Han pasado varios años desde que los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) se hicieron conocidos entre autónomos y pymes durante la pandemia. Sin embargo, este mecanismo no desapareció con las medidas extraordinarias d la Covid-19. La reforma laboral los consolidó como una herramienta estructural que autónomos y pequeñas empresas pueden seguir utilizando para suspender contratos o reducir jornadas sin tener que despedir a sus trabajadores.
De hecho, los últimos datos publicados por la Seguridad Social, correspondientes al cierre de abril de 2026, muestran que 11.186 trabajadores seguían afectados por algún tipo de ERTE. De ellos, 8.792 tenían completamente suspendido su contrato y otros 2.394 estaban en suspensión parcial, equivalente a una reducción temporal de su actividad.
Aunque son muchos menos que hace un año, cuando había 18.828 empleados en esta situación, las cifras muestran que los ERTE siguen utilizándose en 2026. En especial, porque permiten a los negocios ajustar sus costes laborales durante una caída de actividad, una dificultad económica o un acontecimiento extraordinario, manteniendo al mismo tiempo la relación laboral con sus empleados.
- Los negocios mantienen aún a más de 11.000 empleados acogidos a un ERTE
- Los ERTE permiten suspender los contratos o reducir la jornada sin despedir a los empleados
- Los ERTE siguen permitiendo a los autónomos reducir sus costes cuando atraviesan dificultades
- Los autónomos deben acreditar las causas para solicitar un ERTE ETOP o de fuerza mayor
Los negocios mantienen aún a más de 11.000 empleados acogidos a un ERTE
La mayoría de los trabajadores afectados por estos expedientes se encuentran actualmente en un ERTE por causas Económicas, Técnicas, Organizativas o de Producción (ETOP).
Según las últimas estadísticas de la Seguridad Social, a finales de abril había 7.910 empleados acogidos a esta modalidad, alrededor del 71% del total.
De ellos, 5.750 tenían su contrato completamente suspendido, mientras que otros 2.160 estaban afectados de manera parcial. Este último supuesto permite al negocio mantener trabajando al empleado durante una parte de su jornada y reducir temporalmente las horas que presta servicios.
Precisamente, los ERTE ETOP son los que pueden resultar más habituales para autónomos y pequeñas empresas que atraviesen dificultades sin que haya ocurrido ninguna catástrofe o acontecimiento extraordinario. Como explicó en su momento a este diario Jaume Barcons, abogado laboralista de la gestoría Barcons, pueden justificarse por una situación económica, técnica, organizativa o productiva que la empresa tendrá que acreditar.
Por ejemplo, una pyme podría recurrir a este mecanismo cuando atraviese una caída continuada de sus ingresos o determinadas pérdidas que hagan necesario reducir temporalmente sus costes de plantilla. En lugar de extinguir contratos, el negocio puede suspenderlos durante un periodo o reducir la jornada mientras trata de recuperar su actividad.
Los datos muestran además que otros 2.572 trabajadores estaban afectados por ERTE de fuerza mayor al terminar abril. De ellos, 2.338 tenían completamente suspendido su contrato y 234 mantenían una suspensión parcial.
Dentro de esta categoría, 2.217 empleados estaban incluidos en expedientes ordinarios de fuerza mayor y otros 355 se encontraban afectados por decisiones adoptadas por la autoridad pública. Estos últimos pueden producirse, por ejemplo, cuando una determinada actuación administrativa impide o limita el funcionamiento habitual del negocio.
Los ERTE permiten suspender los contratos o reducir la jornada sin despedir a los empleados
La utilidad de estos mecanismos para los pequeños negocios está precisamente en la posibilidad de ajustar temporalmente los costes laborales sin desprenderse definitivamente de su plantilla.
Cuando el contrato queda suspendido por completo, el empresario deja de abonar temporalmente el salario correspondiente mientras el trabajador accede a la protección prevista para estas situaciones. Cuando se aplica una reducción de jornada, el negocio mantiene parte de la actividad del empleado y reduce proporcionalmente el tiempo de trabajo.
