La mitad de los autónomos y empresarios reconoce que muchas veces el miedo les bloquea a la hora de tomar decisiones importantes, aunque ocho de cada diez evita hablar abiertamente de ello. Es una emoción omnipresente en quienes emprenden, pero sigue tratándose como un tabú que rara vez se verbaliza porque no quieren parecer débiles

Un novedoso estudio, elaborado por la firma de servicios profesionales RSM en colaboración con IO Investigación, a partir de más de 1.700 entrevistas, ha logrado identificar y clasificar los principales miedos del tejido emprendedor español. Desde el temor a la incertidumbre económica, hasta la presión por no defraudar al cliente o no poder llevar a cabo las tareas encomendadas, pasando por el miedo a cometer errores fiscales o legales.

Más de la mitad de los encuestados dice sentir miedo ante los impuestos o seguros sociales

A pesar de que la mitad de los encuestados reconoce haberse paralizado ante decisiones clave, pero más del 80% evita exteriorizarlo en su entorno profesional. El estudio se elaboró tras detectar que muchos autónomos llegaban a consulta con bloqueos emocionales difíciles de explicar. El objetivo era entender no solamente qué temen quienes deciden solos, sino cómo afecta ese miedo a su capacidad de actuar.

Los datos recopilados permiten hacer una radiografía clara: el 75% de los empresarios señala la incertidumbre económica como su mayor preocupación, seguida de cerca por la falta de clientes o ventas, que preocupa al 68%. El 64% teme que su negocio quiebre o no poder afrontar pagos o sueldos, y un 63% menciona la falta de liquidez. A estos se suman miedos relacionados con la fiscalidad, el trabajo en equipo y la gestión operativa.

Más de la mitad de los encuestados indica sentir miedo ante los impuestos o seguros sociales, ante la posibilidad de contratar a la persona equivocada o ante la incapacidad de delegar funciones. También hay preocupación por no poder cumplir con las metas, tomar decisiones arriesgadas o cometer errores legales. Se trata de miedos prácticos, que rara vez se verbalizan, pero que condicionan silenciosamente la toma de decisiones.

Tres emprendedores de éxito se enfrentaron a miedos virtuales para compararlos con los reales

La investigación incluye también un experimento de realidad virtual dirigido por la neurocientífica Ana Ibáñez. Tres emprendedores de éxito se enfrentaron a situaciones de vértigo físico extremo como caminar sobre una cornisa o saltar al vacío, mediante unas gafas de realidad virtual, con el objetivo de comparar sus reacciones fisiológicas con momentos de alto estrés profesional.

El 75% de los empresarios señala la incertidumbre económica como su mayor preocupación
El 75% de los empresarios señala la incertidumbre económica como su mayor preocupación.

Después reflexionaron sobre los paralelismos entre ambas vivencias. “Los miedos generan dopamina, hormona que aporta la valentía para afrontarlos. Sin embargo, una vez los traspasas, el cerebro genera una ola de serotonina y calma”, explicó Ana Ibáñez.

Montserrat Figueras, directora general de la firma de moda Sita Murt, participó en la experiencia para enfrentarse a sus propios límites. Asegura que el miedo que sintió “se parecía al que viví cuando tuve que asumir las riendas de la empresa familiar”. Para ella, lo que permite avanzar no es la ausencia de miedo, sino la pasión por lo que hace.

Por su parte, Javier Quintana, cofundador de Smileat, una marca de alimentación infantil ecológica, comparó su vértigo virtual con el momento en que dejó la estabilidad de un empleo para montar su negocio. “Lo único que sientes es adrenalina”, dijo tras lanzarse al vacío en el entorno simulado. Y cree que la clave está en rodearse de personas que te ayuden a decidir cuando tú no puedes.

Hugo Bertrand, fundador de la cadena hotelera Chic&Basic, recordó en el experimento momentos de su trayectoria en los que cada movimiento parecía una amenaza. Entre ellos, una reforma de modelo de negocio o una crisis reputacional. Cree que la diferencia no es no tener miedo, sino no permitir que te detenga.

Más del 80% de los encuestados evita exterioriza sus miedos en su entorno profesional
Más del 80% de los encuestados evita exterioriza sus miedos en su entorno profesional.

El estudio revela también diferencias por perfil. Las mujeres empresarias declaran sentir más presión que los hombres, con un 84 % frente al 70 %. Por franjas de edad, quienes tienen entre 55 y 65 años son quienes más miedo declaran. También son más intensos los temores entre personas con menores ingresos y niveles de estudios.

Los empresarios del norte de España son los que conviven con más miedos

El miedo a la incertidumbre económica está presente en tres de cada cuatro entrevistados, seguido del temor a la pérdida de clientes, la quiebra y la imposibilidad de pagar nóminas o facturas.

Uno de los datos más reveladores es que la mitad teme cometer errores fiscales o legales que comprometan el futuro del negocio. Más del 53 % considera incluso más angustiante facturar menos con impuestos más bajos que facturar más con impuestos más altos. También preocupa la carga de trabajo excesiva, especialmente entre autónomos sin empleados.

Durante la presentación del estudio se insistió en que muchos directivos no llegan con una demanda concreta, sino con un malestar difícil de nombrar. A menudo no es un problema técnico, sino una duda persistente o un bloqueo emocional que impide avanzar. Por eso se destaca la necesidad de identificar la emoción como primer paso.

Se recalcó también en que el empresario suele ser considerado valiente, pero eso no significa que no tenga miedo. La diferencia es que actúa a pesar de él. En muchos casos, ese miedo no se muestra: se manifiesta en forma de bloqueo, fatiga o incluso hiperrendimiento. Verbalizarlo, según los expertos, es el primer paso para aprender a gestionarlo.

Uno de los paralelismos más ilustrativos, compartido por alguno de los participantes, fue el de saltar entre terrazas sobre el vacío, como símbolo de pasar de asalariado a autónomo. La incertidumbre de no saber qué hay al otro lado refleja bien ese salto profesional. Otro ejemplo fue el de la huida constante de un peligro, como metáfora de estar atrapado en lo urgente, sin tiempo para lo importante. En todo caso, el estudio concluye que más que una emoción a evitar, el miedo es una señal a escuchar.