A los autónomos que todavía no hayan cumplido con Hacienda les quedan apenas unos días para hacerlo y tendrán que abonar el pago directamente, sin posibilidad de domiciliarlo. El pasado miércoles 25 de junio finalizó el plazo de domiciliación de la Declaración de la Renta, mientras que la campaña concluirá definitivamente el próximo martes 30 de junio.
Según los últimos datos facilitados por la Agencia Tributaria, cerca de 23 millones de contribuyentes han presentado ya su declaración. Aunque la previsión inicial para esta campaña era alcanzar los 25,2 millones de declaraciones, Hacienda recordó que se trata únicamente de una estimación elaborada a partir de series históricas y que el resultado final puede variar en función de numerosos factores.
En cualquier caso, las cifras apuntan a que todavía quedan cientos de miles de contribuyentes pendientes de cumplir con esta obligación fiscal, entre ellos muchos autónomos. Quienes estén obligados a presentar la declaración y no lo hagan dentro del plazo establecido se exponen a posteriores regularizaciones por parte de la Agencia Tributaria, así como a la aplicación de recargos o sanciones, según las circunstancias de cada caso.
A ello se suma que los últimos días de campaña suelen concentrar una elevada carga de trabajo en asesorías y gestorías, lo que puede dificultar encontrar un profesional disponible para tramitar o revisar la declaración cuando el plazo está a punto de expirar.
- Algunos autónomos apuran los últimos días para cumplir con Hacienda
- Los autónomos que presenten la renta fuera de plazo se exponen a recargos
Algunos autónomos apuran los últimos días para cumplir con Hacienda
La cuenta atrás para la Campaña de la Renta 2025 ha entrado en su recta final. A partir de ahora, los autónomos que todavía no hayan presentado su declaración perderán una de las opciones más cómodas para realizar el trámite: la domiciliación bancaria del pago.
Hacienda mantuvo abierto hasta el pasado miércoles 25 de junio el plazo para que los contribuyentes que obtengan un resultado a ingresar puedan autorizar que Hacienda cargue automáticamente el importe en su cuenta bancaria. Esta modalidad permite completar la declaración sin necesidad de realizar posteriormente el pago por otros medios.
Sin embargo, el cierre de la domiciliación no supone el final de la campaña. Los autónomos podrán seguir presentando su declaración hasta el próximo martes 30 de junio, fecha en la que concluye oficialmente el plazo para cumplir con esta obligación fiscal correspondiente al ejercicio 2025.
Aquellos que presenten la declaración entre el 26 y el 30 de junio y tengan que pagar a Hacienda deberán utilizar otras formas de ingreso habilitadas por la Agencia Tributaria, como el cargo en cuenta o tarjeta bancaria o el pago el pago mediante NRC, entre otras opciones disponibles a través de la sede electrónica.
Los autónomos que presenten la renta fuera de plazo se exponen a recargos
Una vez finalizada la campaña el próximo martes 30 de junio, los autónomos que todavía no hayan presentado su declaración seguirán obligados a hacerlo. Sin embargo, retrasar el trámite puede salir más caro.

Según explicaron fuentes de la Agencia Tributaria, los autónomos obligados a presentar la renta que no la presenten en tiempo y forma se arriesgan a ser regularizados, lo que puede conllevar la aplicación de recargos o sanciones, dependiendo de las circunstancias de cada caso.
La Agencia Tributaria recuerda también en su web que los contribuyentes que presenten voluntariamente la declaración fuera de plazo, sin haber recibido un requerimiento previo de Hacienda, deberán abonar un recargo cuyo importe aumenta conforme pasan los meses.
En concreto, el recargo será del 1% si la declaración se presenta dentro del primer mes posterior al cierre de la campaña. A partir de ahí, se añadirá otro 1% adicional por cada mes completo de retraso. Así, un autónomo que presente su renta dos meses tarde tendrá un recargo del 2%; si la presenta cinco meses después del plazo, el recargo ascenderá al 5%.
La normativa establece que este sistema de recargos sustituye a las sanciones que, en otras circunstancias, podrían imponerse al contribuyente. Además, durante los primeros doce meses tampoco se exigirán intereses de demora.
La situación cambia cuando el retraso supera un año. En ese caso, Hacienda aplicará un recargo fijo del 15% sobre la cantidad pendiente de ingresar y, además, podrá exigir intereses de demora por el tiempo transcurrido desde que se cumplió el primer año de retraso.
Por ello, los expertos recomiendan regularizar cuanto antes cualquier declaración pendiente y no esperar a ser requeridos por Hacienda. Aunque el retraso sea de pocos días, cada mes que pasa incrementa el recargo aplicable y encarece el coste final de cumplir con la obligación tributaria.