Además, determinados ERTE pueden dar acceso a exoneraciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, aunque su porcentaje depende de la modalidad y del cumplimiento de las condiciones exigidas. En los ERTE ETOP, por ejemplo, las exoneraciones podían alcanzar el 20% y estaban vinculadas al desarrollo de acciones formativas.
Los expedientes por fuerza mayor responden a una lógica diferente. Están destinados a situaciones extraordinarias que impiden al negocio desarrollar normalmente su actividad, como puede ocurrir tras una inundación, un incendio u otro acontecimiento ajeno a la voluntad del empresario.

Nuevos ERTE por fuerza mayor
De hecho, este tipo de mecanismos han vuelto a adquirir relevancia este verano después de los incendios que han afectado a distintos puntos de España. El Gobierno ha aprobado medidas específicas para negocios y trabajadores afectados por evacuaciones, restricciones de acceso o limitaciones de actividad, entre ellas exenciones en las cotizaciones para empresas que obtengan autorización para aplicar un ERTE.
A estas modalidades se suma el Mecanismo RED, que debe ser activado previamente por el Consejo de Ministros para determinados sectores o circunstancias. En abril de 2026, 704 trabajadores de la fabricación de vehículos seguían acogidos a este mecanismo, todos ellos con suspensión total. En cambio, ya no aparecía ningún trabajador incluido en el Mecanismo RED de agencias de viajes.
Los ERTE siguen permitiendo a los autónomos reducir sus costes cuando atraviesan dificultades
La caída del número de trabajadores afectados respecto a 2025 no significa que los ERTE hayan dejado de utilizarse. Al contrario, las cifras muestran que continúan formando parte de las herramientas laborales disponibles para los negocios que necesitan afrontar temporalmente una situación complicada.
En abril del pasado año había 18.828 trabajadores afectados por alguna de estas modalidades, frente a los 11.186 contabilizados ahora. Por tanto, el número se ha reducido en aproximadamente 7.600 empleados en doce meses, cerca de un 41%.
También ha cambiado significativamente el peso del Mecanismo RED. En abril de 2025 había 3.438 trabajadores del sector de fabricación de vehículos afectados por este instrumento, mientras que en el mismo mes de 2026 quedaban 704.
Sin embargo, los ERTE ETOP continúan concentrando la mayoría de los casos. Los 7.910 trabajadores acogidos a esta modalidad representan siete de cada diez empleados que permanecían en algún expediente al cierre de abril.
Los autónomos deben acreditar las causas para solicitar un ERTE ETOP o de fuerza mayor
Para acceder a estos mecanismos no basta con que el autónomo decida unilateralmente dejar de pagar temporalmente los salarios de sus empleados. Cada modalidad tiene un procedimiento y unas causas que deben quedar debidamente acreditadas.
En el caso de los ERTE ETOP, el negocio debe justificar que existen razones económicas, técnicas, organizativas o productivas. Para acreditar una causa económica pueden utilizarse, entre otros documentos, balances contables o declaraciones tributarias que permitan demostrar la situación que atraviesa la empresa.
Además, el procedimiento exige comunicar la intención de iniciar el expediente a los trabajadores o a sus representantes y abrir un periodo de consultas. En los pequeños negocios que carecen de representación legal de la plantilla, los propios empleados pueden tener que designar a quienes participen en la negociación.
El procedimiento es distinto cuando existe fuerza mayor. En este caso no se desarrolla el mismo periodo de negociación con la plantilla, sino que el negocio debe solicitar a la autoridad laboral que constate la existencia de la circunstancia extraordinaria que justifica la suspensión de contratos o la reducción de jornada.
Una vez acreditadas las causas y completado el procedimiento correspondiente, el autónomo puede aplicar las medidas autorizadas durante el tiempo necesario. De esta forma, los ERTE siguen funcionando en 2026 como una alternativa al despido para miles de negocios que necesitan reducir temporalmente sus costes laborales sin perder definitivamente a sus trabajadores.





