- España ya simplificó la creación de empresas pero Europa eliminará el capital mínimo y simplificará trámites
- La novedad estaría en que las pymes podrían operar en toda la UE sin rehacer trámites
- El nuevo marco no unifica impuestos, legislación laboral ni Seguridad Social
La Comisión Europea (CE) ha planteado a los 27 estados miembros una reforma con capacidad para alterar de verdad el mapa societario del mercado único: su nueva propuesta, denominada EU Inc. permitiría constituir una empresa en 48 horas, por menos de 100 euros, sin capital mínimo, y válida para toda la Unión.
Para los autónomos y pequeñas empresas españoles, la novedad no es solo la velocidad sino que Bruselas plantea una fórmula opcional para operar con un mismo armazón societario en los 27 países; algo que hoy sigue siendo imposible por la disparidad de normas nacionales.
Para cualquier emprendedor, la comparación con España resulta inevitable. Es cierto que la Ley Crea y Crece rebajó ya a un euro el capital mínimo para constituir una sociedad limitada y reforzó la vía telemática a través del Centro de Información y Red de Creación de Empresas (CIRCE). Sin embargo, la iniciativa comunitaria va un paso más allá en tres puntos muy importantes para cualquier emprendedor: el capital podría ser directamente cero, el precio no superaría los 100 euros y la empresa nacería con reconocimiento para moverse por toda la UE bajo un mismo marco.
La noticia, en todo caso, no consiste en que España vaya a dejar de aplicar su propia legislación mercantil de un día para otro. Lo que plantea Bruselas es un régimen opcional, encuadrado en su llamado “régimen 28”. “Esto es, para que quien quiera acogerse a él pueda crear y gestionar una sociedad con reglas armonizadas a escala europea, mientras materias como fiscalidad, empleo o cotizaciones seguirán sujetas en gran parte a cada Estado miembro”, explicó a este diario la profesora del Instituto Europeo de Innovación y Negocios (IEIN) Nador Aguirregabiria.
España ya simplificó la creación de empresas pero Europa eliminará el capital mínimo y simplificará trámites
La Ley Crea y Crece, aprobada en 2022, vendió como gran símbolo la posibilidad de constituir una sociedad limitada con un capital social de un euro, frente al umbral anterior de 3.000 euros. La propia exposición de motivos de la norma explicaba que se optó por ese euro simbólico, y no por suprimir por completo el mínimo legal, para mantener la lógica de que una sociedad de capital debe arrancar con una cifra positiva, aunque fuera mínima.
Ese cambio español, sin embargo, no salió gratis del todo. Porque la ley introdujo salvaguardas para proteger a los acreedores cuando la sociedad naciera con menos de 3.000 euros. En esos casos, al menos el 20% del beneficio debe destinarse a reserva legal hasta alcanzar ese umbral y, si la empresa se liquida sin patrimonio suficiente, los socios responden solidariamente por la diferencia hasta los 3.000 euros.
En la propuesta de EU Inc., la CE plantea directamente la ausencia de capital mínimo, lo que rompe con ese equilibrio español entre facilidad de entrada y colchón mínimo para terceros. “A ojos de muchos pequeños negocios la diferencia entre un euro y cero puede parecer menor, pero jurídicamente no lo es: España abarató la puerta de acceso, mientras Bruselas quiere eliminarla casi por completo para este nuevo formato societario”, argumenta Nador Aguirregabiria.
También cambia la escala territorial del proyecto. Porque la Ley Crea y Crece fue una reforma nacional pensada para agilizar la creación de sociedades en España, mientras que EU Inc. nace con vocación transfronteriza. “La CE quiere que una empresa registrada bajo ese régimen pueda desenvolverse en el mercado único sin tener que reproducir una y otra vez trámites, formularios y ajustes documentales en cada país”, continuó la profesora, “apoyándose en una interfaz europea y en la interconexión de registros”.
La novedad estaría en que las pymes podrían operar en toda la UE sin rehacer trámites
En el plano de la digitalización, España llegó antes de lo que a menudo se recuerda. Porque CIRCE ya permitía canalizar de forma unificada la constitución y varios trámites ligados al inicio de la actividad. La propia Ley Crea y Crece subrayó que este sistema funcionaba como una ventanilla virtual única y que, con la transposición de la directiva europea de digitalización de sociedades, sería posible una constitución íntegramente telemática, mientras que la Ley 11/2023 terminó de incorporar esa directiva al ordenamiento español.
De hecho, la norma española ya presumía de que una sociedad limitada podía llegar a constituirse en 24 horas cuando se utilizaran instrumentos estandarizados, con aranceles notariales y registrales tasados. Sobre el papel, eso permite sostener que España no parte de cero en rapidez administrativa. “La diferencia es que la CE no está vendiendo solo velocidad de alta, sino una especie de pasaporte societario común para todo el mercado interior”, aclaró Nador Aguirregabiria, “con el que pretende evitar que el emprendedor tenga que adaptarse a 27 marcos distintos”.

Ahí está precisamente el punto que más puede interesar a un autónomo o a una micropyme española, con aspiraciones de crecer fuera. “Porque crear hoy una sociedad en España y después abrirse a otros países de la UE sigue implicando convivir con exigencias nacionales, documentación adicional y fricciones jurídicas”, continuó la experta.
Por el contrario, la propuesta europea promete que el registro, la vida societaria, las operaciones digitales y buena parte de la gestión de sucursales y documentos se articule de forma uniforme, “algo que la Ley Crea y Crece nunca pretendió resolver porque jugaba solo en el tablero nacional”.
El nuevo marco no unifica impuestos, legislación laboral ni Seguridad Social
Eso no significa que el autónomo o la pequeña empresa española vayan a ver desaparecer las cargas que más pesan en su día a día. La comisión deja claro que el nuevo marco no unifica impuestos, legislación laboral ni Seguridad Social. De modo que el grueso de los costes recurrentes seguirá dependiendo de cada país; traducido al caso español, Bruselas puede abaratar y simplificar la constitución, pero no rebajar por sí sola las obligaciones fiscales, laborales y de cotización que marcan la rentabilidad real de un negocio.
Para España, por tanto, la comparación con la Ley Crea y Crece deja una foto bastante nítida: nuestro sistema ya había avanzado en abaratar la entrada, digitalizar parte de los trámites y permitir la creación de sociedades con un capital casi simbólico, pero seguía atado a una lógica doméstica. La iniciativa de Bruselas recoge parte de ese camino, lo radicaliza en coste y capital mínimo y le añade la pieza que faltaba, una auténtica dimensión europea.
“Ahora bien, como se trata todavía de una propuesta legislativa de la CE, deberá negociarse aún en el Parlamento Europeo y el Consejo antes de saber si ese diseño llega a aplicarse exactamente en los términos anunciados”, concluyó Nador Aguirregabiria.





