Los autónomos del taxi llevaban meses trasladando su preocupación sobre la llegada de los vehículos sin conductor por parte de las empresas de VTC que operan en España. En medio de una tensión histórica entre ambos colectivos, la Dirección General de Tráfico (DGT), acaba de conceder la primera autorización a nivel nacional para realizar pruebas con vehículos sin conductor de nivel 4.

La capital, Madrid, será el escenario de esta primera experiencia, que está previsto que avance durante los próximos meses y pueda dar lugar a un servicio comercial antes de que termine el año. La autorización ha sido concedida a una alianza formada por WeRide, Uber y AVOMO, la división de vehículos autónomos de Moove Dars, y la primera fase contempla que veinte vehículos puedan realizar tareas de mapeo, validación de rutas y preparación operativa. No obstante, en primera instancia, los coches contarán con un operador en su interior que irá supervisando todas las pruebas.

Ahora bien, el anuncio llega en un momento especialmente relevante para el transporte de viajeros en Madrid. La Comunidad también anunció en mayo un proyecto piloto de coches y taxis sin conductor en Madrid capital y Alcobendas, contando con empresas tecnológicas, pero también con operadores de flotas, compañías de VTC y algunos representantes del taxi.

Los autónomos del taxi llevan meses alertando del impacto negativo de los coches sin conductor

Para el colectivo del taxi, la llegada de los vehículos autónomos sin conductor no es únicamente una cuestión de debates tecnológicos. Lo cierto es que para ellos el principal debate está en las consecuencias económicas y laborales que puede traer un sistema capaz de prestar servicios de transporte sin que sea necesario que una persona conduzca el vehículo durante todo el trayecto.

Así las cosas, desde la Federación Profesional del Taxi de Madrid, en conversaciones con este medio, han reclamado que la llegada de esta nueva tecnología se produzca con una regulación clara y con participación del sector. De hecho, la posición de la organización no es rechazar de plano los avances tecnológicos, sino reclamar que la incorporación de los vehículos sin conductor dedicados al transporte de viajeros se haga de forma ordenada y bajo unas reglas definidas por las administraciones, que ofrezcan las mismas ventajas tanto para los autónomos del taxi como para las empresas de VTC.

En ese sentido, la Federación ya había advertido antes de que se conociera la autorización de la DGT de la necesidad de regular este nuevo escenario. Porque desde el sector se considera especialmente relevante determinar quién puede operar estos vehículos, qué requisitos tendrán que cumplir y cómo se garantizará que las nuevas modalidades de transporte compitan en condiciones equivalentes con los servicios tradicionales.

En concreto, esta última cuestión afecta de manera directa a los autónomos. Y es que un taxi tradicional necesita de un conductor para realizar cada servicio. En muchos casos, además, el propio titular de la licencia es quien conduce el vehículo y obtiene de esa actividad su principal fuente de ingresos. La posibilidad de que una parte de los servicios pueda realizarse mediante un vehículo sin conductor introduce, por tanto, un cambio profundo en la estructura del negocio. El riesgo, según señalan otras asociaciones del taxi, como la Federación Española del Taxi, es que las empresas capaces de operar flotas autónomas puedan reducir determinados costes asociados a la prestación del servicio. 

Y además, los autónomos del taxi señalan otro problema: las características urbanas. La ciudad de Madrid, que es precisamente donde se iniciarán las pruebas, no es comparable con ciudades estadounidenses donde ya circulan estos robotaxis. “En Madrid no va a durar un coche automático sin conductor ni un minuto. La estructura de esta ciudad no es como la de algunas de Estados Unidos, más cuadradas. Será muy difícil que un coche así de automático no tenga ningún tipo de accidente”.

El nivel 4 de conducción, el que se ha aprobado para la realización de pruebas, supone un grado de automatización, además, muy elevado. El vehículo puede realizar por sí mismo todas las funciones de conducción dentro de unas condiciones y zonas concretas, sin que el conductor tenga que intervenir en absoluto.

Fue el 10 de septiembre de 2026 cuando la DGT anunció de manera oficial que en los próximos meses se podrán realizar pruebas con vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4 en nuestro país.
Fue el 10 de septiembre cuando la DGT anunció de manera oficial que en los próximos meses se podrán realizar pruebas con vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4 en nuestro país.

Las empresas de VTC ven en la movilidad autónoma una oportunidad para mejorar el servicio

La visión de las empresas de VTC sobre esta transformación es, desde luego, muy diferente. Porque el sector lleva tiempo defendiendo la necesidad de incorporar nuevas tecnologías y avanzar hacia una movilidad más digital, eficiente y adaptada a las necesidades de los usuarios, que según su propia percepción tienen un servicio que es limitado en comparación con lo que podrían tener.

UNAUTO Movilidad, una de las principales organizaciones representativas del sector VTC, ha señalado ante el anuncio de la DGT que la innovación tecnológica y la evolución de los modelos de movilidad son uno de los grandes retos que afronta el transporte de viajeros. Y es que desde esta perspectiva, los vehículos autónomos pueden ampliar las alternativas disponibles, así como mejorar la posibilidad de disponer de servicios bajo demanda, gestionados digitalmente y con una mayor automatización, contribuyendo de esta forma a la transformación de la movilidad urbana y a ofrecer nuevas opciones de transporte que no tienen por qué eliminar las anteriores.

En relación a ello, la Comunidad de Madrid ha destacado precisamente el potencial que tienen los coches sin conductor para reducir determinados errores humanos relacionados con la conducción. Desde la Administración se considera que la conducción autónoma puede contribuir a mejorar la seguridad vial, señalando la experiencia positiva que ha supuesto en otros países. Y en ese sentido, también destaca la posible ventaja para los consumidores, ya que la oferta podría llegar a ser más competitiva.

Pero este es, precisamente, el principal punto de conflicto con los autónomos del taxi, que llevan años denunciando que las plataformas de VTC trabajan con costes inferiores, menos obligaciones y un menor grado de control. Por eso, en un escenario donde estas empresas no tendrían que pagar a sus conductores, ofreciendo así precios mucho más bajos, llegaría una guerra de precios imposible de asumir para un sector regulado, con tarifas fijadas por las administraciones y costes estables.

Sea como sea, la autorización concedida por la DGT constituye el primer paso, y los veinte vehículos de la primera fase servirán para comprobar cómo funciona la tecnología y qué dificultades aparecen antes de una posible explotación comercial, que, todo parece indicar, llegará más pronto que tarde.