El colectivo de médicos autónomos en España atraviesa un momento crítico. Por un lado se enfrenta a la precariedad del sector privado, en el que muchos profesionales trabajan bajo la figura de falsos autónomos, sin derechos laborales básicos. Y por el otro está la propuesta de reforma del Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, que ha generado incertidumbre sobre su capacidad para compatibilizar la actividad privada con la pública.

La realidad es que los médicos autónomos han sido históricamente un grupo poco visible en las reformas sanitarias, a pesar de que su papel es clave para mantener la actividad asistencial. Sin embargo, la falta de un marco regulatorio específico y los conflictos recientes con aseguradoras privadas han evidenciado todavía más su vulnerabilidad, como sucede a menudo con el colectivo general de los autónomos.

Así, no es de extrañar que la reciente huelga de médicos contase con la participación de miles de médicos autónomos, que quisieron reflejar la necesidad de un reconocimiento formal de su situación laboral real.

  1. La demanda de los médicos autónomos contra las aseguradoras médicas
  2. Las propuestas de reforma del Ministerio de Sanidad y su impacto en los médicos autónomos
  3. La falta de un marco regulatorio propio para médicos autónomos agrava la situación

La demanda de los médicos autónomos contra las aseguradoras médicas

Según datos de la Asociación Española de Médicos de Ejercicio Libre (Unipromel), alrededor de 25.000 médicos trabajan en el sector privado, de los cuales unos 7.500, es decir, el 30%, estarían encuadrados como falsos autónomos.

Estos profesionales, que legalmente figuran como trabajadores por cuenta propia, dependen casi por completo de una única compañía o clínica, según Unipromel. No establecen sus propias tarifas, no eligen pacientes y trabajan en instalaciones que no controlan, rigiéndose además por protocolos y supervisión interna.

En ese sentido, inspirándose en el modelo legal aplicado a los repartidores de Glovo, Unipromel prepara una demanda colectiva para que la justicia reconozca la relación laboral real de estos facultativos. La estrategia busca frenar la precarización encubierta y establecer así precedentes que fortalezcan la posición de los médicos autónomos frente a las aseguradoras privadas.

Además, la constitución del sindicato Seplamed, el primero específico para médicos de la sanidad privada, refuerza la intención del sector de negociar un convenio propio. Este modelo se inspira en sistemas utilizados por otros colectivos, como el de pilotos y marinos mercantes, con el objetivo de garantizar condiciones justas, evitar contratos abusivos y asegurar la viabilidad económica de los profesionales médicos independientes.

Nuevas restricciones que quiere imponer Sanidad y su impacto en los médicos autónomos

El otro frente abierto al que se enfrentan los médicos autónomos es la reforma del Estatuto Marco del Personal Sanitario, impulsada por el Ministerio de Sanidad. En primer lugar, el borrador de la nueva normativa ha sido rechazado por la Agrupación por un Estatuto Médico y Facultativo (Apemyf), que lo considera una oportunidad perdida y un retroceso respecto al estatuto de 2003.

Entre las principales críticas destacan que la reforma no mejora la sobrecarga asistencial ni garantiza los descansos adecuados al personal médico, además de dejar a los médicos sometidos a la discrecionalidad de los sistemas autonómicos.

Los médicos autónomos no cuentan con un marco regulatorio propio, lo que les empuja a la inseguridad laboral
Los médicos autónomos no cuentan con un marco regulatorio propio, lo que les empuja a la inseguridad laboral.

Y en el caso de los médicos autónomos, la preocupación  se centra en la posible limitación de la compatibilidad entre la práctica privada y el ejercicio de su profesión en el sistema público. Esta medida podría impedir que los profesionales por cuenta propia combinen una consulta privada con su labor en hospitales públicos, restringiendo así su capacidad de generar ingresos propios y limitando la autonomía profesional. Y siendo empujados aún más a su relación con las aseguradoras privadas, que tampoco les garantiza una situación idónea.

De hecho, José Luis Perea, secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), ha señalado que esta restricción «constituye una limitación de derechos para los profesionales», y que el sistema público no debe ensalzarse a costa de la sanidad privada.

La falta de un marco regulatorio propio para médicos autónomos agrava la situación

Al depender de contratos individuales con aseguradoras o grupos hospitalarios, carecen de negociación colectiva, seguridad laboral y garantías económicas. Por ello, asociaciones como Unipromel reclaman un estatuto específico, un convenio propio y baremos justos que aseguren la calidad asistencial y la viabilidad económica del ejercicio profesional.

Así las cosas, los médicos autónomos se encuentran entre la espada y la pared. Por un lado, se enfrentan a prácticas abusivas en la sanidad privada, dependiendo exclusivamente de centros concretos que no les permiten la libertad de horarios y movimientos que se asocia al trabajo autónomo. Por el otro, la reforma del Estatuto Marco amenaza con cerrar aún más las puertas a su desarrollo profesional, limitando la compatibilidad entre el sistema público y la sanidad privada.

En ese contexto, la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (OMEGA) y el Sindicato Médico de Euskadi (SME) se han reunido recientemente para formalizar una unidad de sindicatos médicos y trabajar de forma conjunta con el objetivo de reivindicar un Estatuto propio y luchar contra el Anteproyecto de Ley de Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad.

Será en enero de 2026 cuando hagan una rueda de prensa conjunta para informar sobre el escenario de reivindicaciones y movilizaciones coordinadas.