En España, acceder al crédito para un autónomo muchas veces es complicado. Más ahora cuando puede que desaparezcan los informes comerciales que utilizan los bancos además de que en España no existen los ficheros positivos de información crediticia

Recientemente, la Agencia Estatal de Protección de Datos dio a conocer un cambio de criterio, impidiendo a los negocios tratar sin consentimiento y conservar determinados datos básicos de los clientes, que se incluían en los informes comerciales (consultados entidades financieras y aseguradoras para comprobar los riesgos de impago o fraudes), siempre que procedieran de fuentes públicas, como boletines oficiales o registros mercantiles.

A esta carencia se le suma que en España no existan ficheros positivos de información para los bancos. Sólo ficheros negativos de morosidad. Ambos problemas impiden que las entidades financieras evalúen adecuadamente el comportamiento financiero de quienes no tienen una nómina estable, ni un historial crediticio consolidado. Lo que obliga a muchos a invertir en su negocio los ahorros propios o familiares.

  1. ¿Qué es un fichero positivo y por qué puede ayudar a los autónomos a acceder a financiación?
  2. Hay fuentes alternativas de información que pueden facilitar el crédito
  3. Todas las soluciones pasan por respetar la protección de datos
  4. La tecnología puede abrir el grifo del crédito a los autónomos

¿Qué es un fichero positivo y por qué puede ayudar a los autónomos a acceder a financiación?

Un fichero positivo es un registro de comportamiento crediticio que incluye tanto la información negativa (impagos) como la positiva (pagos puntuales, préstamos devueltos correctamente, etcétera). En países como Alemania, Francia o Italia, estos ficheros permiten a bancos y financieras tener una visión completa del solicitante, más allá de listas negras.

A diferencia de lo que ocurre en esos países, en España sólo se comparte información negativa: las famosas listas de morosos. Es decir, sólo se informa de quién no paga; no de quién sí que cumple y qué historial tiene.

El resultado es que las entidades financieras trabajan a ciegas cuando el cliente no es de su propia cartera. Esto afecta especialmente a jóvenes, inmigrantes y autónomos, los perfiles más habituales sin historial crediticio consolidado.

Muchos autónomos con comportamiento financiero responsable no acceden hoy a crédito simplemente por no estar en nómina o por tener ingresos variables. Un fichero positivo permitiría visibilizar su solvencia real, abriendo el crédito a un colectivo excluido de facto.

Juan José Fernández, director general de pfsTech, explicó a este medio que “no tener un fichero positivo es como conducir de noche con las luces apagadas: sólo sabes dónde están los baches cuando ya has pasado por ellos”.

La consecuencia directa es que el crédito se encarece y se restringe. Las entidades aplican precios y tipos de interés genéricos y conservadores, sin poder ajustar la oferta al perfil real de riesgo de cada persona.

En estos casos pierden tanto los clientes –porque podrían acceder a condiciones más ventajosas– como las entidades financieras, que dejan de colocar muchos de sus productos.

Herramientas para que los ‘buenos pagadores’ tengan créditos más baratos

Las entidades podrían evaluar mejor el perfil de riesgo real de un autónomo, lo que permitiría ofrecer condiciones personalizadas y más justas. “Un buen pagador no debería pagar lo mismo que uno desconocido”, recordó el director general de pfsTech.

Con acceso a datos positivos estructurados, los bancos podrían reducir tiempos de análisis, simplificar procesos de onboarding y automatizar decisiones. Esto no solo optimiza costes, sino que mejora la experiencia del cliente.

Además, saber que los pagos puntuales y el buen comportamiento crediticio quedan registrados puede incentivar a autónomos y pymes a mantener un historial limpio, promoviendo una cultura financiera más sólida.

En el caso de los trabajadores por cuenta propia el problema es evidente: como recuerda Fernández, “un autónomo no tiene una nómina, y los bancos tradicionales suelen pedir información que no se ajusta a su realidad”.

