El último informe de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) sobre la situación de la pyme confirma que, aunque el número de los pequeños y medianos negocios han seguido creciendo en los últimos cinco años, mientras que las microempresas están desapareciendo a un ritmo preocupante.
En concreto, desde 2019 hay 11.300 microempresas menos, mientras que el número de pequeñas y medianas empresas ha aumentado en 15.300 y en 2.200 respectivamente. La razón principal no es otra que el desigual impacto que tiene el aumento de los costes laborales y operativos, que los negocios más pequeños no pueden asumir al mismo ritmo que las empresas de mayor tamaño o repercutirlos en precios.
En cinco años, los costes laborales han subido un 25,1% para las microempresas
Desde 2021, los costes laborales han subido un 25,1% para las microempresas, mientras que en las medianas empresas el incremento ha sido del 19%. Esta brecha supone una losa para los negocios más pequeños, que destinan un mayor porcentaje de sus ingresos a cubrir gastos salariales y cotizaciones. A esto se suma que los costes operativos han subido un 24,5% desde la prepandemia, elevando aún más las dificultades para estos negocios.
El informe refleja que, en términos de empleo, las microempresas apenas han generado puestos de trabajo en 2024. Sólo han aportado el 4% del empleo asalariado creado en el sector privado, mientras que las grandes empresas han concentrado el 66,4% de los nuevos puestos. En comparación, las pequeñas y medianas empresas han generado el 29,6% del empleo, consolidando su crecimiento.

La combinación de mayores costes, el operativo y el laboral, y menor capacidad para absorberlos explica por qué los negocios más pequeños son los más golpeados en esta década. A diferencia de las empresas medianas, las microempresas no tienen margen suficiente para trasladar el aumento de costes a sus clientes sin perder competitividad. Tampoco pueden amortiguarlo con economías de escala o mayor productividad.
El nuevo SMI equivale al 73,1% del salario medio de las micropymes
Así las cosas, los datos muestran que la productividad media de las pymes sigue por debajo de los niveles previos a la pandemia. Desde su “pico”, en 2022, ha caído un 3,6%, lo que impide que el crecimiento de las ventas se traduzca en una mejora proporcional en la rentabilidad. De hecho, la rentabilidad bruta ajustada por inflación es un 15,4% menor que en 2019 los pequeños negocios y un 10,4% inferior en los medianos.

El impacto del salario mínimo interprofesional es especialmente duro en las microempresas. El nuevo salario mínimo, de 1.184 euros en 2025, equivale al 73,1% de su salario medio, mientras que en las medianas representa solo el 57,2%. Esto significa que cualquier aumento del SMI golpea con más fuerza a los negocios más pequeños, que ya cuentan con márgenes ajustados.
A pesar de que los costes laborales han crecido en todas las empresas, la situación de las microempresas es la más delicada. El incremento acumulado desde 2021 ha sido seis puntos porcentuales mayor en los pequeños negocios que en los medianos; lo que ha ampliado la diferencia en costes estructurales entre distintos tamaños de pyme.
El coste de los insumos también ha experimentado un alza significativa, con un incremento acumulado del 34,9% desde 2019. Los bienes de consumo son ahora un 29,4% más caros, mientras que los bienes intermedios han subido un 27,7% y los bienes de equipo un 14,5%. Aunque los precios de la energía han bajado ligeramente en el último año, siguen siendo un 77,8% más altos que antes de la pandemia.

Los tipos bancarios han bajado respecto a 2023, pero son más altos que en 2022
En términos de acceso a la financiación, las microempresas siguen enfrentándose a mayores dificultades que los medianos y pequeños negocios. El tipo medio de interés para financiación bancaria en el cuarto trimestre de 2024 fue del 4,69% en microempresas; por encima del 4,33% de las pequeñas y el 4,03% de las medianas. Aunque los tipos han bajado con respecto a 2023, siguen siendo más altos que los de 2022, lo que encarece la financiación.
Las cifras del informe de CEPYME demuestran que sólo sobreviven aquellos negocios que logran escalar en tamaño y optimizar así sus recursos. En este sentido, la caída en el número de microempresas es un fenómeno que no se observa en los negocios de mayor tamaño. De hecho, mientras que el número de microempresas ha descendido un 1% en el último lustro, las pequeñas han crecido un 9,8% y las medianas un 8,7%.
Y la consecuencia es que el efecto combinado de costes laborales, operativos y financieros impacta directamente en la capacidad de crecimiento de los negocios más pequeños. Las microempresas, además de generar menos empleo que antes, tienen también menos acceso a financiación barata, lo que limita su capacidad de inversión y expansión.
El informe destaca que, aunque las ventas han aumentado en el último año, el beneficio neto de muchas microempresas sigue estancado o en retroceso. Las pequeñas empresas han visto crecer su volumen de ventas un 2,5% desde la prepandemia, pero en el caso de las medianas este incremento ha sido del 13,9%. La brecha entre ambos segmentos sigue ampliándose.
En el ámbito de la solvencia empresarial, el número de concursos de acreedores en 2024 alcanzó un nuevo récord histórico. Hubo 9.975 pequeños y medianos negocios concursados, un 28,3% más que en 2023, reflejando las dificultades para sostenerse en una coyuntura, como la actual, de costes elevados y márgenes reducidos.





