Los autónomos y las pymes podrían enfrentarse a un nuevo aumento de costes energéticos en cuestión de días. Las rebajas fiscales aprobadas por Hacienda para abaratar la luz, el gas y los carburantes –como respuesta a la escalada de precios derivada del conflicto en Oriente Medio– tienen fecha de caducidad y, salvo prórroga o cambio de criterio, algunas podrían empezar a desaparecer ya a partir del 1 de junio.
La clave está en el sistema de revisión automática incluido en el Real Decreto Ley 7/2026, que vinculó el mantenimiento de determinadas rebajas energéticas a la evolución de la inflación y de los precios energéticos. En concreto, el Gobierno dejó abierta la puerta a retirar parte de las ayudas antes del 30 de junio si el IPC energético se moderaba y desaparecían las circunstancias excepcionales que justificaron el paquete anticrisis.
Y precisamente eso es lo que distintas fuentes económicas y fiscales empiezan a anticipar tras los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que reflejan una moderación de la inflación energética en los últimos meses. De confirmarse este escenario, miles de pequeños negocios podrían volver a asumir una factura más elevada justo antes del verano, en plena campaña de actividad para sectores como hostelería, comercio, transporte o turismo.
- ¿Hasta cuándo duran las rebajas en la luz y el gas para autónomos?
- La rebaja en el combustible también podría terminar a partir de julio
- El Gobierno podría mantener algunas ayudas para compensar los costes, según Gestha
¿Hasta cuándo duran las rebajas en la luz y el gas para autónomos?
La principal incertidumbre afecta ahora a la electricidad y al gas, cuyos tipos reducidos de IVA podrían desaparecer desde el próximo 1 de junio, si finalmente el Ejecutivo activa el mecanismo previsto en el decreto.
Hasta ahora, el paquete anticrisis permitía aplicar un IVA reducido del 10% en la electricidad, frente al tipo habitual del 21%. Sin embargo, esta rebaja nunca fue generalizada para todos los negocios. Tal y como recogía el propio decreto, sólo podían beneficiarse los suministros con una potencia contratada inferior a 10 kw, lo que dejaba fuera a numerosos bares, restaurantes, talleres, panaderías, peluquerías o pequeños comercios con consumos elevados.
En la práctica, esta ayuda ha beneficiado sobre todo a microempresas, despachos, oficinas pequeñas o autónomos que trabajan desde casa, reduciendo la factura final aproximadamente 10 euros por cada 100 euros de consumo, según estimaciones del sector energético.
El gas natural sí ha contado con un alcance mucho más amplio. El decreto rebajó el IVA del gas del 21% al 10% para todos los consumidores, sin límites de potencia ni de consumo, algo especialmente relevante para negocios con un fuerte uso energético, como restaurantes, obradores, lavanderías, alojamientos turísticos o pequeños negocios alimentarios.
Además de la rebaja fiscal, el Gobierno introdujo medidas de flexibilización de contratos para que autónomos y empresas pudieran adaptar consumos, cambiar potencia o incluso reducir costes fijos sin penalizaciones extraordinarias, algo que sigue vigente mientras continúe el marco excepcional.
El problema es que la continuidad de estas rebajas ya no depende solo del calendario. El propio decreto vinculó su mantenimiento a la evolución del IPC energético, y los últimos datos apuntan precisamente a una moderación de los precios de la electricidad y del gas, lo que podría justificar la retirada anticipada de las ayudas.

Aun así, por el momento no existe todavía una confirmación definitiva sobre si el Ejecutivo dejará decaer automáticamente estas rebajas o aprobará una prórroga parcial ante el riesgo de un nuevo repunte internacional de los precios energéticos.
La rebaja en el combustible también podría terminar a partir de julio
La siguiente incógnita afecta a los carburantes, otra de las partidas que más preocupa a miles de autónomos, especialmente en transporte, agricultura, reparto, logística o actividades con fuerte movilidad.
El Real Decreto Ley 7/2026 también redujo temporalmente el IVA de gasolina y gasóleo del 21% al 10%, aunque con un calendario algo distinto y sujeto igualmente a la evolución de la inflación.
En este caso, la previsión es que las rebajas se mantengan hasta el 30 de junio, por lo que el verdadero riesgo de subida llegaría a partir de julio, salvo nueva prórroga.
Además, continúan vigentes algunas ayudas sectoriales específicas, como la bonificación de 20 céntimos por litro para transportistas, agricultores y pescadores, una medida especialmente demandada por las organizaciones representativas del sector ante el aumento de costes operativos.
El impacto económico de una retirada de estas ayudas podría ser relevante para muchos pequeños negocios. Especialmente en un contexto en el que la inflación general sigue afectando a márgenes cada vez más reducidos, el coste laboral continúa creciendo y muchos autónomos todavía no han recuperado totalmente los niveles de rentabilidad previos a la crisis de costes.
El Gobierno podría mantener algunas ayudas para compensar los costes, según Gestha
A pesar del posible final de las rebajas generalizadas, algunas organizaciones creen que el Ejecutivo todavía podría mantener determinados mecanismos de apoyo dirigidos específicamente a empresas y sectores más afectados.
Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) han advertido de que las rebajas generales del IVA sobre energía son medidas “coyunturales y paliativas”, pero consideran razonable mantener ayudas directas o incentivos focalizados para actividades especialmente vulnerables, como el transporte, el campo o determinadas industrias intensivas en energía.
En este sentido, Gestha ha defendido que futuras medidas deberían dirigirse más a compensar costes empresariales concretos, mejorar la eficiencia energética o incentivar inversiones en autoconsumo, en lugar de aplicar rebajas fiscales masivas a todos los consumidores.
Mientras tanto, miles de autónomos y pequeñas empresas siguen pendientes de una decisión que puede afectar directamente a su tesorería en apenas unos días. Porque, si finalmente decaen las rebajas, la factura energética podría volver a convertirse en uno de los grandes quebraderos de cabeza del verano para muchos negocios.





