- La norma pretende evitar que las micropymes pierdan contratos por falta de información ESG
- La norma frena el efecto goteo provocado por las grandes empresas en su cadena de suministro
- La nueva norma ayuda a ordenar y presentar la información con un formato aceptado en Europa
La Comisión Europea aprobó recientemente una nueva norma voluntaria de sostenibilidad para pymes y microempresas, con el objetivo de facilitar su acceso a contratos con grandes empresas y evitar que queden fuera de licitaciones públicas o privadas.
Esta herramienta permite a los pequeños negocios presentar información ambiental, social y de gobernanza de manera simplificada, sin necesidad de contratar auditorías externas, ni consultorías especializadas. Aunque no es obligatoria, la CE reconoce que responde a una realidad del mercado: las grandes compañías ya están exigiendo información de sostenibilidad a sus proveedores.
La norma está pensada para ser aplicable en cualquier sector: en talleres, comercios, estudios profesionales, fabricantes pequeños, empresas de formación, logística ligera y proveedores de servicios. El objetivo es que cualquier negocio pueda demostrar un comportamiento responsable, sin necesidad de grandes recursos técnicos.
La norma está especialmente diseñada para evitar que las micropymes pierdan oportunidades de negocio por no disponer de indicadores básicos de sostenibilidad. El nuevo modelo les permitirá responder a bancos, grandes clientes y concursos públicos con un formato estándar aceptado en toda la UE. Además, está planteado para que cualquier pequeño negocio pueda adaptarse de forma gradual, empezando por un módulo básico y ampliándolo solo si lo necesita.
La norma pretende evitar que las micropymes pierdan contratos por cuestiones de sostenibilidad
El modelo de información está estructurado en dos módulos: uno básico con los datos mínimos que ya está demandando el mercado. Y otro ampliado para empresas que quieran reforzar su posición ambiental, social o reputacional. Según el texto europeo, el objetivo es que cualquier microempresa pueda completar el módulo básico, sin necesidad de inversión en sistemas o auditorías externas.
La experta en sostenibilidad May López Díaz, directora del Executive Máster en Sostenibilidad ESG-Hybrid de EAE Business School y directora del foro Empresas por la Movilidad Sostenible, explicó a este diario que el primer beneficio “es poder garantizar la respuesta a sus clientes con perfil de gran empresa, que requieren cada vez más esta información”.
La profesora añadió que esta norma “permite hacerlo de forma más fácil y homogénea, contemplando de manera simplificada las mismas cuestiones que las normas obligatorias de sostenibilidad”. Para ella, “identificar y medir los indicadores ESG implica también gestionar riesgos e identificar oportunidades, aumentando así la competitividad de pymes y micropymes”.
López sostiene que esta nueva herramienta “responde a una necesidad real de las empresas más pequeñas, que están viendo cómo sus clientes les exigen datos ESG sin disponer de una referencia común”. En su opinión, la norma ofrece una guía clara que les permitirá conservar contratos y optar a nuevos negocios sin asumir costes de certificación.
La norma pretende que las pymes puedan competir en sostenibilidad con las grandes empresas
El enfoque de la CE es evitar que la sostenibilidad se convierta en una barrera para las pequeñas empresas. El texto reconoce que muchas empresas pierden contratos o son descartadas en concursos solo por no poder aportar información ESG, incluso sin estar obligadas legalmente. La nueva norma ofrece un lenguaje común para responder a esas peticiones y evita que cada gran empresa exija formatos diferentes.

Uno de los problemas que la CE pretende corregir es el efecto goteo. Se produce cuando las grandes empresas, obligadas a reportar sostenibilidad por ley, trasladan esta obligación a sus proveedores. Esto implica que miles de pymes están recibiendo solicitudes de datos sin saber cómo responder ni con qué criterio calcularlos. La nueva norma permite responder con un formato común y proporcional al tamaño de la empresa.
May López confirma que las empresas obligadas por ley “tendrán que solicitar esta información a sus proveedores, en gran medida pymes y micropymes”. Por eso, dice, “aquellas que quieran ser competitivas y cubrir las necesidades de sus clientes tendrán que tener identificada y disponible la información ESG. Es un proceso que debe verse “más como una oportunidad que como un riesgo”.
La CE ha solicitado explícitamente a las grandes empresas y bancos que limiten sus peticiones a lo recogido en esta norma para no generar sobrecarga administrativa. El texto insiste en que las solicitudes deben ser razonables y adaptadas al tamaño de cada pyme. Este punto pretende evitar que se exijan informes complejos a negocios que no pueden asumir ese nivel de reporte.
Una certificación sencilla que no requiere auditoría externa
Una de las claves que más interesa a las pequeñas empresas es que la norma no requiere auditoría externa. Este punto elimina una barrera económica importante para las micropymes, que no podían asumir los costes de certificaciones complejas. La CE establece que la autodeclaración es suficiente y que no se solicitará verificación externa a las empresas de menor tamaño.
May López subraya que, aunque suponga una ventaja, “requiere de un esfuerzo inicial y de una gestión del cambio”. Explica que la CE, a través del organismo EFRAG, “ha creado herramientas de apoyo que permiten identificar indicadores ESG, introducir datos y consolidarlos en un informe digital legible por humanos y máquinas”. Y destaca también que “la clave está en la obtención de la información y en la participación de todas las partes interesadas, como empleados, clientes y proveedores”.
El modelo también está vinculado al acceso a financiación sostenible. Cada vez más bancos piden información ESG para conceder crédito en mejores condiciones. May López recuerda que “ya se vivió un proceso similar con la calidad o la seguridad de la información” y que “quienes se adaptaron antes obtuvieron ventajas competitivas”.

Otro elemento clave es que la CE está desarrollando herramientas digitales gratuitas para simplificar el proceso. El organismo EFRAG ha creado plantillas para introducir datos básicos y generar informes en formato digital. Estas herramientas permiten actualizar la información de forma periódica sin repetir todo el trabajo desde cero. Están disponibles en español y adaptadas a la realidad de las pymes.
La nueva norma ayuda a ordenar y presentar la información con un formato aceptado en Europa
Preparar el informe básico requiere recopilar información sencilla que ya se registra en cualquier negocio. Se basa en consumo energético, gestión de residuos, prevención de riesgos laborales, relación con proveedores y compromisos mínimos de buen gobierno. Muchas empresas ya tienen esta información, pero no la presentan de manera estructurada.
Implementar la norma no exige conocimientos técnicos previos. Basta con designar a una persona responsable de recopilar datos y mantenerlos actualizados una o dos veces al año. May López concluyó destacando que la comunicación interna “es clave para reunir los datos y sistematizar la información”. Por eso, recomienda “establecer un proceso de recogida de información que pueda automatizarse con el tiempo” y recuerda que “existen herramientas gratuitas en español que facilitan el trabajo”.
El módulo básico permite estar preparado para responder a solicitudes urgentes de clientes o licitaciones. Esto evita perder oportunidades por no poder entregar información a tiempo. Además, mejora la imagen empresarial y facilita la entrada en cadenas de suministro de grandes compañías. La Comisión destaca que las empresas que adopten esta norma estarán mejor posicionadas frente a competidores que no reportan nada.
Las pymes también podrán publicar su información en el futuro Punto de Acceso Único Europeo. Esto aumentará su visibilidad ante posibles clientes e inversores en toda la Unión Europea. Se espera que muchas pequeñas empresas utilicen este canal para buscar alianzas comerciales o nuevas oportunidades de crecimiento internacional.





