El emprendimiento se está consolidando como una vía de acceso al empleo para colectivos con más dificultades de inserción laboral. Y en algunos casos se está utilizando también como herramienta de integración social y económica. En Valencia, una incubadora inclusiva está impulsando la creación de pequeños negocios entre mujeres migrantes y personas en situación de vulnerabilidad, según informó la agencia de noticias Europa Press. El objetivo es que puedan generar ingresos propios como autónomos y construir medios de vida sostenibles.
La iniciativa, denominada Incubadora Con Valores, acompaña a personas que a menudo llegan sin capital inicial ni experiencia empresarial, pero con la intención de poner en marcha una actividad económica propia. Según sus responsables, el proyecto ha ido creciendo con el paso de los años hasta convertirse en un programa con impacto internacional gracias a una red de voluntarios que aportan formación, mentoría y apoyo técnico.
El peso de las mujeres dentro del programa es especialmente significativo, ya que actualmente representan el 66% de las personas incubadas. Muchas de ellas son migrantes o madres con dificultades para acceder al mercado laboral tradicional, lo que hace que el emprendimiento aparezca como una alternativa para alcanzar independencia económica y estabilidad.
- El emprendimiento inclusivo se abre paso como alternativa laboral para mujeres migrantes
- El programa ha incubado negocios de más de 160 personas emprendedoras en Valencia
- Historias de autoempleo que surgen a partir de necesidades reales
El emprendimiento inclusivo se abre paso como alternativa laboral para mujeres migrantes
El proyecto nació hace seis años en Valencia con un alcance muy limitado, ya que en sus primeras ediciones solo acompañaba a nueve personas en la creación de iniciativas económicas. Con el paso del tiempo, la iniciativa ha ampliado su capacidad de apoyo gracias a la implicación de voluntarios que comparten su experiencia profesional con quienes desean emprender.
Los responsables del programa explican que muchas de las participantes llegan sin una idea de negocio definida y con escasos recursos económicos, pero con una fuerte motivación para cambiar su situación personal. El proceso de incubación incluye acompañamiento para identificar oportunidades de negocio, formación en gestión básica y asesoramiento para desarrollar proyectos viables.
Andrea Platero, cofundadora de Incubadora Con Valores, explicó que el perfil de las emprendedoras suele estar marcado por la falta de recursos iniciales. “No tienen recursos económicos, ni ideas claras de negocio. Lo que poseen es una enorme necesidad de cambiar su realidad, y nosotros les acompañamos en ese proceso de transformación”.
El programa ha incubado negocios de más de 160 personas emprendedoras en Valencia
El crecimiento del proyecto se ha acelerado en los últimos años gracias al apoyo de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES). Desde 2024, el programa ha logrado incubar a más de 160 autónomos en Valencia, lo que ha ampliado su impacto dentro del ecosistema emprendedor local.
Dentro de ese grupo se encuentran 104 mujeres y 45 hombres, lo que confirma el protagonismo femenino dentro del programa y su papel en la creación de nuevas iniciativas económicas vinculadas a la economía social. La incubadora busca que estos proyectos puedan generar ingresos estables y contribuir a la autonomía económica de sus promotores.

En muchos casos se trata de pequeñas actividades económicas vinculadas a servicios o a conocimientos profesionales previos de las participantes, que se transforman en proyectos de autoempleo. El objetivo no es tanto crear empresas de gran tamaño como facilitar que estas personas puedan generar ingresos de forma estable.
Historias de autoempleo que surgen a partir de necesidades reales
Algunas de las historias que han surgido dentro del programa reflejan cómo el emprendimiento puede convertirse en una vía de reinvención personal tras un proceso migratorio. Es el caso de Daniela Moreno, una emprendedora venezolana residente en Valencia que ha desarrollado un proyecto de servicios de limpieza y organización de armarios.
Su iniciativa parte de la experiencia acumulada en trabajos anteriores y de la necesidad de encontrar una forma de generar ingresos en su nuevo país de residencia. Con el apoyo del programa, ha podido estructurar su idea de negocio y convertirla en una actividad económica viable.
Otro ejemplo es el de Loredana Gramaglia, emprendedora argentina que está explorando un proyecto de coaching centrado en la vitalidad y el alto rendimiento personal. Su propuesta busca acompañar a otras personas en procesos de transformación personal y profesional, combinando experiencia personal y formación especializada.
Los impulsores del programa consideran que iniciativas de este tipo muestran cómo el emprendimiento inclusivo puede ayudar a reducir brechas sociales y económicas. Más allá de la creación de negocios, el objetivo es facilitar formación, mentoría y redes de apoyo que permitan a personas con trayectorias muy distintas acceder a oportunidades económicas que antes parecían fuera de su alcance.





