El Gran Apagón del pasado lunes 28 de abril paralizó la actividad económica de buena parte del país durante horas, dejando a miles de comercios, restaurantes, despachos, oficinas, talleres,… sin luz durante casi todo un día. Los grupos electrógenos permitieron a las grandes compañías salvar lo peor de la situación pero los profesionales sufrieron todas las consecuencias del cero eléctrico. Según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), los trabajadores por cuenta propia sufrieron pérdidas que alcanzan los 1.300 millones de euros por productos perecederos estropeados (especialmente en supermercados y hostelería), interrupciones en la actividad profesional y daños en equipos eléctricos. Sin contar el lucro cesante de miles de negocios que no pudieron trabajar, ni atender clientes o pedidos durante el pasado lunes.
La falta de claridad sobre las responsabilidades agrava la situación de los damnificados. El consultor de aseguradoras y profesor de OBS School, Claudio Aros, explicó a este medio que “hasta que no se determine si el apagón fue un riesgo extraordinario, un fallo de la red eléctrica o un evento fortuito, los afectados no sabrán a quién reclamar”.
Opciones para reclamar compensaciones
Mientras las autoridades investigan las causas del apagón, los autónomos, profesionales, hosteleros y pequeños comerciantes tienen varias vías para buscar algún tipo de compensación, aunque cada una depende de factores específicos y requiere una documentación exhaustiva.
Revisar las pólizas de seguros
Los seguros multirriesgo, comunes entre comercios y pymes, son el primer recurso. Sin embargo, Aros advirtió que “hay que revisar el condicionado de la póliza, especialmente la sección de daños eléctricos”. Algunas pólizas cubren cortes de suministro eléctrico, mientras que otras excluyen explícitamente “daños causados por cortes de suministro eléctrico”. Además, ciertas coberturas pueden aplicarse en casos específicos, como:
- Subidas de tensión: Si el restablecimiento del suministro causó picos de voltaje que dañaron equipos (como congeladores o sistemas informáticos), la garantía de daños eléctricos podría cubrirlos.
- Lucro cesante: Algunas pólizas incluyen compensaciones por pérdidas derivadas de la interrupción de la actividad, como un día sin ingresos por el apagón.
Aros recomendó a los afectados contactar a la aseguradora inmediatamente para confirmar las coberturas y aprovechar servicios de defensa jurídica, que pueden orientar sobre los pasos a seguir, incluso si el seguro no cubre el incidente.

El Consorcio de Compensación de Seguros
El Consorcio de Compensación de Seguros, una entidad española que gestiona un fondo para catástrofes, es otra opción, pero solo aplica si el apagón se declara “riesgo extraordinario”. Esto incluye desastres naturales (inundaciones, terremotos), actos de terrorismo o eventos similares. Aros aclaró que “si el apagón se debiera a un fallo técnico, como una sobrecarga de la red, es probable que no se considere riesgo extraordinario”. Por ejemplo, un colapso por una tormenta que destruya una línea eléctrica o un ciberataque podrían calificarse así, pero no un fallo de distribución.
Para que el Consorcio actúe, los afectados deben tener una póliza activa y presentar documentación detallada como fotos de daños, las facturas de las reparaciones y un inventario. La página web del Consorcio ofrece formularios para iniciar el proceso, y las aseguradoras o mediadores pueden asistir en la gestión. Aunque el Consorcio ha demostrado eficacia en casos como las inundaciones o el volcán de La Palma, la compensación depende de la casuística y no siempre cubre el 100% de las pérdidas.
Reclamaciones a las compañías eléctricas
Las compañías eléctricas, responsables de garantizar un suministro continuo, podrían asumir responsabilidades si se demuestra un fallo en la distribución. Sin embargo, Aros subrayó que “hasta que no se aclare si el problema fue de la distribuidora, la comercializadora o un factor externo, las reclamaciones serán complejas”. Hasta que se diluciden estas responsabilidades lo más conveniente es que autónomos y pequeños comerciantes documenten minuciosamente los daños con fotos de los productos estropeados, los equipos dañados y calculen las pérdidas estimadas para poder presentar, llegado el caso, una queja formal a la compañía eléctrica.
No hay que olvidar que las aseguradoras que cubran los daños podrían reclamar a las eléctricas en nombre de sus clientes, iniciando un proceso de subrogación para recuperar los pagos. No obstante, el experto consultado advirtió que muchos autónomos podrían desistir de reclamar debido a la complejidad y los costes asociados, especialmente si las pérdidas no son cuantiosas.
Responsabilidad patrimonial del Estado
Si se demostrara que el apagón resultó de una negligencia del Estado (por ejemplo, falta de mantenimiento de la red eléctrica), los afectados podrían reclamar la responsabilidad patrimonial del Estado. Este proceso, de naturaleza judicial, es largo y requiere pruebas sólidas. Aros señaló que “las compañías eléctricas y el Estado suelen establecer protocolos de reclamación antes de llegar a los tribunales”, pero la complejidad del sistema eléctrico (con productores, distribuidores y comercializadoras) dificulta identificar al responsable.
¿Qué pueden hacer ahora los autónomos y pequeños negocios?
Mientras se esclarecen las causas del apagón, los autónomos deben actuar rápidamente para maximizar sus posibilidades de compensación:
-
Documentar los daños: Fotografiar productos estropeados, equipos dañados y cualquier evidencia de pérdidas. Elaborar un inventario detallado con facturas y estimaciones de ingresos perdidos.
- Contactar a la aseguradora: Revisar la póliza y consultar coberturas como daños eléctricos, lucro cesante o defensa jurídica. Las aseguradoras pueden orientar sobre los pasos a seguir, incluso si no cubren el incidente.
- Estar atentos a la declaración oficial: Si el Estado declara el apagón como riesgo extraordinario, los afectados podrán reclamar al Consorcio. De lo contrario, deberán dirigirse a las compañías eléctricas o sus seguros.
- Prepararse para un proceso largo: Aros estimó que determinar responsabilidades podría tomar meses, y las reclamaciones colectivas o judiciales podrían extenderse hasta un año o más.





