- Una proposición de ley para restringir la apertura de comercios en festivo
- Las CCAA tienen plena libertad para permitir o no la apertura de comercios en domingo
El grupo parlamentario Sumar prepara una reforma de la normativa de horarios comerciales que podría cambiar de forma significativa la actividad de miles de autónomos del comercio en España. La iniciativa, que será registrada esta semana, busca limitar la capacidad que tienen actualmente las comunidades autónomas para permitir la apertura en domingos y festivos sin restricciones.
Así lo avanzó en declaraciones a Europapress el portavoz adjunto de Sumar y diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, quien denunció que haya “barra libre” en algunas comunidades para abrir todos los domingos del año. El objetivo, según avanzó, es poner coto a esta flexibilidad y reequilibrar el modelo hacia una mayor protección del descanso y la conciliación.
El debate no es menor: afecta directamente a pequeños comercios, franquicias y autónomos que han encontrado en los domingos una vía para aumentar ingresos, pero también a trabajadores del sector, en muchos casos con peores condiciones laborales. La reforma reabre así una discusión clásica entre libertad comercial y regulación del tiempo de trabajo.
Una proposición de ley para restringir la apertura de comercios en festivo
La iniciativa legislativa que prepara Sumar pretende modificar la actual Ley de Horarios Comerciales para limitar el margen de decisión de las comunidades autónomas. En la práctica, supondría recortar la capacidad de éstas para autorizar aperturas generalizadas en domingos y festivos, especialmente en zonas de gran actividad económica o turística.
Según explicó Ibáñez, el aumento del trabajo en domingo en los últimos años no responde a un modelo “progresista” y tiene efectos directos sobre la calidad de vida de los trabajadores. El diputado señaló que esta tendencia impacta especialmente en sectores feminizados, donde la conciliación resulta más difícil.
Desde esta perspectiva, la reforma busca introducir límites homogéneos a nivel estatal que eviten lo que consideran una liberalización excesiva. En particular, el foco está en aquellas ciudades o áreas donde la normativa permite abrir prácticamente todos los domingos del año, algo que, a juicio del grupo, desvirtúa el carácter excepcional de estos días.

No obstante, la propuesta no está exenta de polémica. El propio Ibáñez ha reconocido que restringir la apertura dominical puede generar rechazo entre consumidores que, por falta de tiempo durante la semana, concentran sus compras en ese día. También puede afectar a negocios que dependen de esos ingresos para sostener su actividad.
Para los autónomos, el impacto sería directo: menos días de apertura potencial implica, en muchos casos, menor facturación. Especialmente en sectores como el comercio minorista, donde los márgenes son ajustados y la competencia con grandes superficies o el comercio online es intensa.
Las CCAA tienen plena libertad para permitir o no la apertura de comercios en domingo
En la actualidad, la regulación de horarios comerciales en España combina una normativa estatal con amplias competencias autonómicas. Esto ha dado lugar a un mapa muy desigual, donde cada comunidad aplica criterios distintos sobre aperturas en domingos y festivos.
Algunas regiones mantienen un modelo más restrictivo, con un número limitado de domingos autorizados al año. Otras, en cambio, han optado por una mayor liberalización, especialmente en áreas con alta actividad turística o comercial.
El ejemplo de Madrid
Uno de los casos más representativos es el de la Comunidad de Madrid, donde desde 2012 está en vigor la Ley de Dinamización de la Actividad Comercial. Esta normativa permite a los comercios abrir con “plena libertad y sin limitación legal alguna” cualquier domingo o festivo del año.
Este modelo ha sido defendido por sus impulsores como una herramienta para dinamizar la economía, fomentar el consumo y adaptarse a los hábitos de los consumidores. Sin embargo, también ha sido objeto de críticas por su impacto en las condiciones laborales y en la competencia entre pequeños y grandes operadores.
Para Sumar, este tipo de legislación ejemplifica lo que consideran una “barra libre” que debería corregirse. La propuesta que preparan busca precisamente evitar que existan territorios con una liberalización total frente a otros más restrictivos.
El debate, en cualquier caso, trasciende lo puramente comercial. Afecta a cuestiones como la conciliación, el modelo de ciudad, el equilibrio entre comercio tradicional y grandes superficies, y el papel de las comunidades autónomas en la regulación económica.





