inversiones tecnológicas que ofrecen retornos claros son las únicas que adquieren un valor estratégico, como es el caso de la realidad aumentada. Y es el mismo informe del Ministerio el que subraya la necesidad de políticas públicas que faciliten una digitalización útil y aplicada al negocio real. Tecnologías que mejoran la experiencia del cliente, reducen costes operativos y refuerzan la competitividad pueden, efectivamente, marcar la diferencia entre mantenerse en el mercado y quedar rezagado.