El Ministerio de Trabajo no descarta una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en pleno 2026. El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, aseguró esta semana que el Gobierno estaría dispuesto a revisar este umbral que deben pagar los autónomos y pymes otra vez más “para hacer frente a las consecuencias” de la guerra en Irán sobre la inflación, lo que supondría más costes a pocos meses de la última subida aprobada en febrero.
La advertencia llega en un momento especialmente delicado para los autónomos y las pequeñas empresas, que ya han tenido que asumir este año un incremento del 3,1% del SMI, hasta los 1.221 euros mensuales en 14 pagas, con efectos retroactivos desde el 1 de enero. De materializarse una nueva revisión a mitad de año, como permite la normativa, los negocios podrían enfrentarse a un segundo aumento consecutivo de costes laborales en apenas unos meses.
Y todo ello en un contexto en el que la inflación vuelve a repuntar por el impacto energético del conflicto en Oriente Medio. Si esta tendencia continúa, el Ejecutivo podría justificar una nueva subida del SMI que volvería a tensionar las cuentas de miles de autónomos que ya arrastran un incremento insoportable de sus costes en los últimos años. De hecho, la patronal ya advirtió antes de la última subida que muchas pequeñas empresas iban a tener serias dificultades para absorber nuevos aumentos salariales.
- Trabajo amenaza con una nueva subida del SMI que volvería a disparar los costes de los autónomos
- El incremento podría aplicarse si la inflación continúa subiendo
- Una nueva subida del 3% podría suponer más de 600 euros al año por empleado para las pymes
Trabajo amenaza con una nueva subida del SMI que volvería a disparar los costes de los autónomos
Las declaraciones de Pérez Rey en el Senado no dejan lugar a dudas sobre la hoja de ruta del Gobierno. “Estaríamos dispuestos a tenerlo en cuenta”, señaló, en referencia a una posible revisión del SMI si la inflación se acelera como consecuencia de la guerra en Irán.
El incremento podría aplicarse si la inflación continúa subiendo
La clave está en la evolución de los precios en los próximos meses. Tras varios trimestres de relativa estabilidad, el IPC ha comenzado a repuntar con fuerza en las últimas semanas, pasando de niveles cercanos al 2,3% a situarse por encima del 3% en marzo. Este cambio de tendencia está directamente vinculado al encarecimiento de la energía y los carburantes, uno de los principales efectos indirectos del conflicto en Oriente Medio.
Trabajo considera que el SMI debe seguir adaptándose a la realidad económica. De hecho, la normativa permite revisiones semestrales de este umbral, lo que abre la puerta a una subida adicional antes de que termine el año.

El propio secretario de Estado defendió en el Senado la política de incrementos salariales impulsada por el Ejecutivo, recordando que el salario mínimo ha subido más de un 60% desde 2018. Sin embargo, también admitió que España mantiene todavía una brecha salarial con Europa cercana al 20%, lo que, a su juicio, justificaría seguir elevando esta referencia.
Para los autónomos, sin embargo, el problema no es tanto el objetivo como el ritmo. En apenas siete años, el SMI ha pasado de unos 700 euros mensuales a superar los 1.200 euros, lo que ha incrementado de forma notable los costes laborales, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como la hostelería, el comercio o los servicios personales.
Una nueva subida del 3% podría suponer más de 600 euros al año por empleado para las pymes
Si finalmente el Gobierno decidiera aplicar una nueva subida del SMI en línea con la inflación -por ejemplo, de otro 3%-, el impacto para los autónomos sería inmediato y significativo.
En términos salariales, un incremento de este tipo elevaría el SMI desde los actuales 1.221 euros mensuales en 14 pagas a unos 1.258 euros. Si se calcula en 12 pagas -como hacen muchas empresas al prorratear las extras-, el salario pasaría de unos 1.424 euros mensuales a cerca de 1.467 euros.
Pero el verdadero impacto no está sólo en el sueldo. A esta cantidad hay que sumar las cotizaciones sociales, que elevan el coste real por trabajador en torno a un 30%. Con estos parámetros, el coste total por empleado podría pasar de unos 1.972 euros mensuales actuales a más de 2.020 euros.
Esto supone un incremento cercano a los 50 euros al mes por trabajador, es decir, más de 600 euros adicionales al año para cada empleado que cobre el salario mínimo.
Para un pequeño negocio con cinco trabajadores en esta situación, el impacto superaría los 3.000 euros anuales. Y en empresas con plantillas más amplias, el aumento de costes podría ser aún mayor.
A este efecto directo hay que añadir otro indirecto: el llamado “efecto arrastre”. Es decir, la subida del SMI suele provocar incrementos en otros salarios cercanos, especialmente en sectores donde los convenios colectivos están vinculados a esta referencia.





