La reciente decisión del Ministerio de Economía de no adoptar los nuevos umbrales de la Unión Europea para definir cuándo un negocio es pequeño o mediano ha generado controversia en el entorno empresarial. Aunque la UE había propuesto aumentar los límites para considerar cuándo los negocios entran en una u otra categoría, permitiéndoles seguir beneficiándose de ayudas específicas y reduciendo su carga administrativa, España ha optado por mantener los criterios anteriores, de 2013. Esto significa que numerosos negocios, que podrían haber sido clasificados como pymes, se quedarán sin acceso a ciertos beneficios, lo que podría afectar su capacidad de crecimiento y competitividad en el mercado europeo.
Guillermo Dorronsoro, profesor de Estrategia en Deusto Business School, señaló a este diario que esta situación coloca a muchas empresas en una encrucijada: “Es evidente que hay algunas pymes que, en el momento en que tienen que pasar el escalón y subir a la siguiente categoría, se lo piensan y retrasan para evitar el esfuerzo normativo adicional”. Este fenómeno, según Dorronsoro, se debe en parte a la complejidad administrativa y normativa que se impone a los negocios al superar ciertos límites de tamaño, lo que desvía su atención de actividades productivas hacia trámites burocráticos.
Las pymes podrían limitar su crecimiento para no perder los beneficios fiscales y las ayudas
El impacto de esta decisión se extiende en especial a los negocios de tamaño medio, que podrían verse obligados a limitar su crecimiento para no perder su clasificación como pyme. Juan Carlos Higueras, director del máster Global MBA en EAE Business School, destacó este riesgo al afirmar que “esta situación puede llevar al conocido como ‘enanismo empresarial’, por el cual las empresas evitan crecer para no perder los beneficios de ser pyme”. Según Higueras, esta práctica no sólo frena la expansión y contratación de personal, sino que también “podría incentivar que algunos negocios realicen parte de sus actividades en la economía sumergida, escapando así de las cargas fiscales y regulatorias”.
En comparación con otros países de la UE, que sí han adoptado los nuevos límites, las empresas españolas se estarían enfrentando a una cierta desventaja competitiva. Marta Grañó, profesora de OBS Business School, explicó a este medio que en los países de la UE que adopten los nuevos umbrales, “sus negocios de tamaño medio podrán beneficiarse de un entorno regulatorio más favorable, manteniendo su estatus de pymes y accediendo a ayudas y simplificaciones administrativas”. Esta diferencia puede resultar en una competencia desigual dentro del mercado único europeo, donde las empresas españolas estarán sujetas a más restricciones que sus competidores extranjeros.

Además, Dorronsoro planteó que la regulación excesiva es un problema europeo generalizado, que afecta especialmente a los pequeños y medianos negocios. “El uso excesivo de la regulación y las normas de información se convierten en una tarea que aporta poco valor a las pymes y a los negocios de mediano tamaño”, comentó, resaltando la necesidad de simplificar la normativa para que las empresas puedan dedicar sus recursos a actividades productivas y no a cumplir con trámites regulatorios. Para él, la carga burocrática debería ser proporcionada al tamaño del negocio, “ya que las grandes empresas tienen recursos para asumir esos costes, mientras que las pymes no”.
España mantendrá los mismos umbrales de 2013 para considerar pyme a un negocio
1. Número de Empleados
- 2013
- Microempresas: hasta 10 empleados
- Pequeñas empresas: hasta 50 empleados
- Medianas empresas: hasta 250 empleados
- Propuesta europea no aceptada por España
- Microempresas: hasta 15 empleados
- Pequeñas empresas: hasta 75 empleados
- Medianas empresas: hasta 300 empleados
2. Facturación Anual
- 2013
- Microempresas: hasta 2 millones de euros
- Pequeñas empresas: hasta 10 millones de euros
- Medianas empresas: hasta 50 millones de euros
- Propuesta europea no aceptada por España
- Microempresas: hasta 3 millones de euros
- Pequeñas empresas: hasta 15 millones de euros
- Medianas empresas: hasta 60 millones de euros
3. Balance General
- 2013
- Microempresas: hasta 2 millones de euros
- Pequeñas empresas: hasta 10 millones de euros
- Medianas empresas: hasta 43 millones de euros
- Propuesta europea no aceptada por España
- Microempresas: hasta 3 millones de euros
- Pequeñas empresas: hasta 15 millones de euros
- Medianas empresas: hasta 60 millones de euros
El debate sobre si la UE debería imponer una normativa homogénea o permitir que cada país adapte los criterios a sus necesidades locales también es un punto de discusión. Higueras sostiene que un enfoque uniforme sería beneficioso para aquellos negocios que operan en varios países, pues “si todas compitieran con las mismas reglas del juego, sería más atractiva la inversión en estas compañías al mejorar su transparencia y uniformidad regulatoria”. Sin embargo, reconoce que un único umbral podría no ser adecuado para países como España, donde predomina la actividad de autónomos y pequeños negocios, a diferencia de economías más industrializadas como la alemana.

Por otro lado, Grañó opina que la decisión de Economía no debería desincentivar la expansión de los negocios de tamaño medio. A su juicio, aunque implica asumir “mayores cargas administrativas y fiscales, el crecimiento es una necesidad imperiosa para muchos negocios”. Esta experta considera que, a pesar de los obstáculos, las empresas no dejarán de expandirse si su objetivo es mantener su cuota de mercado. Sin embargo, esta expansión “les exigirá más recursos y dedicación para cumplir con las exigencias administrativas”, lo cual puede ser una desventaja, según ella, en comparación con empresas de otros países que no se enfrentan estos límites.
Respecto a la flexibilidad para adoptar los umbrales en cada país, Dorronsoro sugirió también un equilibrio entre normativas comunes y adaptaciones nacionales. “Tenemos que avanzar en la construcción de un espacio común europeo”, indica, aunque subraya que aún existen “diferencias significativas entre los países del Norte y del Sur de Europa”. Según enfatizó este experto, permitir cierta flexibilidad es positivo, ya que, al competir en el mismo mercado, los negocios de diferentes tamaños “podrían verse en desventaja, si no se tiene en cuenta el contexto local”.
La decisión de Economía podría acabar perjudicando el crecimiento de los negocios
A nivel práctico, la decisión de mantener los umbrales antiguos representa un reto para las pymes que desean crecer sin perder su estatus y los beneficios asociados. Higueras advierte de que, “al no elevar los umbrales, los pequeños negocios que los superen se verán obligados a cumplir con normativas adicionales de contabilidad, auditoría y otras legales”. Estos requerimientos implican un coste adicional y una demanda de tiempo y recursos que las micropymes no siempre pueden afrontar, “lo que les resta competitividad frente a las grandes empresas”.
En última instancia, el debate sobre los umbrales de clasificación de las pymes tiene implicaciones profundas para el futuro de la economía española y su competitividad en el mercado único. Dorronsoro subrayó la necesidad de un ‘campo de juego’ único, para consolidar el mercado europeo; mientras que Higueras y Grañó señalaron las complejidades y desafíos que supone la falta de homogeneidad en la normativa para las empresas medianas que desean expandirse.
La decisión de Economía, aunque busca controlar el acceso a ayudas para evitar un gasto excesivo, podría acabar perjudicando a loas negocios en crecimiento y limitar su capacidad de contribuir al desarrollo económico del país y de Europa en su conjunto.





