1. Asturias lidera el estrés laboral en España y septiembre agrava la desconexión
  2. Las diferencias de género y la carga emocional según los sectores
  3. La situación descrita no se limita únicamente a los trabajadores asalariados

Asturias se ha convertido en la comunidad con mayores niveles de estrés laboral en España, con uno de cada cuatro trabajadores que lo sufre de manera frecuente o constante. Así lo revela un estudio elaborado por Randstad tras encuestar a más de 4.300 personas en edad de trabajar, en el que se refleja que la media nacional alcanza al 21,2% de empleados.

Un dato especialmente relevante para autónomos y pequeñas empresas, ya que gran parte de ellos forman parte de este colectivo y experimentan en primera persona las consecuencias de la presión laboral.

La investigación subraya que casi la mitad de los empleados asturianos, un 47,24%, admite sentirse estresado de manera ocasional. En el extremo contrario, apenas un 7,09% asegura no haber sufrido nunca estrés relacionado con el trabajo. Estos porcentajes ponen de manifiesto que el malestar emocional se ha convertido en una constante en la vida laboral de muchos profesionales.

A nivel estatal, seis de cada diez trabajadores reconocen haber sufrido estrés de forma regular en el desempeño de sus tareas. El informe señala que el 79% de los encuestados cree que la falta de desconexión entre la vida laboral y personal impacta directamente en su salud y bienestar. La vuelta al trabajo tras las vacaciones, especialmente en septiembre, actúa como un detonante de estas sensaciones.

Asturias lidera el estrés laboral en España y septiembre agrava la desconexión

El ranking autonómico muestra diferencias significativas entre territorios. Asturias ocupa el primer puesto con un 25,2% de trabajadores afectados, seguida de Galicia (24,7%) y Canarias (24,3%). En el extremo opuesto se encuentran Baleares, con un 11,1%, y Navarra, con un 13%, lo que refleja una disparidad territorial clara.

El estudio apunta también a una brecha de género en la percepción del estrés. El 63,6% de las mujeres asegura sufrirlo de manera frecuente o recurrente, frente al 48,9% de los hombres. Además, un 19,8% de las mujeres lo experimenta frecuentemente, por encima del 13% de los varones.

Los hombres, en cambio, tienden a declarar en mayor medida que nunca han sentido estrés (16,6%) o que solo lo padecen en contadas ocasiones (29,9%). Estas diferencias se traducen en un impacto desigual entre trabajadores y trabajadoras, lo que afecta también a los pequeños negocios donde la carga de responsabilidades puede recaer de manera distinta. La tendencia muestra cómo la presión profesional incide con más fuerza en las mujeres.

La encuesta no solo examina la frecuencia del estrés, sino que analiza también los niveles de agotamiento emocional que afectan a distintos sectores de actividad. En sanidad, uno de cada tres trabajadores, el 35,6%, asegura estar actualmente agotado; mientras un 43,3% lo ha estado en el pasado. La construcción registra un 31,5% de empleados emocionalmente exhaustos, la misma cifra que admite haber pasado por esta situación antes.

Asturias lidera el estrés laboral en España, seguida de Galicia y Canarias
Asturias lidera el estrés laboral en España, seguida de Galicia y Canarias.

En educación, el 29,8% de los trabajadores manifiesta encontrarse en ese estado en la actualidad, mientras que un 35,1% lo ha vivido anteriormente. En el sector tecnológico, el 25,2% de los profesionales reconoce estar agotado en estos momentos, aunque la cifra sube al 45% si se tienen en cuenta quienes lo han experimentado con anterioridad. La situación refleja cómo sectores con alta presión de trabajo concentran mayores problemas de bienestar.

Las diferencias de género y la carga emocional según los sectores

Otros ámbitos de actividad muestran cifras menos acusadas. En la administración pública, un 41,3% de los empleados afirma no haber sentido nunca agotamiento, y solo un 10,3% se encuentra actualmente en esa situación. En cultura y arte, un 38,7% asegura no haberse visto nunca afectado por este problema, y en energía y medioambiente el 37,1%.

Estas cifras evidencian que el impacto del estrés y el agotamiento varía considerablemente según el sector, en función de las condiciones laborales y la intensidad de la carga de trabajo. Para los autónomos y pequeños negocios, estos datos pueden interpretarse también como una alerta sobre los riesgos de emprender en sectores con más tensión. Los índices de agotamiento señalan la necesidad de prestar atención a la gestión del tiempo y de los recursos.

Seis de cada diez trabajadores reconocen haber sufrido estrés de forma regular al desempeñar sus tareas
Seis de cada diez trabajadores reconocen haber sufrido estrés de forma regular al desempeñar sus tareas.

El informe también conecta el repunte del estrés con el momento del año en el que se ha realizado la encuesta. La vuelta de las vacaciones suele implicar para muchos profesionales una desconexión forzada, con el retorno de dinámicas de presión y de dificultades para conciliar la vida laboral y personal. Este contexto marca el inicio de un nuevo ciclo en el que el malestar emocional se intensifica.

La situación descrita no se limita únicamente a los trabajadores asalariados

Muchos autónomos se reconocen en las mismas cifras al enfrentarse de forma habitual a la incertidumbre, a la necesidad de responder en plazos cortos y a la falta de desconexión. El informe, sin embargo, refleja de forma estadística una realidad que se extiende a todo el mercado laboral.

Randstad recuerda que los datos de su informe reflejan que el estrés laboral no es un problema aislado, sino que atraviesa comunidades, géneros y sectores de forma transversal. Asturias se sitúa en el punto más alto de la estadística, mientras Baleares y Navarra figuran en los niveles más bajos.

En cualquier caso, la foto fija del informe subraya que millones de profesionales en España conviven con la presión laboral como parte de su día a día.