Hoy arrancan oficialmente las rebajas de invierno, uno de los períodos más importantes para el comercio en España. No en vano, según el informe “Consumo en el golden quarter 2024” de KPMG, el gasto medio estimado de los consumidores españoles durante las campañas del Black Friday, la Navidad y las rebajas de enero se sitúa en 967 euros, una cifra que representa un aumento significativo respecto al año pasado.

La novedad este año es que este arranque viene acompañado de un control del Ministerio de Consumo más riguroso sobre las prácticas promocionales, especialmente en lo que se refiere a las “falsas rebajas”. Infracciones que puede suponer sanciones de hasta 100.000 euros, dependiendo de la magnitud del engaño y su repercusión en los consumidores. Multas que pueden impactar directamente en los autónomos y los pequeños negocios del comercio, para quienes cualquier sanción, por pequeña que sea, constituye un lastre mayor que para las grandes cadenas.

La normativa europea exige que el precio rebajado se calcule a partir del más bajo aplicado el último mes

Y es que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha reforzado las normativas para evitar prácticas engañosas en períodos de descuentos. La legislación exige que el precio que se anuncie como rebajado esté calculado a partir del precio más bajo aplicado en los últimos 30 días. Este cambio busca frenar la táctica de incrementar artificialmente los precios antes de las rebajas para luego ofrecer descuentos aparentes que en realidad no lo son.

Para los autónomos y los pequeños negocios, cumplir con esta normativa puede representar un desafío logístico. Pues muchos no cuentan con sistemas avanzados de gestión de precios que les permitan realizar un seguimiento detallado de las variaciones en sus productos. Sin embargo, ignorar esta normativa no es una opción, ya que las sanciones por incumplirla son considerables.

Además, no sólo se trata de evitar multas, sino de mantener la confianza de los consumidores, especialmente en un mercado tan competitivo como el actual. El problema no es tanto la norma, como el que muchas veces no nos enteramos de cómo ponerla en práctica hasta que ya hemos incurrido en una infracción,” comentó a este diario María Torres, propietaria de una tienda de moda en Madrid.

Lo cierto es que las autoridades de Consumo han intensificado las sanciones contra los negocios que incumplen las normativas sobre precios en rebajas, imponiendo sanciones significativas a los infractores. El pasado otoño, Consumo multó con 90.000 euros a dos operadores de comercio electrónico por incrementar artificialmente los precios antes del Black Friday para luego ofrecer descuentos engañosos. Además, se mantienen abiertos expedientes sancionadores a otros seis operadores, con propuestas de sanción que superan el medio millón de euros.

Los pequeños negocios no están exentos de ser objeto de inspecciones y sanciones de Comercio

Aunque estas cifras suelen estar asociadas a grandes plataformas, los pequeños negocios no están exentos de ser objeto de inspecciones y sanciones. Un caso que ilustra este punto ocurrió durante las rebajas del verano pasado, cuando un comercio local de Valencia fue multado con 1.200 euros por no etiquetar correctamente el precio anterior y el rebajado en sus productos.

Los pequeños negocios no están exentos de ser objeto de inspecciones y sanciones
Los pequeños negocios no están exentos de ser objeto de inspecciones y sanciones.

Por ello, las asociaciones de pequeños comercios han solicitado mayor claridad en las normativas y más campañas informativas por parte de las administraciones. “No se trata de que no queramos cumplir, sino de que muchas veces no sabemos cómo hacerlo de manera correcta,” continuó María Torres.

El desarrollo de herramientas tecnológicas como la Price Reduction Tool permite a las autoridades realizar un seguimiento detallado de los precios de los productos en las plataformas online y en las tiendas físicas. Estas herramientas pueden identificar irregularidades de forma más eficaz y rápida, lo que significa que los pequeños negocios tienen menos margen de error. Aun cuando las infracciones se deban a errores y no tanto a la mala voluntad del comerciante.

Aunque estas herramientas están pensadas para proteger a los consumidores, también plantean un desafío para los autónomos y pequeños negocios. Muchos carecen de los recursos para implementar sus propias herramientas de gestión que les permitan estar al día con estas exigencias.

A pesar de ello, algunos están encontrando en la tecnología un aliado. Algunas herramientas tecnológicas ofrecen funcionalidades para registrar y monitorizar los precios de manera automática, ayudando a los negocios más pequeños a cumplir con las normativas sin necesidad de grandes inversiones. “La tecnología puede ser un obstáculo, pero también una oportunidad si sabemos aprovecharla,” concluyó la comerciante, que también vende a través de la web.

Hay quienes llega incluso a mostrar precios superiores a los habituales como “precio rebajado”

Estas prácticas fraudulentas, que según Consumo afectan a más del 20% de los productos analizados durante campañas como el Black Friday o las propias rebajas de enero, reflejan un problema estructural en el sector del comercio, tanto físico como digital. Según los datos recopilados por las autoridades, las irregularidades más comunes incluyen no reflejar el precio anterior real, utilizar porcentajes de descuento que no corresponden con la rebaja aplicada o incluso mostrar precios superiores a los habituales como “precio rebajado”.

El impacto de estas prácticas, además de dañar la confianza de los consumidores, perjudica a los autónomos y pequeños comercios, que compiten en igualdad de condiciones, pero sin recurrir a estos trucos engañosos. La Federación de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha denunciado en varias ocasiones que estos comportamientos generan una competencia desleal y presionan aún más a los pequeños comerciantes que intentan cumplir con la normativa.

Además, esta situación ha llevado a las administraciones a reforzar los mecanismos de control, no sólo con las herramientas tecnológicas mencionadas, sino también ampliando las inspecciones durante los períodos de alto consumo. La presión sobre las plataformas y los grandes operadores está marcando un precedente que, de continuar, podría extenderse aún más a pequeños negocios, especialmente los que tienen presencia online.

Lo cual, al decir de los expertos en retail, plantea preguntas importantes sobre la sostenibilidad de las campañas de descuentos masivos y el papel que los reguladores deben desempeñar para equilibrar la protección al consumidor con la viabilidad de los pequeños negocios.

Así pueden estar a salvo de sanciones los autónomos con comercios físicos u ‘online’

Para evitar sanciones y mantener la confianza de los clientes, los expertos recomiendan a los autónomos con comercios:

  1. Actualizar etiquetas de precios. Registrar los precios de los últimos 30 días y asegurarse de que los descuentos se basen en ese histórico.
  2. Formarse en normativa. Participar en talleres o seminarios organizados por asociaciones de comerciantes.
  3. Aprovechar la tecnología. Echar manos de plataformas que ayuden a gestionar precios y descuentos.
  4. Ser transparentes. Comunicar de forma clara los precios anteriores y los descuentos aplicados.

Con estas medidas, los pequeños negocios pueden convertir las rebajas en una oportunidad para aumentar las ventas, sin dejar de fortalecer su relación con los consumidores. Porque ante una situación de mayor control y escrutinio, ser transparente permite cumplir con la ley y hacer de ello una ventaja competitiva.