La conexión directa de AVE entre Madrid y Málaga quedó interrumpida el pasado mes de febrero, tras los problemas registrados en la infraestructura ferroviaria en el entorno de Álora, derivados del desprendimiento de un talud que obligó a cortar la vía, aunque desde semanas antes varias operadoras como Iryo ya habían suspendido su actividad tras el terrible accidente ocurrido el 18 de enero. La última previsión sitúa la reapertura a finales de abril, quedando fuera de juego toda la Semana Santa, una de las fechas de mayor actividad económica para pymes y autónomos.

En un primer momento, el Gobierno anunció que el tráfico podría recuperarse en el propio mes de febrero, aunque rápidamente el horizonte se desplazó hasta el 23 de marzo. Finalmente, este plazo no va a cumplirse, lo que afecta de lleno a miles de negocios vinculados al turismo y otros sectores que dependen de la movilidad ferroviaria para alcanzar sus ganancias habituales de esta época del año.

  1. Hoteles, restaurantes y turismo cultural: el gran golpe económico para la costa del sol
  2. Otros autónomos y pymes afectados por la paralización del AVE, más allá del turismo

Hoteles, restaurantes y turismo cultural: el gran golpe económico para la costa del sol

El impacto más inmediato se está produciendo en el sector turístico, que es, además, el principal motor económico de Málaga y de toda su provincia. De hecho, la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (AEHCOS) ha advertido en las últimas semanas de una caída media del 26% en la demanda hostelera, vinculada directamente a la ausencia del AVE, con descensos que superan el 30% únicamente en la capital malagueña.

En concreto, según las estimaciones de la patronal hotelera, las cancelaciones y la menor entrada de reservas se traducirán en pérdidas superiores a los 300 millones de euros sólo durante la Semana Santa. En caso de ampliar el análisis al conjunto del trimestre afectado por la crisis ferroviaria, estiman que el impacto económico podría elevarse hasta 1.300 millones de euros, teniendo en cuenta también el efecto indirecto sobre proveedores y otras actividades auxiliares.

Así, la llamada Mesa del Turismo, que agrupa a organizaciones empresariales del sector, ha alertado del «golpe al turismo y al empleo de Málaga y la Costa del Sol», provocado por la desconexión ferroviaria con Madrid, que es, a su vez, uno de los principales mercados emisores de turismo nacional. Según sus propios cálculos, la provincia podría perder hasta 195.000 turistas hasta mediados de abril si la situación no se revierte de manera inmediata.

Y lo peor de todo es que este catastrófico efecto no se limita a los hoteles. Restaurantes, bares, empresas de ocio, guías turísticos, comercios del centro histórico y negocios vinculados al turismo cultural están viendo cómo se frena la llegada de visitantes. Porque, además, Málaga es uno de los destinos urbanos con mayor concentración de museos de nuestro país, y buena parte de ese turismo cultural procede del mercado nacional que utiliza el AVE como principal medio de transporte, de la misma forma que sucede con las personas que viajan debido a los eventos relacionados con la propia Semana Santa.

Según los mismos datos de AEHCOS, la caída de la demanda está obligando a muchos negocios a ajustar precios y depender de reservas de última hora, lo que reduce márgenes en un contexto donde, por otra parte, el encarecimiento de costes energéticos y de suministros también les está afectando de manera directa. Además, el impacto también se traslada al empleo. Algunas consultoras especializadas en el mercado laboral, como es el caso de Randstad, han advertido de que Málaga podría ser la única provincia española donde caiga la contratación en Semana Santa, con un descenso estimado del 3,7% respecto al año pasado, precisamente por la incertidumbre turística derivada del problema ferroviario.

Autónomos y pymes afrontan una Semana Santa sin AVE y con pérdidas millonarias para la hostelería
Autónomos y pymes afrontan una Semana Santa sin AVE y con pérdidas millonarias para la hostelería

Otros autónomos y pymes afectados más allá del turismo

Y aunque el turismo concentra la mayor parte del impacto, la realidad es que el cierre del AVE Madrid-Málaga está afectando también a numerosos autónomos y pymes que no dependen directamente del visitante vacacional, pero sí de la movilidad ferroviaria.

Entre los más perjudicados se encuentran los taxistas y las empresas de transporte urbano, que están registrando una menor llegada de viajeros a estaciones y puntos clave de la ciudad. Según argumentan desde el sector del taxi, la reducción del flujo de pasajeros se traduce en menos servicios y, por tanto, una menor facturación en un periodo tradicionalmente fuerte. 

Y también se ven afectados autónomos y pequeñas empresas que utilizan el AVE de forma habitual por motivos profesionales, como es el caso de los comerciales, los consultores, los técnicos, los formadores o los empresarios que se desplazan con frecuencia entre Madrid y Málaga para reuniones, proyectos o prestación de servicios. El aumento del tiempo de viaje con las alternativas que se han ofrecido desde compañías como Renfe, así como la incomodidad de los trasbordos, están provocando, a su vez, cancelaciones de desplazamientos y retrasos en la actividad económica.

El problema, según argumentan desde el sector empresarial, no es sólo la cancelación puntual de viajes, sino la pérdida de competitividad del destino frente a otras ciudades que sí mantienen conexiones ferroviarias directas y fiables. Y es que en un contexto de inflación y encarecimiento general del transporte aéreo, el AVE era una pieza clave para sostener el turismo nacional hacia Málaga.

En vista de ello, la incertidumbre sobre los plazos de reapertura está agravando la situación. Aunque Adif mantiene como objetivo restablecer el tráfico a finales de abril, el sector teme que cualquier nuevo retraso prolongue el impacto económico más allá de la Semana Santa y comprometa también los puentes de mayo y el inicio de la temporada alta. Mientras tanto, Renfe ha anunciado que se encuentra estudiando soluciones técnicas temporales, aunque reconoce que las limitaciones actuales para restablecer un servicio competitivo sin la infraestructura plenamente operativa son grandes.