El Gobierno ha lanzado un nuevo paquete de ayudas, denominado Plan Reconduce, que ofrece hasta 2.000 euros para facilitar que los jóvenes obtengan el carné de camión. El objetivo de esta iniciativa es atajar la falta de conductores profesionales en el sector del transporte por carretera.
Una necesidad urgente, toda vez que las previsiones señalan que, en los próximos años, quedarán sin cubrir cerca de 30.000 puestos. La medida busca incentivar vocaciones en un sector envejecido y con serias dificultades para atraer relevo generacional.
Sin embargo, mientras se activan programas para atraer savia nueva al volante, sigue pendiente `por el Gobierno la prometida revisión de los coeficientes reductores que permitirían a los actuales conductores adelantar su jubilación cuando la edad o la salud les impide ejercer la profesión. La contradicción está servida: se intenta que entren nuevos profesionales a un sector en el que muchos de los actuales no pueden salir. Los transportistas autónomos lo ven como una política desequilibrada, que no aborda de raíz los problemas estructurales del sector.
Van a hacer falta 30.000 conductores y las ayudas del Gobierno sólo alcanzan para formar al 1%
El Plan Reconduce se articula como una ayuda económica de hasta 2.000 euros por persona para costear la obtención de los permisos de conducción C y D, que habilitan para el transporte de mercancías y de viajeros, respectivamente. Está dirigido a quienes tengan el título de Técnico en Conducción de Vehículos de Transporte por Carretera, y cubrirá conceptos como tasas de examen o pruebas psicotécnicas.
El presupuesto total del plan ronda el medio millón de euros, lo que en la práctica permitiría formar a un máximo de 250 nuevos conductores. Y desde ATA Aragón, su presidente, Jorge Martín Serrano, quien es además transportista en activo, reconoció a este medio que cualquier impulso “es bienvenido”. Aunque considera que su impacto “será limitado”.
“Si bien no está confirmado el montante total del presupuesto destinado para esta ayuda, se baraja una cifra que podría rondar los 500.000 euros. Si tenemos en cuenta que se estiman en 30.000 los puestos de conductor que no podrán cubrirse en los próximos años, esta dotación serviría, en el mejor de los casos, para un 1% de los profesionales necesarios”, señaló.
El sector viene advirtiendo desde hace tiempo de la escasa incorporación de jóvenes al transporte, en parte por las condiciones laborales, pero también por las múltiples barreras de entrada. En este sentido, Víctor González, presidente de la Federación Española de Transporte Discrecional de Mercancías (Fetransa), señaló que más del 50% de los aspirantes “suspenden el examen de acceso en primera convocatoria, y muchos también en la segunda. Esto tira para atrás a quienes quieren iniciarse en la profesión”. A ello se suma la exigencia de contar con el título de Bachillerato para poder acceder a la FP vinculada al permiso profesional.
Los representantes de los transportistas autónomos coinciden: no basta con ayudar a los nuevos
Además de incentivar a los jóvenes, hay que garantizar también una salida digna a quienes llevan décadas al volante, señalan tanto ATA Aragón como Fetransa. Sin embargo, los coeficientes reductores que permitirían la jubilación anticipada de los conductores profesionales siguen sin aplicarse, a pesar de que el Gobierno ya se ha comprometido a ello. De ahí que sindicatos como CCOO acaben de anunciar movilizaciones ante lo que ellos denominan “bloqueo normativo”.
Jorge Martín Serrano cree que se trata de una contradicción de fondo. “Hay que encontrar el equilibrio entre la salida de los conductores que han terminado su carrera profesional, de la mejor forma posible, y favorecer la entrada de nuevos conductores; algo imprescindible si no queremos que el sistema colapse”, resumió. En su opinión, el relevo generacional no puede abordarse sólo desde la óptica de la incorporación, sino que ha de hacerse también desde la de la descongestión del sistema por la parte alta.

Fetransa, por su parte, recuerda que no todo depende del Ministerio de Transportes. “Creo que son asuntos que se tratan en paralelo en diferentes grupos de trabajo: uno pertenece a Transportes y el otro, a Trabajo, con lo cual la dinámica es diferente”, aclaró Víctor González. Aun así, considera que es indispensable que ambos avances vayan acompasados, y que no se puede hablar de rejuvenecer el sector si no se libera a los conductores más veteranos.
La discusión sobre los coeficientes reductores para la jubilación anticipada de los transportistas viene de lejos. El mecanismo, ya aplicado en otros sectores con especial penosidad, permitiría que quienes acrediten determinadas condiciones de actividad pudieran adelantar su edad de retiro. En el caso de los conductores profesionales, esto implicaría establecer una cotización adicional específica; algo que todavía no se ha concretado, ni se ha consensuado entre las partes implicadas.
Víctor González considera que el diseño de esta medida requiere cautela, especialmente para los autónomos. “Hay que definir cuánto nos va a costar, sabiendo que sería obligatorio cotizar por ello para todos, tanto para los que puedan jubilarse anticipadamente, como para los que no. Y el porcentaje de los que cotizan por el mínimo es altísimo”, señaló.
A su juicio, cualquier sistema debería garantizar que esa cotización extra no perjudique a quienes no se acogen a la jubilación anticipada. “Esperamos que lo cotizado también pueda servir para mejorar la pensión de aquellos que no se jubilen antes de tiempo”, añade.
Según los transportistas, persisten los problemas de fondo que alejan a muchos del sector
La mejora de las condiciones en los puntos de carga y descarga, la creación de áreas de descanso adecuadas o acabar con la precariedad salarial siguen siendo demandas habituales del sector. Desde Fetransa proponen medidas estructurales para mejorar la profesión: “Lo que no puede ser es que los camiones tengan que parar a dormir en las cunetas. Si la iniciativa privada no responde, habrá que plantearse crear áreas de descanso públicas. Es una cuestión de dignidad y seguridad”.

En cuanto al marco normativo, González también señala que hay margen de mejora para dignificar la profesión. “Creemos que se debería ampliar el ámbito de aplicación de la ley de la cadena de transporte a toda la contratación, y no sólo a viajes sueltos. Garantizar que no se trabaje por debajo de costes permitiría pagar mejores salarios y mejorar el atractivo del sector”.
Desde ATA Aragón, Jorge Martín Serrano insiste en que el problema del relevo generacional no puede analizarse con una sola lupa. “El impacto de tener que permanecer en una profesión tan exigente, incluso cuando las condiciones físicas se han deteriorado, es claramente negativo. Pero el deterioro de la imagen del sector no se debe solo a eso: los costes son inasumibles, la presión fiscal es brutal, hay inseguridad jurídica y prevalece un exceso de normativa imposible de gestionar”.
El presidente de Fetransa propone incluso ampliar el foco de captación, más allá de los jóvenes, las mujeres y los conductores foráneos. “Creemos que se debería apostar por un cuarto nicho: todos aquellos que ya en su día fueron conductores y abandonaron la profesión. Calculamos que hay entre 50.000 y 60.000 personas con el carné y el CAP en vigor que se fueron a sectores menos exigentes. Preguntarles qué les haría volver sería muy revelador”.
La foto que dibujan ambas organizaciones es la de un sector tensionado por los extremos. Por un lado, jóvenes con dificultades de acceso y condiciones poco atractivas; por otro, veteranos que no pueden retirarse cuando el cuerpo ya no aguanta más. A medio camino, pequeñas flotas y autónomos que soportan la mayoría del peso de la actividad, sin un horizonte claro. “Hay que empezar por dignificar la figura del transportista, puesto que somos un sector esencial en la economía del país”, concluyó Jorge Martín Serrano.





