Para muchas pymes, mantener una flota tecnológica no es una cuestión de lujo, sino una necesidad para garantizar la competitividad y, por tanto, la supervivencia, frente a empresas de mayor tamaño. Herramientas de análisis de datos, software de gestión y dispositivos actualizados son claves para optimizar procesos, mantener operaciones online y responder a clientes con rapidez. Sin embargo, la escasez global de memoria y almacenamiento, combinada con el aumento de los precios, ha generado un fuerte dilema en las últimas semanas: retrasar la renovación tecnológica o bien asumir costes significativamente más altos.

Un informe reciente elaborado por la empresa IDC prevé que el envío de ordenadores retrocederá un 11,3% este 2026 y el de las tablets un 7,6%. Mientras que otra empresa tecnológica, Omdia, calcula que el mercado mundial de ordenadores caerá un 12% hasta los 245 millones de unidades. Ante este panorama, los autónomos y las pymes deben replantear su estrategia tecnológica y valorar alternativas de adquisición que permitan mantener la operativa de la empresa sin comprometer su tesorería.

  1. La escasez de componentes obliga a las pymes a retrasar sus inversiones en tecnología
  2. ¿Cómo impactan la escasez y la subida de precios en las inversiones de pymes y autónomos?

La escasez de componentes obliga a las pymes a retrasar sus inversiones en tecnología

La escasez de componentes críticos como la memoria RAM, los discos SSD y los procesadores tecnológicos ha convertido 2026 en un año especialmente desafiante para muchos negocios. No solo porque viven directamente de la venta de este tipo de productos, sino porque los necesitan para poder actualizarse digitalmente. Así, la dependencia de fabricantes concentrados en Asia, junto con las interrupciones en la cadena de suministro y el aumento de los costes derivados del reciente conflicto en Irán, ha encarecido los dispositivos tecnológicos a niveles históricos.

Según IDC, los envíos de PC de gama baja, los más utilizados por muchas pequeñas empresas, podrían descender hasta un 28%, lo que implica que las pymes que planeaban renovar equipos económicos se verán obligadas a asumir precios más altos o retrasar dicha inversión, lo que impacta en su productividad y competitividad frente a otras empresas. En contraste, los dispositivos de gama media y alta presentan caídas más moderadas, pero también son más caros, obligando a tomar decisiones estratégicas sobre prioridades a la hora de invertir.

Por su parte, Forrester advierte que la digitalización y la adopción de inteligencia artificial no son ya una ventaja exclusiva de grandes compañías. Más del 70% del crecimiento en inversión TIC hasta 2030 provendrá de la adquisición de equipos informáticos y software, especialmente soluciones basadas en IA, utilizadas para automatizar tareas y optimizar procesos básicos del día a día. Esto evidencia que las pymes que no renueven su tecnología podrían quedarse atrás frente a la competencia, en un clima que ya de por sí es difícil para ellas.

Además, es importante recalcar que el impacto también es desigual según la plataforma: los PC con Windows, que concentran el 83% del mercado global, sufrirán una caída estimada del 12%, mientras que los equipos económicos con ChromeOS podrían registrar descensos de hasta un 28%. Los dispositivos Apple macOS presentan una caída más moderada, del 5%, gracias a la integración de su cadena de suministro.

Pymes y autónomos afrontan una tormenta tecnológica por la subida de precios derivada de la guerra en Irán
Pymes y autónomos afrontan una tormenta tecnológica por la subida de precios derivada de los bombardeos en Oriente Medio.

¿Cómo impactan la escasez y la subida de precios en las inversiones de pymes y autónomos?

Frente a este escenario, las pymes y los autónomos, lógicamente, se están viendo obligados a replantear sus estrategias de adquisición tecnológica. Según IDC, se estima que algunas optarán por priorizar equipos de gama media y alta para cubrir necesidades críticas, mientras que otras deberán planificar compras anticipadas o explorar configuraciones alternativas para mantener la operativa sin sacrificar su rendimiento. Así las cosas, la flexibilidad en la planificación se va a convertir en una herramienta de supervivencia.

Para los pequeños autónomos y microempresas, que tienen siempre un menor margen financiero, la subida de precios supone un reto adicional. Por ejemplo, si antes una inversión en equipos básicos requería 5.000 euros, la misma compra este 2026 podría suponer, según los cálculos de Omdia, unos 6.500 euros por el aumento de componentes, obligando a revisar presupuestos o bien a retrasar dicha inversión. Y especialmente todos aquellos negocios que dependen de la atención al cliente online o de la gestión digital de sus procesos: esto les repercutirá en los próximos años.

Otro asunto es el de las cadenas de suministro, pues en la planificación de la inversión futura habrá que anticiparse a los muy probables retrasos en los envíos. IDC recomienda que las pymes consideren en este caso alternativas de adquisición, apostando por la combinación de equipos nuevos y equipos reacondicionados, y la priorización de necesidades críticas sobre las renovaciones, que pueden ser menos urgentes. De esta manera, aunque el coste de entrada sea más alto, la empresa garantizaría continuidad operativa y mantendría su capacidad para competir en un mercado que es cada vez más digital.

De hecho, este medio ya ha hablado con anterioridad sobre los bombardeos en Irán y la afectación que está suponiendo para los autónomos dedicados al transporte, debido principalmente al encarecimiento de carburantes y otros costes de logística. Y esa subida de precio en el diésel y la gasolina también tiene un efecto indirecto en la inversión tecnológica, al aumentar la presión sobre los presupuestos.

Además, muchas de las pymes que operan directamente en el sector tecnológico serán las más afectadas por la situación: en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, había en 2023 unas 76.000 compañías dedicadas únicamente al sector de las tecnologías de la información y la comunicación, lo que puede dar una idea de cuántas pymes estarían doblemente afectadas, por su propia venta de tecnología y por cómo la utilizan como base de su oferta de servicios y productos.