Cada vez más autónomos deciden retrasar su jubilación para mejorar la pensión que cobrarán durante el resto de su vida. Los últimos datos publicados por la Seguridad Social confirman un cambio estructural en el retiro del colectivo: más del 30% de las nuevas altas de jubilación en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) durante 2025 se produjeron más allá de la edad legal ordinaria, una proporción que no deja de crecer año tras año.

Por ejemplo, en 2025, ya se exigía a los autónomos tener 65 o 66 años y ocho meses para acceder a la jubilación con derecho al 100% de la pensión, dependiendo del tiempo que hubieran cotizado. Sin embargo, ese mismo año, la mayoría de los trabajadores por cuenta propia se retiraron casi a los 67 años de media.

Este fenómeno no responde a una sola causa. Por un lado, las mejoras introducidas en la jubilación activa y en la jubilación demorada, que permiten compatibilizar trabajo y pensión o aumentar notablemente la cuantía final, están actuando como un incentivo claro para posponer el retiro. Ahora mismo se puede aumentar hasta un 4% anual la prestación retrasando la jubilación o hasta un 100% mientras se trabaja.

Tampoco hay que olvidar que muchos autónomos llegan a la edad legal con bases de cotización todavía muy bajas, lo que les empuja a seguir trabajando para elevar su pensión futura y evitar quedarse en cuantías que difícilmente les permitirían mantener su nivel de vida.

Según los datos del informe de altas y bajas de la Seguridad Social en 2025, acumulados hasta noviembre, el retraso en la jubilación se ha consolidado como una estrategia habitual entre los trabajadores por cuenta propia, especialmente entre quienes mantienen su actividad o pueden acogerse a las nuevas fórmulas de compatibilidad.

Aumentan un 30% los autónomos que retrasan su jubilación para aumentar su pensión

Los datos oficiales de la Seguridad Social confirman que el retraso en la jubilación ya no es un fenómeno puntual entre los autónomos, sino una tendencia estructural que se ha acelerado en los últimos años. Según el informe de altas y bajas de la Tesorería, el número de accesos a la jubilación demorada en el RETA se ha más que duplicado en menos de 10 años.

Como se puede observar en la captura a continuación, en 2025 hubo casi 18.500 autónomos que accedieron a la jubilación más allá de la edad legal, mientras que en 2024 había sólo 14.900 y antes de 2022 ni si quiera se alcanzaban los 8.000.

Nuevas altas de jubilación en el RETA según la modalidad de jubilación escogida.
Nuevas altas de jubilación en el RETA según la modalidad de jubilación escogida.

En los primeros años de la serie, el número de autónomos que retrasaban su jubilación apenas superaba las 7.000 personas anuales, con cifras como 7.667, 7.231 o 8.280 accesos.

El punto de inflexión llega a partir de 2022, cuando se reformó la modalidad de jubilación demorada, ampliando los incentivos por retrasar la pensión. Ese año hubo 13.214 profesionales que se retiraron a través de esta modalidad, prácticamente el doble que en ejercicios anteriores.

En 2023 la cifra volvió a crecer hasta 15.909, y en 2024 -último dato anual completo del informe- se alcanzaron los 18.424 autónomos que decidieron jubilarse más allá de la edad legal.

La jubilación demorada de los autónomos ha aumentado un 140% en cuatro años

En términos relativos, esto supone un incremento de más del 140% en apenas cuatro años, una evolución sin precedentes en el régimen de autónomos.

Este aumento no puede analizarse de forma aislada. Cuando se compara el número de jubilaciones demoradas con el total de altas de jubilación en el RETA, el resultado es aún más revelador. Según el mismo informe, en 2025 más del 30% de las nuevas jubilaciones de autónomos se produjeron fuera de la edad legal ordinaria, es decir, uno de cada tres trabajadores por cuenta propia decidió seguir en activo al cumplir los 65 años (o los 66 años y 8 meses, si no alcanzaba el umbral de cotización).

Según los expertos, habría distintas causas detrás de esta tendencia. Por un lado, las reformas introducidas en los últimos años han hecho mucho más rentable la jubilación demorada, permitiendo al autónomo elegir entre un incremento vitalicio del 4% por cada año adicional trabajado, una cantidad a tanto alzado o una fórmula mixta. Por otro, la mejora de la jubilación activa ha facilitado seguir trabajando y cobrando pensión, reduciendo el “coste” de no retirarse a la edad legal.

A ello se suma un factor estructural clave: las pensiones medias del RETA siguen siendo más bajas que las del Régimen General. De hecho, el colectivo sigue retirándose con pensiones medias de 1.000 euros al mes. Para muchos autónomos, retrasar uno, dos o incluso tres años el acceso a la jubilación podría suponer incrementos de cientos de euros en su prestación.

Requisitos y cuantías de la jubilación activa en 2026

La jubilación activa es una de las principales razones que explican por qué cada vez más autónomos deciden retrasar su retirada. El Real Decreto aprobado en diciembre de 2024 supuso un punto de inflexión en esta modalidad, al suavizar los requisitos de acceso y mejorar las cuantías que pueden cobrarse mientras se sigue al frente del negocio.

Uno de los cambios más relevantes es que el porcentaje de pensión que puede cobrarse mientras se sigue trabajando depende ahora directamente del tiempo que el autónomo haya demorado su jubilación total. De este modo, si el trabajador por cuenta propia retrasa un año su acceso definitivo a la jubilación, podrá compatibilizar su actividad con el cobro del 45% de su pensión. Si el retraso es de dos años, el porcentaje asciende al 55%; con tres años, al 65%; con cuatro años, al 80%; y si el autónomo demora cinco años o más su jubilación, podrá llegar a cobrar el 100% de la pensión mientras continúa trabajando.

A estos incentivos se suman los nuevos requisitos que entraron en vigor a partir del 1 de abril de 2025. Desde esa fecha, para acceder a la jubilación activa es necesario haber cumplido 67 años, o bien 65 años si se acreditan al menos 38 años y medio cotizados. Con ello, se elimina el antiguo requisito de haber cotizado un mínimo de 35 años, que dejaba fuera a muchos autónomos con trayectorias irregulares.

Requisitos y cuantías para acceder a la jubilación demorada

La otra causa que explica el retraso de la edad de retiro en el colectivo es la jubilación demorada, pensada para quienes deciden no jubilarse al cumplir la edad legal y continuar trabajando para aumentar su pensión futura.

En 2026, el sistema ofrece tres fórmulas de incentivo por cada año completo de retraso en la jubilación. La primera consiste en un incremento del 4% de la pensión por cada año adicional cotizado. Este aumento se aplica de forma vitalicia y se suma a la pensión inicial, lo que puede suponer una mejora muy relevante a largo plazo.

La segunda opción es percibir una cantidad a tanto alzado, cuyo importe depende de la base reguladora y de los años cotizados. En el caso de muchos autónomos, esta paga única puede situarse en una horquilla que va desde los 5.000 hasta más de 12.000 euros por año retrasado, según el perfil del pensionista.

La tercera vía es una fórmula mixta, que combina un incremento porcentual de la pensión con una cantidad a tanto alzado, permitiendo ajustar el incentivo a las necesidades del autónomo.

Por ejemplo, un autónomo que retrase su jubilación dos años y opte por el incremento del 4% anual podría aumentar su pensión en un 8% de por vida, lo que, en pensiones medias del RETA, puede suponer varios miles de euros adicionales a lo largo de la jubilación.