- La autofinanciación sigue siendo el principal soporte de los pequeños negocios
- Las previsiones de las pymes reflejan cautela pese a cierta mejora económica
- La estructura financiera de las pymes sigue marcada por la prudencia
Más del 60% de las pymes españolas logra mantenerse en funcionamiento gracias a sus propios ahorros. Una cifra que refleja hasta qué punto la autofinanciación sigue siendo el principal salvavidas para muchos autónomos y pequeñas empresas, ante una coyuntura mediatizada por el aumento de costes y la presión sobre los márgenes empresariales. El dato procede de la actualización del II Informe de Pymes y Autónomos, elaborado por Hiscox, que analiza cómo se financian los negocios y qué recursos utilizan para mantenerse a flote.
Según este estudio, el 62,6% de las empresas afirma recurrir a sus propios recursos para sostener la actividad diaria, mientras que el 33,7% utiliza financiación externa y un 15,2% se apoya en ahorros de f
amiliares o conocidos. Aunque el crédito bancario gana peso progresivamente, los datos muestran que la mayor parte de los pequeños negocios sigue dependiendo de su propio capital para sobrevivir.
Esta situación también se observa en el momento de poner en marcha una empresa. El informe revela que el 73,2% de los emprendedores utilizó ahorros propios para iniciar su actividad, frente al 32,9% que recurrió a financiación externa y el 14,4% que recibió ayuda económica de familiares; mientras que un 9,1% llegó a hipotecar su vivienda para arrancar el negocio.
La autofinanciación sigue siendo el principal soporte de los pequeños negocios
La fuerte dependencia de los recursos propios refleja, según el informe, una estructura financiera todavía muy conservadora entre las pequeñas empresas españolas. Incluso cuando existen opciones de financiación externa, muchos negocios optan por sostener su actividad con capital propio para evitar asumir nuevos riesgos financieros o aumentar su endeudamiento.
Al mismo tiempo, los datos muestran que el recurso a los ahorros familiares ha ido perdiendo peso en los últimos años. En el caso de las empresas que ya están en funcionamiento, sólo el 15,2% menciona recurrir a recursos del entorno personal para sostener el negocio, lo que indica un cierto agotamiento de estas redes informales de apoyo tras varios ejercicios de presión económica.
Por otro lado, el uso de la vivienda como garantía financiera también sigue siendo minoritario, aunque continúa presente en una parte del tejido empresarial. En concreto, el 4,7% de los autónomos declara haber recurrido a hipotecar su vivienda para mantener la actividad, mientras que el porcentaje asciende al 9,1% cuando se trata de iniciar un nuevo proyecto empresarial.

Esta realidad muestra hasta qué punto el patrimonio personal sigue desempeñando un papel relevante en la financiación de los pequeños negocios. En muchos casos, los emprendedores continúan asumiendo riesgos personales para poder poner en marcha o sostener sus empresas cuando el acceso al crédito resulta limitado o demasiado costoso.
Las previsiones de las pymes reflejan cautela pese a cierta mejora económica
El informe también analiza las expectativas de las empresas para el próximo año, que apuntan a una moderada mejora en algunos indicadores clave. En concreto, el 42,8% de los negocios cree que su facturación aumentará durante 2025, una proporción claramente superior al 32,5% que esperaba crecer el año anterior.
En el caso de los márgenes empresariales, el 34,3% de las empresas prevé que mejoren sus beneficios, mientras que el 27,5% considera que podrían empeorar. Estas cifras reflejan un contexto todavía marcado por la incertidumbre económica y por el impacto de factores como los costes financieros o la evolución de la demanda.

Las previsiones de empleo muestran una tendencia similar. Según el estudio, el 19,1% de las empresas espera aumentar su plantilla durante este año, frente al 14,9% que tenía esa expectativa en 2024, lo que apunta a una ligera mejora en las perspectivas laborales dentro del tejido empresarial.
Sin embargo, muchas empresas siguen condicionando sus decisiones de contratación a la evolución de los costes. De hecho, el 46,3% de los negocios afirma que contrataría más empleados si se redujeran determinados gastos asociados a la actividad, especialmente los relacionados con el empleo o la financiación.
La estructura financiera de las pymes sigue marcada por la prudencia
En conjunto, los datos del informe dibujan una radiografía de las pequeñas empresas españolas en la que la prudencia financiera continúa siendo una característica dominante. Aunque la financiación externa gana presencia y cada vez más negocios recurren al crédito, la mayor parte del tejido empresarial sigue apostando por sostener su actividad con recursos propios.
Esta estrategia responde tanto a la necesidad de mantener el control sobre la deuda como a la experiencia acumulada tras diferentes periodos de inestabilidad económica. Y es que, en este momento, muchos autónomos y pequeños negocios optan por reinvertir sus propios beneficios o utilizar sus ahorros para garantizar la continuidad de la empresa.
El resultado es un modelo de financiación en el que el capital propio sigue siendo el principal soporte de la actividad empresarial, mientras que el crédito y otros recursos externos actúan más como complemento que como base estructural de la financiación de las pymes.





