- El absentismo se consolida como el mayor problema operativo en los pequeños negocios
- El problema se extiende a otros sectores intensivos en mano de obra
- El impacto económico del absentismo reabre el debate sobre su control
El pequeño comercio y otros sectores afectados por el absentismo están respaldado las medidas que prepara el Gobierno para reforzar el control de las bajas laborales repetidas. Un plan que pasa por mejorar la coordinación entre los servicios sanitarios y la Seguridad Social, detectar patrones de incapacidad temporal recurrente y acortar los tiempos de diagnóstico y tratamiento.
Y es que el comercio minorista es un sector en el que el absentismo alcanza entre el 11% y el 14%, por lo que estas actuaciones se perciben como necesarias para evitar que las ausencias prolongadas o encadenadas afecten directamente a la actividad diaria de miles de pequeños negocios.
Puesto que, para muchos autónomos con plantillas reducidas, la repetición de bajas en un mismo trabajador o su prolongación más allá de lo necesario puede suponer no poder abrir el negocio o tener que reducir horarios, con el consiguiente impacto en ventas. El respaldo del comercio responde a esta realidad operativa, dado que el coste del absentismo en España supera, según la CEOE, los 16.000 millones de euros anuales y las pequeñas empresas tienen menos capacidad para reorganizarse.
La Asociación Profesional de Detallistas de la Alimentación (Aprode) ha sido una de las organizaciones más claras en su apoyo a estas medidas, al considerar que pueden contribuir a contener un problema que se ha intensificado en los últimos años. “Es fundamental evitar la cronificación administrativa de las bajas y mejorar su seguimiento para que no se alarguen innecesariamente”, señalan en esta patronal, insistiendo en que el absentismo condiciona ya la viabilidad de muchos comercios.
En la misma línea, para Alberto Peironcely, director de Asuntos Regulatorios de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), “la gran lacra que tienen las pymes ahora mismo es el tema del absentismo laboral: está totalmente normalizado el concepto de ‘me cojo la baja’”.
El absentismo se consolida como el mayor problema operativo en los pequeños negocios
La incidencia de las bajas laborales tiene un efecto especialmente acusado en las micropymes, en las que cualquier ausencia altera de forma inmediata el funcionamiento habitual. A diferencia de las grandes empresas, estos negocios no disponen de estructuras internas que permitan cubrir con rapidez una baja, lo que obliga a los autónomos a asumir más carga de trabajo o a recortar servicios.
Por lo que la repetición de bajas en un mismo trabajador o su duración prolongada se convierte en un factor crítico, ya que impide planificar turnos y genera incertidumbre en la actividad diaria. “Hay situaciones en las que una baja encadenada o demasiado larga obliga a reorganizar completamente el negocio, con el consiguiente impacto en ingresos”, apuntan en Aprode.
Para esta patronal, “es fundamental evitar la cronificación administrativa de las bajas, porque la ausencia recurrente de un trabajador no es solo un coste, sino la imposibilidad de abrir el mostrador”.
Además, el problema no se limita al comercio, aunque es en este sector donde se percibe con mayor intensidad por la necesidad de atención directa al público y por los márgenes ajustados. Otros ámbitos intensivos en mano de obra también están empezando a alertar de las consecuencias del absentismo, especialmente cuando las bajas se repiten o se prolongan más allá de los plazos habituales.

En la construcción, por ejemplo, el incremento de las bajas laborales ya está generando tensiones en los plazos de ejecución y en los costes de las obras, lo que ha llevado a las patronales a reclamar medidas que permitan contener esta dinámica. “La construcción afronta un desafío de primer orden que exige respuestas coordinadas para contener una dinámica que ya está teniendo un impacto significativo”, ha advertido la Confederación Nacional de la Construcción.
El problema se extiende a otros sectores intensivos en mano de obra
La preocupación por el absentismo también ha sido denunciada por organizaciones que representan a autónomos y pequeños negocios en distintos ámbitos, que coinciden en señalar su impacto directo en la capacidad de generar ingresos. En muchos casos, la ausencia de un trabajador no solo implica una pérdida de productividad, sino también un deterioro del servicio que se presta a los clientes.
La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha advertido en diversas ocasiones de que el absentismo supone un coste difícil de asumir para los autónomos con pequeños negocios, especialmente cuando se produce de forma reiterada. “Esta lacra tiene un coste directo que muchos autónomos no pueden soportar, porque afecta de forma inmediata a sus ingresos”, explican en la organización.
Esta situación ha llevado a distintas patronales sectoriales a reclamar una revisión de los mecanismos de gestión de las bajas laborales, con objeto de mejorar su seguimiento y reducir su duración cuando sea posible. La coincidencia en el diagnóstico no implica una posición uniforme sobre las medidas concretas, pero sí refleja una preocupación creciente en distintos sectores de la economía.
En el caso del comercio, el apoyo a las medidas del Gobierno se explica por la necesidad de contar con herramientas que permitan limitar el impacto de las bajas repetidas en el día a día de los negocios. “Cuando una baja se alarga o se repite, el negocio lo nota desde el primer momento, porque no siempre hay margen para sustituir al trabajador o reorganizar el servicio”, subrayan en Aprode.
El impacto económico del absentismo reabre el debate sobre su control
El aumento del absentismo ha situado este fenómeno laboral en el centro del debate económico. Sobre todo, por su impacto en la productividad y en la viabilidad de las pequeñas empresas. En sectores como el comercio o la construcción, donde la actividad depende en gran medida de la presencia efectiva de los trabajadores, cualquier interrupción prolongada puede tener consecuencias inmediatas.
Las medidas que prepara el Gobierno, centradas en mejorar la coordinación administrativa y detectar patrones de bajas repetidas, se interpretan en estos sectores como un primer paso para abordar un problema que consideran estructural. No obstante, las organizaciones insisten en que cualquier actuación deberá tener en cuenta la realidad de los pequeños negocios para evitar generar nuevas cargas.
“Es necesario actuar sobre las causas que están detrás de las bajas prolongadas y mejorar la eficiencia del sistema, porque de lo contrario el problema seguirá creciendo”, señalan fuentes del ámbito de la construcción, que coinciden con el comercio en la necesidad de reforzar los mecanismos de seguimiento.





