España se enfrenta este verano a uno de los peores escenarios de incendios en lo que llevamos de siglo XXI y miles de autónomos agricultores y ganaderos se preguntan cómo reclamar las indemnizaciones por los daños sufridos. Las llamas están dejando cifras históricas y un reguero de explotaciones arrasadas.

En lo que va de 2025, se han quemado más de 403.000 hectáreas en toda España y las organizaciones agrarias estiman que las pérdidas para agricultores y ganaderos superarán los 600 millones de euros.

Según los expertos, la vía más rápida para cobrar es tener contratado un seguro agrario, puesto que permite iniciar la tramitación del siniestro de forma inmediata, incluso si todavía no se ha determinado si el fuego fue o no provocado; que es una de las prerrogativas de siniestro por incendio.

Para quienes no tienen póliza agraria, la alternativa pasa por esperar a que el Gobierno declare la zona afectada como catastrófica. Algo que el Ejecutivo ha anunciado que estudiará en las próximas semanas, aunque los plazos para aprobar la declaración y habilitar las ayudas pueden ser largos.

Hasta que esa decisión se formalice, los autónomos y pequeños negocios del campo que no cuentan con seguro agrario no pueden iniciar ningún trámite para cobrar indemnizaciones. Y según Agroseguro, el sistema que gestiona los seguros agrarios combinados, el procedimiento de reclamación varía en función de si se cuenta con cobertura.

Daños millonarios para el sector agrario: ¿cómo pueden reclamar una indemnización?

Solo en 2024, Agroseguro abonó más de 130 millones de euros en indemnizaciones por siniestros relacionados con el fuego. De esa cifra, más de 40 millones correspondieron a Castilla y León, una de las comunidades más afectadas por la combinación de altas temperaturas, sequías prolongadas y grandes superficies agrícolas y forestales.

Estos datos reflejan la magnitud del problema y el enorme impacto económico que pueden tener los incendios sobre los autónomos agricultores, ganaderos y los pequeños negocios rurales.

Quienes tienen seguro solo deben comunicar el siniestro y seguir los pasos de la aseguradora; mientras que los que no lo tienen, dependen de ayudas públicas que pueden tardar meses en llegar. Y en las zonas rurales, donde la actividad económica depende directamente del uso del suelo, esta diferencia es clave para garantizar la continuidad del negocio.

Las indemnizaciones se suelen abonar en un plazo máximo de 30 días

El director del Área de Prestaciones de Agroseguro, Santiago Duro Ventura, explicó a este diario que los siniestros por incendios se tramitan de forma independiente a su origen. “La peritación se inicia en cuanto el asegurado comunica los daños, sin esperar a que las autoridades determinen si el fuego ha sido intencionado o fortuito”, confirmó.

Este detalle es importante para los autónomos del campo, que necesitan liquidez para reparar instalaciones, reponer maquinaria o recuperar cultivos. “De ahí que, en la mayoría de los casos, las indemnizaciones se abonen en un plazo aproximado de 30 días desde que se acepta la propuesta del perito”, añadió Duro Ventura.

Santiago Duro Ventura es director del Área de Prestaciones de Agroseguro
Santiago Duro Ventura es director del Área de Prestaciones de Agroseguro.

El primer paso para los asegurados es comunicar el siniestro lo antes posible. “Recomendamos que los daños se comuniquen en un plazo máximo de siete días para agilizar todo el proceso de peritación y pago”, detalló Duro. Bien sea a través de la web, del mediador de seguros o llamando directamente a la compañía. Cuanto antes se realice la declaración, más rápido se inicia la peritación de daños y, en consecuencia, el cobro de la indemnización.

¿Qué pueden hacer los autónomos del campo sin seguro agrario?

Los agricultores y ganaderos que no disponen de póliza no pueden acogerse a esta solución. En dichos casos, el acceso a ayudas económicas depende de la declaración de zona gravemente afectada por parte del Gobierno central. Esta declaración, conocida como zona catastrófica, permite habilitar fondos públicos para compensar las pérdidas, “pero los plazos suelen ser largos”, adviritó el director de Prestaciones de Agroseguro.

