1. Detectaron en la universidad un problema que afectaba a millones de personas
  2. Pasaron casi tres años escuchando a los usuarios antes de crear el dispositivo
  3. Una lupa que convierte texto en voz en menos de 2 segundos, sin móvil ni internet
  4. Un dispositivo más accesible y discreto que las soluciones existentes
  5. Devolver la autonomía a quienes habían dejado de leer
  6. De empezar con 1.250 euros prestados a facturar 230.000 euros y estar en la lista Forbes
  7. La nueva ronda busca ampliar equipo, mejorar fabricación y crecer en Europa

Hay gestos cotidianos que, para muchas personas, dejan de ser sencillos: leer una receta en la cocina, identificar un producto en el súper, entender una carta o seguir una noticia en el periódico. El fundador de LUP, Eneko Calvo, recordó que ese fue el importante problema que detectaron cuando todavía estaban en la universidad. Para millones de personas la lectura, en situaciones normales del día a día, se convierte en una barrera para actuar con autonomía. 

De ahí nació LUP, una lupa de bolsillo que mantiene la familiaridad de un objeto de toda la vida, pero que añade una función clave: capturar el texto y convertirlo en audio en menos de dos segundos. Eneko explicó que el objetivo fue aplicar la tecnología “más avanzada”, pero hacer que para el usuario no suponga una barrera de uso: un dispositivo con cinco botones, sin necesidad de internet ni de smartphone, pensado para sacarlo de la caja y empezar a utilizarlo. 

Tras casi tres años de escucha y validación con usuarios potenciales, Eneko y su socio, Apurva San Juan, materializaron y la idea inicial. Al poco tiempo de su lanzamiento al mercado, han conseguido llegar a los 230.000 euros de facturación y el dispositivo ya está presente en varios países. Se encuentra en más de 250 ópticas, 90 bibliotecas y 30 centros de día en España. Además, han puesto en marcha también una aplicación móvil complementaria que ya acumula 30.000 descargas y 2.000 usuarios activos.  

Con esa base, la startup acaba de abrir una ronda de inversión de 475.000 euros para optimizar procesos de fabricación y ampliar sus equipos de desarrollo y operaciones, además de reforzar su crecimiento y su despliegue en nuevos espacios. “Iniciar esta ronda de inversión” fue, en palabras de Apurva San Juan, “una apuesta clara por seguir mejorando e impulsando el propósito social” del proyecto. 

Detectaron en la universidad un problema que afectaba a millones de personas 

La idea de LUP no nació en una empresa ni en un laboratorio, sino en la universidad. Eneko Calvo, ingeniero informático, y Apurva San Juan coincidieron casi por casualidad cuando todavía estaban formándose, en un momento en el que el proyecto no era más que una posibilidad.  

“Nos conocimos a través de LinkedIn. Apurva y Uxue (una compañera de clase) estaban estudiando emprendimiento en Mondragón, y su trabajo final de grado consistía en crear una empresa. Tenían la idea inicial y necesitaban a alguien con conocimientos técnicos para llevarla a cabo, buscaron ingenieros informáticos en LinkedIn, yo salía entre los primeros reaultados y así me encontraron”, recordó Eneko. 

El contacto inicial no garantizaba nada, pero, a partir de ese momento, empezaron a colaborar juntos. “Me enviaron un dossier y empecé a trabajar con ellas. Sin cobrar y sin saber hasta dónde iba a llegar el proyecto. Eso fue en 2020, y desde entonces seguimos trabajando en ello”, explicó. Lo que empezó como una colaboración académica pronto se convirtió en algo más serio. 

“Detectamos un problema importanteen personas que tenían algún tipo de dificultad de visión o de lectura, que les estaba condicionando el hecho de acceder a la lectura en situaciones como leer un periódico, un libro o hacer la compra”, señaló el ingeniero. No se trataba de un caso aislado. “Veíamos que había muchísima gente, casi un millón y medio sólo en España, que tenían esta limitación”, añadió. 

Para estos estudiantes, el punto de partida nació de entender que algo tan básico como leer podía convertirse en una barrera diaria. Y que la tecnología, si se aplicaba correctamente, podía ayudar a romperla. 

Pasaron casi tres años escuchando a los usuarios antes de crear el dispositivo 

Antes de desarrollar ningún producto, el equipo tomó una decisión poco habitual: escuchar. Durante casi tres años, Apurva y Eneko se reunieron con personas que tenían dificultades para leer en su día a día, para entender cómo resolvían esas situaciones y qué obstáculos encontraban. No buscaban validar una idea previa, sino comprender el problema desde dentro. 

