Cada vez más autónomos deciden seguir al frente de su negocio más allá de la edad legal de jubilación. Según el Observatorio Social de las Personas Mayores 2026, elaborado por CCOO, el 31,1% de las nuevas jubilaciones registradas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) fueron jubilaciones demoradas. Es decir, trabajadores por cuenta propia que decidieron prolongar su actividad para mejorar la cuantía de su prestación.
La cifra contrasta con la registrada entre los asalariados. En el Régimen General, sólo el 6% de las nuevas jubilaciones correspondió a trabajadores que retrasaron voluntariamente su retiro. La diferencia es tan significativa que los autónomos recurren a esta modalidad más de cinco veces que los empleados por cuenta ajena.
Detrás de este fenómeno se encuentran varios factores. Por un lado, los incentivos económicos que ofrece la Seguridad Social a quienes retrasan su jubilación. Por otro, una realidad conocida desde hace años: las pensiones de los autónomos siguen siendo notablemente inferiores a las de los asalariados, lo que lleva a muchos profesionales a prolongar su vida laboral para mejorar sus ingresos futuros.
- Más de un 30% de los autónomos demoran su jubilación para mejorar su pensión
- Pueden aumentar un 4% su pensión por cada año de demora
- Muchos autónomos tienen que retrasar su jubilación porque su pensión apenas alcanzaría los 1.000 euros al mes
- La jubilación demorada también es una opción para mantener el negocio
Más de un 30% de los autónomos demoran su jubilación para mejorar su pensión
El informe de CCOO destaca que los trabajadores autónomos «tienden a demorar su jubilación (31,1%) en mucha mayor medida que los del Régimen General (6,0%), de tal modo que en el conjunto del sistema ha acabado por situarse en un 11%».
En términos prácticos, esto significa que aproximadamente uno de cada tres autónomos que se jubilaron recientemente decidió hacerlo después de alcanzar la edad ordinaria que le correspondía.
La jubilación demorada permite al trabajador seguir cotizando durante más tiempo y obtener una recompensa económica cuando finalmente accede a la pensión. El objetivo de esta modalidad es incentivar que quienes puedan y quieran continuar trabajando retrasen su salida definitiva del mercado laboral.
Pueden aumentar un 4% su pensión por cada año de demora
Actualmente, los autónomos que retrasan su jubilación pueden beneficiarse de distintos incentivos económicos. El más conocido consiste en un incremento del 4% de la pensión por cada año completo trabajado después de alcanzar la edad ordinaria de jubilación.

Además, la normativa permite optar por otras fórmulas, como recibir un pago único o combinar parcialmente ambas opciones.
Para muchos autónomos, especialmente aquellos que mantienen negocios viables y continúan generando ingresos, estos incentivos convierten la jubilación demorada en una alternativa atractiva.
El efecto acumulado puede ser importante. Un autónomo que prolongue su actividad varios años podría incrementar de forma significativa la cuantía de la prestación que percibirá durante el resto de su vida.
Muchos autónomos tienen que retrasar su jubilación porque su pensión apenas alcanzaría los 1.000 euros al mes
Aunque los incentivos económicos ayudan a explicar el auge de esta modalidad, los expertos apuntan también a una razón estructural: las pensiones de los autónomos continúan situándose muy por debajo de las de los asalariados.
El propio Observatorio Social de las Personas Mayores recuerda que la pensión media de los trabajadores autónomos apenas alcanza los 1.052 euros mensuales, una cuantía muy inferior a la que perciben los jubilados procedentes del Régimen General.
Esta diferencia se explica principalmente por décadas de cotizaciones reducidas. Durante años, la mayoría de los autónomos optó por cotizar por las bases mínimas disponibles para reducir costes durante su vida laboral, lo que posteriormente se tradujo en prestaciones más bajas.
Como consecuencia, muchos profesionales llegan a la edad de jubilación con una pensión que consideran insuficiente para mantener su nivel de vida.
La jubilación demorada también es una opción para mantener el negocio
En estos casos, prolongar la actividad durante algunos años adicionales puede convertirse en una herramienta para mejorar la prestación futura y aumentar los ingresos durante la etapa de retiro.
Además, existe otro factor diferencial respecto a los asalariados. Muchos autónomos son propietarios de pequeños negocios, comercios o despachos profesionales que les permiten continuar trabajando de forma progresiva y flexible más allá de la edad ordinaria de jubilación.
Esta circunstancia facilita que puedan retrasar su retirada sin necesidad de abandonar completamente su actividad profesional de un día para otro.