Para iniciar el proceso, es necesario presentar un informe de daños en el ayuntamiento o en la comunidad autónoma correspondientes. Las autoridades locales recopilan la información de los afectados y la trasladan a la Delegación del Gobierno, que es la que solicita formalmente la declaración de zona gravemente afectada.

Sin esta condición de zona catastrófica, no es posible recibir indemnizaciones públicas; por lo que la espera puede alargarse durante semanas o incluso meses.

Plazos de tramitación y coberturas que ofrece el seguro agrario

Para los autónomos del campo con una póliza, el cobro puede resolverse en un plazo medio de un mes. Mientras que las ayudas públicas dependen de procesos administrativos más complejos y prolongados. En muchos casos, los afectados sin seguro agrario tienen que adelantar de su bolsillo la reparación de instalaciones, el alquiler de maquinaria o la compra de forraje para el ganado.

En zonas especialmente castigadas por los incendios, como las provincias de Zamora, Ávila o Tarragona, este retraso en las ayudas públicas puede comprometer la viabilidad de explotaciones familiares enteras. Y los pequeños negocios rurales no siempre pueden soportar la paralización de la actividad durante semanas sin disponer de liquidez.

El seguro agrario cubre distintos tipos de daños en función de la póliza contratada. En los cultivos, se incluyen tanto las pérdidas totales como los daños parciales causados por el fuego, evaluados mediante peritaciones técnicas. Si las parcelas quedan completamente arrasadas, la indemnización se calcula sobre el 100% del capital asegurado.

En el caso de las explotaciones ganaderas, además de la muerte de animales, las coberturas incluyen daños en instalaciones, pérdida de pastos y gastos extraordinarios para alimentar al ganado. Esto resulta esencial en áreas de pastoreo, donde el incendio no solo destruye el forraje sino también los recursos necesarios para mantener la actividad.

Para los autónomos del campo con una póliza, el cobro puede resolverse en un plazo medio de un mes
Para los autónomos del campo con una póliza, el cobro puede resolverse en un plazo medio de un mes.

En el caso concreto de los incendios, existen diferentes modalidades de seguros que cubren daños según la actividad del autónomo:

  • El seguro agrario protege los cultivos frente a pérdidas totales o parciales.
  • El seguro ganadero contempla indemnizaciones por la muerte de animales, la destrucción de pastos o los gastos extraordinarios de alimentación.
  • El seguro forestal está pensado para autónomos que explotan recursos madereros y cubre desde la pérdida de madera hasta daños en maquinaria e instalaciones de transformación.

Los expertos recomiendan recopilar todas las pruebas posibles 

Santiago Duro confirmó que, una vez realizada la peritación “y aceptada la propuesta de indemnización, el pago suele efectuarse en un plazo aproximado de 30 días”.

Los autónomos forestales también pueden beneficiarse de estas coberturas. Los seguros contemplan indemnizaciones por pérdida de madera, maquinaria, herramientas o instalaciones de transformación. En un sector donde la regeneración natural de los bosques puede tardar décadas, estas indemnizaciones permiten sostener la actividad económica a corto plazo.

Los expertos aconsejan recopilar pruebas de los daños lo antes posible. Tomar fotografías, guardar documentos de propiedad y registrar todos los desperfectos facilita la labor de los peritos y agiliza la tramitación de las indemnizaciones. Además, es recomendable contactar con el mediador o la compañía aseguradora para confirmar los pasos exactos a seguir según la póliza contratada.

En cuanto a lo que deben hacer los autónomos no asegurados, el primer paso es igualmente documentar los daños, aunque el proceso será más lento. Presentar un informe detallado en el ayuntamiento o comunidad autónoma es clave para acceder a futuras ayudas públicas. Esta información sirve para que las administraciones calculen el impacto económico y aceleren, en la medida de lo posible, los trámites de declaración de zona catastrófica.

El aumento de las temperaturas y la sequía han multiplicado el riesgo de incendios en las últimas décadas. Cada verano se registran más siniestros y mayores pérdidas económicas, lo que refuerza la necesidad de contratar seguros adecuados. El experto insiste en que no todas las pólizas incluyen las mismas coberturas. “No todas son iguales y cada explotación tiene necesidades diferentes. De ahí, que aconsejamos revisarlas pólizas antes de cada campaña”, concluyó Duro Ventura.