- El Gobierno ha aprobado una rebaja de 20 céntimos por litro que ha terminado siendo menos
- Asociaciones del transporte denuncian la ineficacia de las medidas del Gobierno
El encarecimiento del carburante tras la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán está disparando los costes de miles de negocios en España, con especial impacto en el transporte por carretera. En este sector, la subida del diésel ha alcanzado incrementos cercanos al 50%, tensionando de forma directa la rentabilidad de autónomos y empresas.
Este aumento está golpeando especialmente a quienes no pueden trasladar el sobrecoste a sus clientes. En el transporte de mercancías y viajeros, los márgenes se están reduciendo en pocas semanas, mientras los profesionales siguen asumiendo incrementos que, en muchos casos, superan los mil euros mensuales en carburante.
Además, representantes del sector advierten de que parte de esta subida no responde únicamente al contexto internacional, sino también a desajustes en la formación de precios que estarían agravando el impacto sobre los profesionales.
Para tratar de amortiguar esta situación, el Gobierno ha aprobado una bonificación de 20 céntimos por litro de gasóleo. Sin embargo, desde el propio sector del transporte aseguran que el efecto real de esta ayuda es inferior al anunciado. “En realidad no son veinte céntimos, son quince céntimos los que le llegan al sector. Entonces eso es completamente insuficiente”, explicó a este medio José Carlos Jato, secretario técnico de la Federación Española de Transporte Discrecional de Mercancías (Fetransa).
El Gobierno ha aprobado una rebaja de 20 céntimos por litro que ha terminado siendo menos
El Gobierno ha aprobado una ayuda extraordinaria de 0,20 euros por litro de gasóleo dirigida al transporte por carretera, con el objetivo de compensar el aumento de costes derivado del encarecimiento de los productos petrolíferos. La medida se recoge en el artículo 55 del Real Decreto-ley 7/2026, publicado en el BOE, y tendrá carácter temporal.
Esta bonificación no se aplica de forma general a todos los consumidores, sino que está limitada a los profesionales que ya tienen derecho a la devolución parcial del Impuesto sobre Hidrocarburos, es decir, aquellos que utilizan el denominado gasóleo profesional. En la práctica, esto incluye principalmente a transportistas por carretera que cumplan los requisitos establecidos en la normativa vigente.
El importe de la ayuda se calculará en función del combustible consumido entre la entrada en vigor del decreto y el 30 de junio de 2026, y se abonará posteriormente mediante transferencia bancaria. Para poder acceder a esta bonificación, será obligatorio pagar el carburante mediante las tarjetas de gasóleo profesional, ya que su uso actúa como solicitud automática de la ayuda.
Además, la gestión se realizará de forma conjunta con el sistema habitual de devolución del Impuesto sobre Hidrocarburos. Esto implica que la Administración calculará mensualmente el importe correspondiente y procederá al pago, siempre que el beneficiario esté correctamente inscrito en el censo habilitado.

No obstante, la norma también establece límites. Los vehículos que se beneficien de esta ayuda no podrán acceder a otras ayudas directas para carburantes previstas para transportistas que no utilizan gasóleo profesional.
Asociaciones del transporte denuncian la ineficacia de las medidas del Gobierno
Las asociaciones del transporte coinciden en que las medidas aprobadas por el Gobierno no están logrando compensar el fuerte encarecimiento del carburante, pero es el propio sector quien pone cifras concretas a esa falta de eficacia. Desde la Federación Española de Transporte Discrecional de Mercancías (Fetransa), su secretario técnico, José Carlos Jato, advirtió de que el impacto real de la ayuda es muy inferior al anunciado.
“En realidad no son veinte céntimos, son quince céntimos los que le llegan al sector. Entonces eso es completamente insuficiente”, explicó Jato, aludiendo al efecto conjunto de las medidas fiscales y a la eliminación de elementos previos como el gasóleo profesional en los términos en los que venía aplicándose.
Según detalló, el problema no es sólo la cuantía de la ayuda, sino la magnitud de la subida del combustible. “A nosotros el gasoil nos ha subido un 50%… con esa rebaja de quince céntimos nos sigue costando alrededor de mil euros más al mes el carburante”, señaló. En la práctica, la bonificación sólo cubriría una parte del incremento, dejando un sobrecoste relevante que los transportistas deben seguir asumiendo.
Además, Jato subrayó que algunas de las medidas fiscales tienen un efecto limitado para el transporte profesional. “Para nosotros el IVA es un impuesto neutro… nos da igual que esté al 21% o al 10%”, apuntó, diferenciando así el impacto real entre los consumidores particulares y los profesionales.
A esta situación se suma otro factor clave: la dificultad para trasladar el aumento de costes a los clientes. Aunque la normativa permite revisar los precios del transporte cuando sube el carburante, en la práctica muchos cargadores no aplican esta actualización. “Si el cliente no quiere, no puedes variar el precio. Es imposible”, explicó, lo que deja a los transportistas asumiendo directamente el incremento.
Estas críticas coinciden con el diagnóstico de otras asociaciones del sector. según publicó recientemente Europa Press,Tanto ATRADIS como Cesintra consideran que las ayudas aprobadas apenas cubren una parte del sobrecoste real y denuncian una desproporción en el reparto de las medidas, con mayor impacto para los consumidores particulares que para el transporte profesional.
Asimismo, organizaciones como ATRADIS han alertado de que parte del efecto de las rebajas fiscales se estaría diluyendo rápidamente en el mercado, debido a ajustes en los precios por parte de las petroleras, lo que impide que los profesionales perciban un alivio real en sus costes.
En este contexto, el sector advierte de una creciente presión económica sobre autónomos y empresas de transporte, especialmente en el segmento pesado, donde el impacto mensual del carburante es muy superior al de otros vehículos. La combinación de ayudas limitadas, dificultades para repercutir costes y un mercado tensionado está situando a muchos negocios en una situación cada vez más complicada.





