1. El pago con el móvil ya forma parte de la rutina de compra de millones de clientes
  2. No ofrecer pagos móviles puede lastrar la venta, sobre todo en comercios pequeños

Más de la mitad de los españoles, un 50,7%, paga con el móvil en establecimientos comerciales, según el Barómetro de Particulares 2025 de Mastercard, elaborado a partir de 12.000 entrevistas. El dato marca un nuevo máximo y confirma que el pago móvil ha dejado de ser una opción minoritaria para convertirse en una costumbre de compra digital cada vez más extendida.

Para autónomos y pequeños negocios, esta tendencia tiene una lectura muy práctica. No se trata solo de ofrecer una comodidad adicional, sino de adaptarse a un comportamiento de consumo que ya está consolidado. En muchos casos, el cliente ni siquiera saca la cartera: paga con el teléfono, con una cartera digital vinculada a su tarjeta o con el reloj inteligente. Si el comercio no está preparado para aceptar ese pago, la experiencia de compra se complica justo en el momento más delicado: el cierre de la venta.

Además, el avance del pago móvil no se entiende de forma aislada. Llega en un contexto en el que el uso de tarjetas está en máximos, la banca digital es casi universal y las compras online siguen creciendo. Mastercard señala que el 97,6% de los usuarios ya utiliza tarjetas y que el 92,1% emplea canales digitales para gestionar sus finanzas, mientras que las compras por internet alcanzan al 79,1% de la población. Es decir, el cliente cada vez se mueve más en un ecosistema digital y espera que el comercio físico responda a esa misma lógica.

El pago con el móvil ya forma parte de la rutina de compra de millones de clientes

El principal mensaje del estudio es que pagar con el smartphone ya no es una rareza, sino un hábito asentado. Según Mastercard, el 50,7% de los españoles utiliza el móvil para abonar sus compras en comercios. Y no hablamos de un nicho muy concreto: la adopción se extiende a varias franjas de edad, aunque con una intensidad distinta.

Entre los jóvenes de 18 a 34 años, el uso del móvil para pagar alcanza el 80,3%. En la franja de 35 a 54 años, el porcentaje se sitúa en el 56,8%. Incluso entre los mayores de 55 años, casi tres de cada diez consumidores (-un 28,7%) utilizan ya esta vía.

La lectura para un pequeño comercio es clara: renunciar a este sistema de pago no solo puede penalizar la experiencia de compra de los más jóvenes, sino también la de una parte creciente de clientes de mediana edad que ya han incorporado el teléfono a su día a día.

Los jóvenes lideran el cambio, pero el pago móvil ya se extiende a todas las edades

La presión para adaptarse será todavía mayor en determinados sectores. Comercios de moda, restauración rápida, cafeterías, ocio, tecnología o negocios ubicados en zonas urbanas y turísticas suelen trabajar con perfiles de consumidor donde el pago móvil está especialmente normalizado. Ahí, no aceptar el smartphone como medio de pago puede percibirse casi como una fricción innecesaria.

El pago con móvil ya supera el 80% en los tramos de edad más jóvenes.
El pago con móvil supera en la actualidad el 80% en los tramos de edad más jóvenes.

Además, el cliente que paga con el móvil no siempre está pensando en “hacer un pago digital”; simplemente quiere abonar lo adquirido rápidamente. Muchas veces lleva la tarjeta cargada en Apple Pay, Google Wallet o una app bancaria y espera que el datáfono responda igual que cuando acerca una tarjeta contactless.

Si no puede hacerlo, la sensación que transmite el negocio no es tanto la de “preferimos otro medio de pago”, sino la de ir un paso por detrás de cómo ya compra buena parte del mercado.

No ofrecer pagos móviles puede lastrar la venta, sobre todo en comercios pequeños

Para un autónomo o una micropyme, aceptar pagos con el móvil no es sólo una cuestión de modernidad. También puede ser una herramienta comercial. En un pequeño negocio, donde cada compra cuenta y la fidelización es clave, cualquier obstáculo en el momento del cobro puede jugar en contra.

Y más aún cuando la mayoría de los consumidores ya opera en un entorno donde la tarjeta, la wallet o la banca digital forman parte de su rutina financiera.

El informe de Mastercard muestra que la tarjeta sigue siendo el gran soporte de estos pagos. Entre quienes pagan con el móvil, la opción más habitual es vincular una tarjeta de débito, elegida por el 49,5% de los usuarios, seguida de la de crédito, con un 33,5%, y de la tarjeta prepago, con un 23,8%. Esto significa que, en la práctica, para muchos comercios aceptar pagos móviles no exige incorporar un sistema completamente nuevo, sino contar con un TPV contactless o con una pasarela ya preparada para leer esas wallets digitales.

La digitalización del cobro ya no es una ventaja: empieza a ser una exigencia del cliente

El cambio de fondo es que la digitalización del cobro está dejando de ser un plus para convertirse en un estándar. De hecho, el Banco de España ya ha constatado que, aunque el efectivo sigue siendo el medio de pago principal en muchos establecimientos físicos, su peso cae mientras avanzan los pagos con tarjeta y móvil. En paralelo, el propio organismo ha señalado que el uso de dispositivos móviles en el punto de venta se ha duplicado desde 2022.