Además de ser un problema fiscal o de salud pública, el contrabando de tabaco también afecta directamente a miles de autónomos que intentan sobrevivir vendiendo legalmente un producto muy regulado y gravado con impuestos especialmente altos.
Según el último informe de KPMG “Consumo de cigarrillos ilícitos en Europa”, España registró en 2024 un consumo de 1.400 millones de cigarrillos ilegales, lo que representa un 3,3% del consumo total. Esto se traduce en una pérdida de 263 millones de euros en ingresos fiscales.
Pero detrás de estos datos hay una realidad que afecta directamente a los estancos: pequeños negocios, en su gran mayoría gestionados por autónomos, que deben competir con una red paralela de venta ilegal que escapa a cualquier normativa y fiscalidad.
- El contrabando es una «gran preocupación» diaria para más de 13.000 estanqueros
- Los impuestos del tabaco rozan el 80% y disparan el mercado negro
- Los estancos pierden mercado y el Gobierno no licita nuevas concesiones desde hace más de 20 años
- Francia, con más impuestos, ya tiene el 32 % de su mercado en manos ilegales
El contrabando es una «gran preocupación» diaria para más de 13.000 estanqueros
En este sentido, la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, reconoció a este medio que el contrabando de tabaco es “una gran preocupación” para los cerca de 13.000 estancos a los que representan.
Sin embargo, los autónomos que gestionan estas expendedurías no limitan esta problemática a su sector. Pues “más allá de los perjuicios económicos que el comercio ilícito de tabaco provoca en los estancos, se trata de un problema que afecta a toda la ciudadanía”.
Para reforzar esta idea explicaron que “desde el punto de vista fiscal, el comercio ilícito reduce los ingresos que el tabaco genera para el Estado, perjudicando a todos los contribuyentes», ya que «el tabaco genera unos 9.000 millones de euros anuales en impuestos para el Estado”.
También resaltaron que fomenta las “redes criminales” y, desde el punto de vista sanitario, “el tabaco ilegal no cumple con ningún tipo de control de calidad, ni conservación, ni higiénico”.
Los impuestos del tabaco rozan el 80% y disparan el mercado negro
En España, el precio de una cajetilla incluye hasta un 80% de impuestos (especiales, IVA y otros conceptos), lo que eleva el coste por encima de los cinco euros para las marcas más asequibles y hasta 6,50 euros para las premium. Esta carga fiscal convierte al tabaco en un producto idóneo para las redes de contrabando. De hecho, el informe señala que si los cigarrillos ilegales consumidos en España se hubieran adquirido de forma legal, el Estado habría recaudado 52 millones más que el año anterior.
Para los estanqueros, esta política fiscal es parte del problema ya que, según su experiencia “el incremento excesivo del precio del tabaco legal impulsa el crecimiento del comercio ilícito de este producto”.
En la patronal recordaron lo ocurrido tras la subida impositiva anunciada por Elena Salgado, en 2010 cuando «los estanqueros advertimos que sería un error. Y lo fue. En 2011 los ingresos por impuestos especiales cayeron un 4,1%; en 2012, un 3,94%; en 2013, un 5% menos. Bajo su punto de vista “si las ventas cayeron, pero los fumadores no, sólo quedaba una explicación: el comercio ilícito de tabaco”.
Uno de los hallazgos que resalta el informe de KPMG es el papel central de la marca Ducal en el mercado negro español. Aunque desde 2022 los paquetes ya no indican origen, el análisis de esta consultora revela que el 97% de los envases Ducal ilegales analizados se encontraron en regiones andaluzas fronterizas con Gibraltar, lo que apunta a un patrón claro.
Los estanqueros españoles corroboraron esta idea asegurando que “durante años, Gibraltar ha sido un gravísimo problema para los estanqueros andaluces”. Y pusieron como ejemplo el caso de La Línea de la Concepción, en Cádiz, localidad en la que “hubo 12 expendedurías que fueron cerrando hasta quedar sólo tres”.
Aunque las importaciones de tabaco en el Peñón han caído de 139 millones de cajetillas en 2013 a 23 millones en 2022, según datos oficiales, la incertidumbre se mantiene para este colectivo de autónomos que si bien recibieron el acuerdo entre España, Reino Unido y la Unión Europea como una “buena noticia”, también manifestaron que para “poder respirar tranquilos” permanecen “pendientes de conocer los detalles referentes al comercio de tabaco y sus impuestos”.

Los estancos pierden mercado y el Gobierno no licita nuevas concesiones desde hace más de 20 años
En España, los estancos operan bajo una concesión administrativa, están sometidos a estrictos controles de trazabilidad, tienen márgenes fijados por ley y deben cumplir rigurosas obligaciones fiscales.
El crecimiento del contrabando no sólo erosiona su facturación directa, sino que socava su viabilidad como modelo de negocio, sobre todo en zonas fronterizas. De hecho, los estanqueros lamentaron que la cuota de este mercado negro ha llegado a suponer alrededor del 50% en comunidades autónomas como Andalucía y Extremadura.
A esto se suma el hecho de que el Gobierno no ha convocado una nueva licitación pública para abrir nuevos estancos desde 2002, lo que ha congelado la renovación del sector durante más de dos décadas. Esto ha provocado una creciente dificultad para el relevo generacional y ha dejado a muchos emprendedores fuera de la posibilidad de acceder a una concesión legal.
Pero el impacto no se limita a los estancos. Muchos autónomos relacionados con el canal minorista legal –como tiendas de conveniencia, distribuidores autorizados o transportistas– también sufren las consecuencias. Cada vez que un consumidor opta por una cajetilla sin impuestos adquirida en la calle o a través de mensajería, todo el tejido de negocios legales se resiente, tal y como recordó la Unión de Estanqueros.
El informe de KPMG también señala que las redes de contrabando son cada vez más sofisticadas. Los grupos criminales organizados están acercando la producción a los países de destino, utilizan múltiples canales logísticos e incluso venden directamente al consumidor a través de plataformas online, lo que dificulta el control de las autoridades.

Francia, con más impuestos, ya tiene el 32 % de su mercado en manos ilegales
Los estanqueros también están pendientes de lo que ocurre en nuestro entorno y señalaron que “las apuestas de países como Francia o Irlanda por subir la fiscalidad del tabaco tampoco han dado los resultados deseados”.
En el caso francés, la cajetilla ya supera los 12 euros, pero “el índice de tabaquismo está tres puntos por encima del español, mientras que se ha convertido en el mayor mercado de cigarrillos ilícitos de Europa, con más del 30%.”
Los datos del informe de KPMG confirman esta perspectiva pues en Francia, el consumo de cigarrillos ilícitos ascendió a 15.000 millones de unidades, lo que representa el 32,4% del mercado total, el mayor de toda Europa. La mayoría de estos cigarrillos ilegales provienen de la categoría denominada cheap whites (marcas fabricadas exclusivamente para el comercio ilícito) y de falsificaciones.
Además, los autores del informe explicaron que una fiscalidad elevada, combinada con el contrabando transfronterizo y los canales de distribución ilegales, dificulta que el alza de impuestos se traduzca en mayor recaudación para el Estado.
Por todo ello, desde la Unión de Estanqueros piden una política fiscal más realista y eficaz. Porque desde su experiencia en la economía real, el exceso de presión tributaria, lejos de reducir el consumo, podría estar destruyendo negocios legales, empobreciendo las arcas públicas y alimentando una economía sumergida que perjudica a todos desde un punto de vista, social, fiscal y sanitario.





