El préstamo medio que solicitan los pequeños negocios españoles sigue cayendo año a año a causa de la subida de los tipos de interés. Según las últimas cifras publicadas por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), desde finales de 2023, el tipo medio de los préstamos bancarios ha alcanzado el 5%, lo que ha provocado
Este aumento progresivo ha tenido lugar a lo largo de los últimos tres trimestres, durante los cuales los tipos de interés han triplicado los niveles previos a la pandemia, cuando se situaban en torno al 1,7%. Una subida que ha encarecido significativamente la búsqueda de recursos financieros y ha obligado a muchos pequeños negocios a replantearse sus estrategias de crecimiento y endeudamiento.
Pues si bien el acceso al crédito para los pequeños negocios es esencial para su supervivencia, este aumento de los tipos de interés ha generado un efecto adverso sobre el volumen de financiación solicitada. Así, de acuerdo con los datos de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), la nueva financiación para estos negocios ha experimentado una caída del 14,8% en el segundo trimestre de 2024, en comparación con trimestres anteriores.
El préstamo medio por negocio ha caído a los 28.500 euros, una bajada del 15%
En concreto, el préstamo medio por negocio ha disminuido de los 28.500 euros que solicitaban autónomos y pequeños negocios en 2017 a los 24.300 euros que firman en la actualidad, lo que refleja un descenso de más del 15% en la cuantía media solicitada.
Además, el impacto de la restricción crediticia es evidente en la disminución del número de negocios que solicitan nuevos préstamos. Durante el segundo trimestre de 2024, se ha observado una caída en el volumen total de préstamos solicitados, a pesar de que la demanda de financiación sigue siendo alta. Este descenso se debe, en gran parte, al aumento de los tipos de interés, que ha hecho que muchos pequeños negocios reconsideren la conveniencia de endeudarse en un entorno financiero tan desfavorable.
A este incremento de los costes financieros se le suman otros factores que complican aún más el panorama para los pequeños negocios. Uno de los más significativos es el repunte sostenido de los costes laborales, que han crecido más del 5% durante los últimos diez trimestres consecutivos. Esto supone una carga adicional para los pequeños negocios, que tienen menos capacidad de absorber estos aumentos sin comprometer sus márgenes de ganancia. Además, la alta inflación que ha afectado a la economía española en los últimos años ha erosionado aún más estos márgenes, reduciendo la capacidad de inversión de los pequeños negocios y limitando su competitividad en el mercado.
El endurecimiento de las condiciones crediticias también ha sido notable. El tipo de interés de los préstamos activos ha crecido durante 26 meses consecutivos, pasando del 1,6% al 4,4% en este periodo, lo que representa la cifra máxima registrada desde marzo de 2009. Este aumento refleja el mayor riesgo percibido por las entidades bancarias a la hora de conceder préstamos a pequeños negocios, lo que limita aún más su acceso a financiación en condiciones favorables.
El retraso en el cobro de las facturas está dificultando que los autónomos y negocios puedan pagar sus deudas
Otro desafío que arrostran los pequeños negocios es la morosidad, que sigue siendo un problema persistente. La propia Cepyme señaló que cerca del 50% de las facturas emitidas por pequeños negocios se pagan con retraso, con un periodo medio de pago que alcanza los 80 días. Esta demora en los pagos afecta gravemente a la liquidez de las micropymes, ya que dependen de la puntualidad en los cobros para poder hacer frente a sus compromisos financieros. El coste financiero de esta morosidad se estima en 2.600 millones de euros al año, lo que supone un aumento del 50% respecto al mismo periodo del año anterior.
En términos de ventas, los pequeños negocios también están encontrando dificultades. Aunque las ventas han crecido en un 3% interanual en 2024, cuando se ajustan por inflación, el incremento real es de apenas el 0,5%. Este crecimiento marginal, combinado con el aumento de los costes operativos, ha reducido la capacidad de estos negocios para reinvertir en su propio desarrollo.
El encarecimiento crediticio, la alta inflación y los costes laborales han menguado la solicitud de préstamos.
Además, como ya explicó hace poco este diario, la caída en la productividad, que ha sido evidente en los últimos trimestres, es otro factor que ha limitado su capacidad competitiva.
La productividad de los pequeños negocios ha continuado disminuyendo a pesar de que el empleo en el sector ha crecido. En el segundo trimestre de 2024, el número de asalariados en pequeños negocios aumentó un 2,7%, pero este incremento no ha ido acompañado de una mayor producción o eficiencia. De hecho, la productividad por empleado ha caído, lo que significa que el coste laboral por unidad vendida ha aumentado, reduciendo aún más los márgenes de ganancia de estos negocios.
Según CEPYME, las ventas de los pequeños negocios aún están por debajo de los niveles de 2019
En cuanto a la evolución de las ventas, aunque se ha registrado un crecimiento en términos nominales, cuando se ajusta por inflación, la situación es mucho menos optimista. Las ventas ajustadas han crecido apenas un 0,5% en el segundo trimestre de 2024, lo que contrasta con el crecimiento más robusto de años anteriores. Además, mientras que las medianas empresas han logrado recuperar sus niveles de ventas previos a la pandemia, los pequeños negocios aún están por debajo de los niveles de 2019.
Otro aspecto que resalta el difícil panorama es el desequilibrio entre los aspectos comercial y de empleo. Pues a pesar de que las ventas han crecido ligeramente, el aumento en el número de asalariados ha superado el crecimiento en las ventas, lo que ha generado una disminución en la productividad por empleado. Esta situación ha llevado a que muchos pequeños negocios se enfrenten a mayores costes laborales, sin el correspondiente aumento en la producción o en las ganancias.
En cuanto a las previsiones a corto plazo, la situación no parece mejorar de manera significativa, según Cepyme. Aunque el Banco Central Europeo ha dado el visto bueno para que el Euríbor haya comenzado a descender ligeramente, los expertos advierten que esta disminución no se trasladará completamente a los tipos de interés que enfrentan los pequeños negocios a corto plazo. Además, la alta inflación y el aumento de los costes operativos seguirán siendo un lastre para estos negocios, lo que limitará su capacidad para mejorar sus márgenes de ganancia o reinvertir en su crecimiento.



