- La retribución flexible permite subir el salario neto sin aumentar costes
- La flexibilidad laboral también pesa cada vez más en las decisiones
- Qué beneficios valoran más los trabajadores
- La compensación total gana protagonismo
La retribución flexible está ganando peso como herramienta para atraer y retener talento en el mercado laboral español. Y puede convertirse también en una estrategia útil para autónomos con trabajadores y pequeñas empresas. Según un estudio reciente sobre compensación salarial de Coverflex, siete de cada diez empleados consideran que el paquete de beneficios es un factor importante o decisivo para permanecer en su empresa. Lo que obliga a muchas pymes a replantearse cómo remuneran a sus plantillas.
Para pequeños negocios, esta tendencia abre una vía alternativa frente a las grandes empresas. Aunque las corporaciones suelen contar con mayores presupuestos salariales, más de la mitad de los trabajadores en España (54%) todavía no recibe ningún beneficio flexible adicional a su salario, lo que indica que existe margen para competir ofreciendo fórmulas distintas de compensación.
Ejemplos prácticos son el seguro médico para el trabajador y su familia, que puede financiarse con parte del salario y está exento de IRPF hasta 500 euros anuales por cada persona asegurada. También existen fórmulas como la tarjeta restaurante, que permite pagar comidas en días laborables con una exención fiscal de hasta 11 euros diarios, o el abono de transporte público, que puede destinarse al desplazamiento al trabajo con un límite exento de 1.500 euros al año. Entre las opciones más ventajosas destaca además el cheque guardería, que permite cubrir gastos de educación infantil sin límite máximo de exención fiscal cuando se paga directamente al centro autorizado.
La percepción sobre lo que constituye un buen salario también está cambiando. El estudio refleja que el 91% de los trabajadores considera que una buena compensación debe incluir beneficios o ventajas fiscales además del sueldo, mientras que solo un 9% cree que el salario base es suficiente por sí solo.
La retribución flexible permite subir el salario neto sin aumentar costes
La retribución flexible es un modelo que permite destinar parte del salario bruto a determinados productos o servicios con ventajas fiscales. Entre los más habituales figuran el seguro médico, la tarjeta restaurante, el transporte público, la formación o el cheque guardería, todos ellos utilizados cada vez más en distintos sectores.
Para autónomos con trabajadores y pequeñas empresas, este sistema tiene una ventaja clara: permite mejorar el salario neto del empleado sin incrementar el coste salarial para el negocio. El motivo es que algunos de estos beneficios cuentan con exenciones o tratamientos fiscales favorables en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
En la práctica, una parte del sueldo que normalmente se percibiría en efectivo se utiliza para pagar servicios concretos antes de aplicar la retención fiscal. De esta forma, el trabajador obtiene un mayor rendimiento económico con el mismo salario bruto, lo que mejora su poder adquisitivo sin aumentar el gasto del negocio.
Este modelo puede resultar especialmente útil para pequeñas empresas que no pueden competir con los salarios de las grandes corporaciones, pero sí pueden ofrecer condiciones retributivas más eficientes desde el punto de vista fiscal.
Además, según Coverflex, los beneficios flexibles permiten adaptar la compensación a las necesidades personales de cada empleado. Una persona joven puede preferir formación o tecnología, mientras que alguien con hijos puede valorar más el seguro médico familiar o los gastos de guardería, lo que convierte la personalización de la compensación en una herramienta de fidelización.
La flexibilidad laboral también pesa cada vez más en las decisiones
Los cambios en la compensación van acompañados de una transformación en la organización del trabajo. En España, el modelo presencial sigue siendo mayoritario y concentra el 68% de los trabajadores, mientras que el trabajo híbrido alcanza el 27% y el remoto se sitúa en el 5%, reflejando una transición progresiva hacia modelos laborales más flexibles.
Esta evolución tiene impacto directo en las decisiones profesionales. El estudio muestra que el 78% de los trabajadores afirma que el modelo de trabajo influye en su decisión de permanecer en una empresa, lo que confirma el peso creciente de la flexibilidad en el mercado laboral.

Para autónomos y pymes, esta tendencia puede convertirse en otra herramienta de competitividad. Aunque no siempre pueden ofrecer grandes salarios, sí pueden plantear organizaciones del trabajo más flexibles o adaptadas a cada empleado, algo que cada vez tiene más peso en la elección de un empleo.
Las pequeñas empresas también pueden beneficiarse de estas estrategias. La digitalización de las herramientas de gestión de beneficios ha permitido que soluciones que antes estaban reservadas a grandes compañías estén ahora disponibles para organizaciones de menor tamaño.
Qué beneficios valoran más los trabajadores
El estudio también revela que existe una cierta desconexión entre lo que ofrecen las empresas y lo que realmente valoran los empleados. Muchas compañías priorizan la formación y los seguros de salud, presentes en el 41% de los paquetes retributivos, mientras que el 30% incluye tarjeta de comida, pero las preferencias de los trabajadores se orientan cada vez más hacia la estabilidad económica.
Entre los beneficios más demandados figuran los planes de ahorro y jubilación, que interesan al 33% de los empleados, seguidos de los seguros de salud con un 32% y de ayudas para gastos cotidianos como el combustible, que alcanza el 30%, lo que refleja un mayor interés por mejorar la seguridad financiera.

También aparecen nuevas fórmulas de compensación, como el adelanto de nómina, que permite acceder a la parte del salario ya generado antes de la fecha habitual de pago y que despierta el interés de casi siete de cada diez trabajadores.
Este tipo de soluciones pueden ayudar a mejorar la percepción del salario sin necesidad de incrementarlo de forma directa, algo especialmente relevante para negocios con márgenes ajustados, donde la optimización fiscal de la compensación puede marcar la diferencia.
La compensación total gana protagonismo
En paralelo, los trabajadores están cambiando la forma de valorar su salario. Cada vez analizan más la compensación total que incluye sueldo, beneficios y ventajas fiscales, en lugar de fijarse únicamente en el salario bruto anual.
Este cambio explica por qué dos ofertas con el mismo salario bruto pueden percibirse de forma muy distinta si una incluye beneficios flexibles. Seguros médicos, formación profesional o tarjetas de comida pueden aumentar de forma notable el poder adquisitivo real del trabajador.
Los datos reflejan además una ligera mejora en la satisfacción con la compensación. La valoración media del paquete retributivo alcanza un 6,9 sobre 10 frente al 6,3 registrado el año anterior, lo que muestra una evolución positiva aunque todavía moderada.
Sin embargo, el ajuste entre lo que ofrecen las empresas y lo que esperan los empleados sigue siendo parcial. Solo el 13% de los trabajadores considera que su plan de beneficios es muy flexible, lo que indica un amplio margen para mejorar la personalización de la compensación.





