Isabel García es una emprendedora que descubrió la brecha digital desde una perspectiva emocional. Lo que comenzó como una donación altruista de más de 650 dispositivos reacondicionados a residencias y hospitales, con el proyecto Acércales, terminó siendo un reto inesperado: los mayores no sabían usar las tabletas convencionales.

Esta iniciativa fue impulsada por Eways, una organización que recolectó y transformó dispositivos electrónicos donados para acercar la tecnología a colectivos vulnerables. De esta experiencia nació Bleta, una startup cuyo producto estrella, una tableta adaptada para personas mayores, ha cambiado la vida de miles de usuarios. “Queremos que la tecnología se adapte a ellos, y no al revés”, aseguró a este diario la cofundadora de Bleta, junto a Adrià Roca y Gerard Pinar.

No en vano, la llamada economía sénior, que abarca productos y servicios destinados a personas mayores, representa ya alrededor del 38% del PIB europeo y continúa creciendo un 5% anual.

La tableta permitirá a los mayores pedir cita en el médico o realizar gestiones bancarias sin ayuda

A diferencia de otras soluciones diseñadas para las personas de mayor edad, esta tableta no restringe funcionalidades ni simplifica en exceso la experiencia. Según Isabel García, la clave está en la integración de asistentes de voz con inteligencia artificial, que permiten realizar tareas complejas sin esfuerzo.

Así, en breve, los usuarios podrán pedir cita en el médico o realizar gestiones bancarias sin necesidad de ayuda externa. “No es cuestión de simplificarles las opciones, sino de ofrecerles herramientas que realmente entiendan y puedan aprovechar”, explicó su fundadora. Este avance asegura que la tableta no sea solamente una herramienta comunicativa, sino un recurso integral para el bienestar de los mayores.

El diseño intuitivo de Bleta también permite que cualquier aplicación popular, como WhatsApp o YouTube, esté disponible. Esto convierte la tableta en un puente entre generaciones, evitando que los mayores queden aislados de su entorno familiar y social.

Además, la app gratuita de Bleta en Google Play, con más de 75.000 descargas, ofrece una alternativa accesible incluso para quienes no poseen la tableta. “Es un error pensar que los mayores no quieren usar la tecnología. Lo que quieren es algo que les sirva y no les frustre”, afirmó García.

De izquierda a derecha, Gerard Pinar, Isabel García y Adrià Roca, cofundadores de Bleta.
De izquierda a derecha, Gerard Pinar, Isabel García y Adrià Roca, cofundadores de Bleta.

La startup ha destacado también por su campaña “La Ventaja de Hacerse Mayor”, que ha revolucionado su presencia en redes sociales. Con más de 300.000 visualizaciones en plataformas como YouTube y TikTok, la iniciativa promueve un mensaje claro: mantenerse activo cognitivamente y conectado con los demás no es un lujo, sino una necesidad. Isabel García recuerda que esta cruzada busca desafiar la idea de que la tecnología es opcional para los mayores. “Es la diferencia entre formar parte de la sociedad o sentirse invisible. Y es esa inclusión la que queremos garantizar”.

La startup ha sabido crecer combinando el impacto social con la rentabilidad económica

Detrás del éxito viral está la estrategia de mostrar casos reales. Historias de personas que han transformado su día a día, como la de una mujer que les escribió “Me habéis cambiado la vida. Ahora puedo “viajar” con mi nieto a través de sus fotos y videollamadas”.

Con una inversión ligeramente por encima de los 500.000 euros, proveniente de fuentes públicas y privadas, Bleta ha alcanzado ya una cifra similar de volumen de negocio, y opera en más de una veintena de países. Un crecimiento que ha sido posible, según sus fundadores, gracias a su capacidad para combinar el impacto social con la rentabilidad económica. “Lo que nos hace sostenibles es que resolvemos un problema real. El mercado responde cuando ofreces soluciones que importan”, indicó Isabel García.

La startup comenzó con recursos limitados y un prototipo mínimo que demostró su viabilidad desde el primer momento. Su modelo, además de basarse en la venta de la tableta, buscaba la expansión de su aplicación móvil gratuita, lo que les permite diversificar sus ingresos y alcanzar nuevos segmentos de mercado. Un enfoque que les ha permitido crecer de forma sostenida sin depender exclusivamente de rondas de inversión.

El éxito de Bleta radica en su filosofía de diseño sin fricciones. Cada función está pensada para eliminar barreras y permitir que los usuarios utilicen la tecnología sin necesidad de aprendizaje previo. Esto se traduce en una experiencia fluida desde el primer contacto. “Si pueden probarlo y ven que funciona, lo aceptan. El truco está en no hacerles sentir que están aprendiendo algo nuevo, sino que simplemente lo están usando”, explica Isabel García.

Además, Bleta no limita su impacto a los mayores. Su misión de hacer accesible la tecnología también la ha llevado a colaborar con entidades locales y organizaciones sociales en proyectos que buscan incluir a otros colectivos vulnerables. “Nos interesa cualquier grupo que, por el ritmo del avance tecnológico, se haya quedado atrás. No debería ser una brecha, sino un puente generacional”, aseguró la emprendedora.

La demanda de tecnología inclusiva no es exclusiva de España. En Europa e Iberoamérica, donde el envejecimiento poblacional también es un fenómeno creciente, Bleta ve una gran oportunidad de crecimiento. Su presencia en 20 países es sólo el inicio, y los planes de expansión continúan con la adaptación de su app a nuevos mercados.

Para estos tres emprendedores, el futuro de Bleta pasa por seguir innovando en accesibilidad digital. La incorporación de servicios como telemedicina y banca online garantiza que ninguna generación se quede atrás en la revolución digital. “Si algo hemos aprendido es que el diseño es lo que marca la diferencia. No sólo hay que incluir a todos, sino hacerlo desde el principio, no como un parche después”, concluyeron.