1. La nueva alianza permitirá a las pymes cobrar a sus clientes europeos con Bizum
  2. Los datos de Bizum muestran el potencial de esta nueva infraestructura
  3. La internacionalización, una palanca clave para crecer y ganar competitividad

La internacionalización ha sido siempre uno de los grandes retos pendientes para las pequeñas y medianas empresas y para los autónomos. Vender fuera de las fronteras nacionales implica acceder a nuevos mercados, diversificar ingresos y ganar competitividad, pero también asumir costes adicionales y enfrentarse a una complejidad operativa que muchos pequeños negocios no pueden permitirse.

Uno de los principales escollos ha sido precisamente el sistema de cobros. Las comisiones bancarias, la dependencia de grandes plataformas internacionales y la fragmentación de los medios de pago en Europa. No obstante, parece que este escenario podría empezar a cambiar con el acuerdo alcanzado entre varias plataformas europeas de pago, entre ellas Bizum.

Así, junto a otras soluciones europeas como Bancomat, de Italia, MB Way, de Portugal, Vipps Mobile Pay, de los países nórdicos, y la European Payments Initiative, Bizum ha firmado en los últimos días un memorando de entendimiento para habilitar pagos transfronterizos en toda Europa. El acuerdo, anunciado por las propias plataformas, permitirá conectar sistemas ya existentes sin modificar la experiencia del usuario ni sustituir, por otra parte, las marcas nacionales.

La nueva alianza permitirá a las pymes cobrar a sus clientes europeos con Bizum

Y según la hoja de ruta presentada por los responsables del proyecto, la implantación será progresiva. A lo largo del 2026 se habilitarán los pagos entre particulares a nivel internacional. Ya en 2027, el sistema se ampliará a los pagos en comercios, tanto en el comercio electrónico como en los puntos de venta físicos. La red, además, estará abierta a todos los países europeos, incluidos aquellos que no pertenecen a la zona euro, como es el caso de Suiza.

Fabrizio Burlando, director general de Bancomat, explicó, mediante una nota informativa, que el objetivo del acuerdo es ampliar la interoperabilidad entre soluciones europeas y ofrecer pagos transfronterizos tanto entre particulares como en comercios, eliminando así barreras innecesarias dentro del mercado único. Por su parte, el director general de Bizum, Ángel Nigorra, señaló que la colaboración anunciada permitirá conectar plataformas ya operativas en distintos países y facilitar transacciones más directas y eficientes para usuarios y empresas.

Así, para las pymes y autónomos españoles, el impacto de esta novedad puede ser muy significativo. Y es que la posibilidad de aceptar pagos de clientes europeos a través de Bizum reduce la dependencia de otras plataformas internacionales con comisiones normalmente elevadas. También simplifica de forma general la gestión de cobros y elimina parte de la complejidad asociada a la venta fuera de España.

Los datos de Bizum muestran el potencial de esta nueva infraestructura

El pasado 2025, la plataforma registró una media de 3,4 millones de transacciones diarias y realizó más de 69.000 operaciones de prueba con otras soluciones europeas, por un volumen total de 5,7 millones de euros. Estas pruebas formaban parte, efectivamente, del despliegue técnico necesario para la interoperabilidad total prevista a partir de 2027.

Desde Alianza EuroPA y EPI, que son también impulsoras del proyecto, el objetivo declarado es fortalecer una infraestructura de pagos europea que permita a consumidores y empresas operar dentro del mercado comunitario con mayor autonomía y, sobre todo, con menores costes. Para los pequeños negocios, esto supone una oportunidad de competir en igualdad de condiciones dentro del espacio europeo.

El objetivo declarado es fortalecer una infraestructura de pagos europea que permita a consumidores y empresas operar dentro del mercado comunitario con mayor autonomía y, sobre todo, con menores costes
Bizum abarata los pagos internacionales a pymes y autónomos españoles con clientes europeos desde 2027.

La internacionalización, una palanca clave para crecer y ganar competitividad

El impacto potencial de esta transformación en los pagos cobra aún más relevancia si se analiza el papel de la internacionalización en el crecimiento de las pymes europeas en general, y las españolas en particular. Y es que según los datos que ofrece la Comisión Europea, las pequeñas y medianas empresas que exportan dentro de Europa generan actualmente más de 13 millones de puestos de trabajo vinculados directamente a la exportación de bienes y servicios. Una cifra que refleja el peso real de la actividad internacional en el tejido empresarial europeo.

En el caso de España, donde las pymes representan la práctica totalidad del tejido empresarial activo, acceder a mercados exteriores se traduce en un aumento de la facturación, pero también en una mayor estabilidad frente a crisis internas y una mejora de la competitividad. Esto es así porque diversificar mercados permite reducir la dependencia del consumo interno y amortiguar de esta forma los ciclos económicos adversos.

Según un análisis elaborado por la Universidad Pontificia de Comillas, las pymes que exportan al menos una parte de su producción logran un crecimiento medio superior al de aquellas que operan exclusivamente en el mercado nacional. Además, más del 60% de las empresas que se internacionalizan experimentan mejoras en productividad y eficiencia, impulsadas por la necesidad de optimizar procesos y adaptarse a mercados más exigentes.

Sin embargo, dar el salto al exterior sigue siendo complejo para la gran mayoría de autónomos y pymes. A las dificultades logísticas, administrativas y regulatorias se suman los costes financieros asociados a los cobros internacionales antes mencionados. En este contexto, contar con sistemas de pago más simples y económicos puede marcar la diferencia entre plantearse exportar producto o descartar la idea, algo que también tiene una estrecha relación con la creación de nuevos empleos.

Desde la Comisión Europea se insiste en que la integración del mercado único no sólo depende de la libre circulación de bienes y servicios, sino también de contar con infraestructuras financieras eficientes. Por eso, iniciativas como la alianza de pagos europeos refuerzan ese entorno cada vez más favorable para que cualquier negocio pueda participar activamente en el comercio transfronterizo.