“Empezamos una labor durante dos años, casi tres, de estudio del usuario, quedando con ellos para que nos contasen cómo hacían sus actividades del día a día relacionadas con la lectura, qué utilizaban y qué problemas detectaban”, explicó Calvo. Este proceso no se limitó a entrevistas puntuales, sino que implicó conocer sus rutinas, sus limitaciones y los momentos concretos en los que la lectura se convertía en un obstáculo. 

Las asociaciones desempeñaron un papel clave en ese proceso. “Todo esto se hizo de la mano de asociaciones de afectados, ellos fueron los que nos abrieron las puertas y nos dieron acceso a personas con problemas visuales y con diferentes realidades”, señaló. Ese contacto directo permitió al equipo identificar que muchas soluciones existentes no estaban adaptadas a las necesidades reales de quienes debían utilizarlas. 

“Nosotros no teníamos nada en la mente, únicamente íbamos a escuchar”, añadió. De ese proceso nació no sólo el dispositivo, sino también su enfoque. “Todo, desde su nombre hasta todas las funciones que lleva, tiene un porqué”, contó. El objetivo no era crear tecnología por sí misma, sino construir una herramienta que eliminase barreras sin generar otras nuevas. 

Una lupa que convierte texto en voz en menos de 2 segundos, sin móvil ni internet 

El resultado de ese proceso fue un dispositivo que conserva la forma y la lógica de una lupa tradicional, pero añade una función esencial: convertir el texto en audio. Su funcionamiento es sencillo. El usuario apunta al texto, pulsa un botón y el dispositivo lo captura, detecta el idioma y lo reproduce en voz alta en menos de 2 segundos. 

“Con usar sólo un botón detecta el idioma. Detecta más de 30 idiomas, y lee el texto que tienes delante automáticamente”, explicó el TCO de LUP. Todo el proceso ocurre en el propio dispositivo, sin depender de conexión a internet ni de un teléfono móvil.  

“Es un dispositivo con cinco botones que no requiere ni conexión a internet para utilizarse, ni conexión a un smartphone. Tampoco hay que configurarlo previamente, sino que es sacarlo de la caja y directamente usarlo”, añadió. 

Esa independencia es uno de sus principales valores. Muchas personas mayores o con poca familiaridad tecnológica encuentran dificultades incluso para abrir una aplicación o configurar un dispositivo. LUP elimina ese paso intermedio. “Cuando una persona adquiere LUP, lo único que tiene que hacer es encenderla y usarla. No hay que configurar nada”, resumió. 

El dispositivo incorpora además una batería con varios días de autonomía en uso habitual y puede funcionar durante semanas en reposo. También ofrece distintos modelos, desde versiones con cuatro idiomas hasta una versión profesional con más de treinta y funciones de traducción automática. Todo ello manteniendo el mismo principio: simplicidad. 

Un dispositivo más accesible y discreto que las soluciones existentes 

Uno de los aspectos que más preocupaba al equipo era evitar que la propia tecnología se convirtiera en una barrera. Muchas soluciones existentes incorporan funciones avanzadas, pero a costa de una mayor complejidad o de formatos poco prácticos. 

“Los dispositivos que hay ahora mismo que son nuestra competencia muchas veces son dispositivos altamente tecnológicos, lo que dificulta el uso”, explicó Calvo. Para muchas personas, ese nivel de complejidad supone un obstáculo en sí mismo. 

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El dispositivo LUP permite leer textos sin depender de móvil ni internet.

También influye el formato. “Son dispositivos que no son muy discretos, por ejemplo, dispositivos que se colocan en las gafas o no son portables, son muy aparatosos y eso tampoco gusta a los usuarios”, señaló. Para algunas personas con problemas de lectura, llevar un dispositivo que llame la atención puede resultar incómodo o provocar cierta vergüenza. 

Eneko también señala el precio como otro factor diferencial. “Nuestro dispositivo empieza desde 650 euros, mientras que el de la competencia ronda los 2.500 euros como precio de entrada”, explicó. Reducir esa distancia fue una prioridad desde el inicio. “Intentamos que sea accesible tanto en el uso como económicamente”, añadió. 

La clave, según el equipo, no está en añadir más tecnología, sino en hacerla invisible. Que el usuario no tenga que aprender a utilizar un sistema complejo, sino que simplemente pueda leer. 

Devolver la autonomía a quienes habían dejado de leer 

El impacto del dispositivo se mide, sobre todo, en historias personales. Muchas de las personas que utilizan LUP habían dejado de realizar actividades cotidianas que antes formaban parte de su rutina. 

“Recuerdo el caso de una mujer que vivía sola y tenía dificultades para leer recetas y productos en la cocina o hacer la compra”, contó Calvo. Tras empezar a utilizar el dispositivo, esa persona recuperó una parte de su independencia. “Nos dijo muy emocionada que había vuelto a poder leer y a desenvolverse de manera autónoma”, recordó. 

Otro caso fue el de un señor de 85 años que había dejado de ir a la biblioteca. “Cuando probó el dispositivo, volvió a poder leer libros”, explicó. Este tipo de situaciones son las que motivan a estos jóvenes a seguir creciendo. Cuentan, además que son frecuentes entre sus usuarios, que en su mayoría superan los 65 años. 

El dispositivo no sólo pueden utilizarlo personas mayores, también es muy útil para quienes tienen dislexia o TDAH. Pueden emplearlo como apoyo, combinando la lectura visual con la auditiva y sin la distracción de un smartphone. De esta manera, se facilita la comprensión y el aprendizaje. 

“Nuestro objetivo es precisamente ese: devolver autonomía y romper la barrera de la lectura para personas que antes no tenían acceso”, afirmó Eneko. Más allá de la funcionalidad técnica, hay un impacto real en la calidad de vida y en el bienestar emocional de los usuarios. 

De empezar con 1.250 euros prestados a facturar 230.000 euros y estar en la lista Forbes

Estos dos estudiantes comenzaron sólo con sus ganas y unos recursos mínimos. Eneko explicó que “el capital inicial fueron 1.250 euros que pusimos para crear la sociedad. Ese dinero me lo prestó mi madre y luego se lo devolví”.  

Con ese punto de partida, el crecimiento fue gradual y durante los primeros años, el equipo combinó el desarrollo del producto con la búsqueda de fuentes de financiación que les permitieran generar ingresos. “Fuimos creciendo poco a poco gracias a diferentes concursos a los que nos presentamos y subvenciones”.  

Finalmente pudieron salir al mercado en 2024 y empezar a facturar. En poco tiempo, alcanzaron los 230.000 euros de facturación, con una inversión de 400.000 euros hasta la fecha. Pretenden superar los 420.000 a final de año.

Hoy, este ingenioso dispositivo ya se comercializa en España, Uruguay y Argentina, y está presente en más de 250 ópticas, 90 bibliotecas y 30 centros de día. Espacios que cumplen una función clave, permitiendo a los usuarios conocer y probar el dispositivo en entornos cercanos. 

La startup desarrolló también una aplicación complementaria que ya acumula 30.000 descargas y 2.000 usuarios activos. Aunque el dispositivo es independiente, estas soluciones forman parte de una estrategia más amplia centrada en facilitar el acceso a la lectura por diferentes vías. 

Gracias a estos logros, Apurva y Eneko ya forman parte de la lista Under 30 de Forbes España en 2025. Un reconocimiento a jóvenes talentos menores de 30 años que destacan por su innovación en el ámbito empresarial.

La nueva ronda busca ampliar equipo, mejorar fabricación y crecer en Europa 

Tras consolidar el producto y su presencia en el mercado, la startup acaba de abrir una ronda de inversión de 475.000 euros. Tienen un objetivo muy claro: reforzar la estructura del proyecto y preparar su siguiente fase de crecimiento. 

Está enfocada a ampliar el equipo, porque hemos sido dos personas durante cuatro años y ahora somos tres, y no llegamos a todo”, explicó su CTO. La prioridad es reforzar áreas clave como el desarrollo, las operaciones y el crecimiento comercial. 

Según sus fundadores, parte importante del capital se destinará a mejorar los procesos de fabricación. Optimizar la producción permitirá reducir costes y mejorar el precio final. Además de facilitar el desarrollo de nuevos productos. 

Estos brillantes jóvenes no se conforman, ya se encuentran en varios países de Latinoamérica, y la expansión internacional continúa entre sus objetivos. “Queremos reforzar el área comercial, operaciones y expansión internacional, especialmente en Europa”, señaló.  

Además, buscan impulsar el canal B2B, trabajando con bibliotecas, centros culturales y centros de día, donde el dispositivo puede llegar a más personas. 

El capital de esta ronda está pensado para sostener el crecimiento durante aproximadamente un año y medio. “Iniciar esta ronda de inversión es una apuesta clara por seguir mejorando e impulsando el propósito social que siempre ha guiado nuestro proyecto”, afirmó Apurva San Juan. 

Con una base construida desde la escucha directa de los usuarios y un producto ya presente en múltiples canales, el siguiente paso es consolidar esa expansión y seguir eliminando una barrera que, hasta hace poco, parecía inevitable para muchas personas: la de poder leer con autonomía.