Hay fuentes alternativas de información que pueden facilitar el crédito

El problema se agrava ahora que la Agencia Española de Protección de Datos ha puesto contra las cuerdas a las principales compañías de informes comerciales. Tras varias sanciones por recopilar datos sin consentimiento, los autónomos y pymes pueden quedarse sin una herramienta que, aunque imperfecta, les servía para saber en quién podían confiar antes de firmar un contrato.

Sin fichero positivo, sin informes comerciales y con un ecosistema financiero todavía dependiente de procesos manuales y a veces engorrosos, el acceso al crédito se complica especialmente para los autónomos y los pequeños negocios.

En este vacío, surgen soluciones digitales que ayudan a bancos y financieras a reconstruir perfiles de riesgo sin violar la ley de protección de datos. Lo hacen gracias a fuentes alternativas de información, como los datos transaccionales bancarios (vía PSD2), historiales de ingresos de la Agencia Tributaria o datos laborales de la Seguridad Social. Todo, siempre con consentimiento expreso del cliente, algo clave para evitar problemas legales.

Gracias a estos sistemas, los bancos pueden perfilar mejor a un autónomo: comprobar su volumen real de ingresos, su frecuencia de cobros y pagos y su estabilidad, en lugar de exigir nóminas que rara vez existen en el mundo freelance.

Estas soluciones tecnológicas especializadas en la gestión del riesgo de crédito ya están favoreciendo que muchas entidades bancarias adapten sus productos a sus clientes, especialmente a los autónomos.

En España, los autónomos y las pequeñas empresas representan una parte clave del empleo y la actividad económica. Facilitarles el acceso al crédito contribuye directamente a fortalecer el emprendimiento, la innovación y la competitividad.

Acceder al crédito es fundamental para que un autónomo pueda reinvertir en su negocio
Acceder al crédito es fundamental para que un autónomo pueda reinvertir en su negocio.

Todas las soluciones pasan por respetar la protección de datos

No obstante, aunque útiles, estas soluciones dependen de una infraestructura legal sólida, consentimiento informado del usuario y voluntad de adopción por parte de las entidades.

Toda esta nueva forma de acceder a datos alternativos se sostiene en una premisa irrenunciable: el consentimiento. Sin él, no hay acceso a cuentas bancarias de otros bancos (PSD2), ni a historiales de la Agencia Tributaria o la Seguridad Social. Esta es la línea que la Agencia Española de Protección de Datos vigila de cerca.

En palabras de Fernández, el consentimiento es clave para que “el cliente autorice a usar su información y se le pueda dar un crédito más justo”.

Si algo ha demostrado la reciente oleada de sanciones de la AEPD es que el manejo de información sensible no admite atajos. Tras el cambio de criterio de la Agencia, la desaparición o limitación de los informes comerciales tradicionales, que durante años recopilaron datos de solvencia de empresas, ha marcado un punto de inflexión.

En este nuevo escenario, el consentimiento explícito no es un formalismo, sino el núcleo que habilita el acceso a datos alternativos de forma legítima. Como explicó Juan José Fernández, “con consentimiento se puede reconstruir la información que falta: transacciones bancarias (PSD2), historiales fiscales, vida laboral… Pero todo parte de que el cliente diga ‘sí’ forma informada y voluntaria”.

En esta coyuntura, es fundamental saber qué datos se están facilitando, a quién y para qué. Las entidades y proveedores de tecnología deben cumplir estrictamente con la Ley de Protección de Datos (LOPDGDD) y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

En la práctica, ya existen soluciones que integran flujos digitales donde el consentimiento se registra de forma segura, normalmente mediante autenticación biométrica, firmas digitales o sistemas que garantizan trazabilidad. Si el usuario retira su autorización, el acceso a sus datos se bloquea de inmediato.

El director general de pfsTech lo resumió asegurando que “sin consentimiento, no hay datos. Y sin datos, no hay crédito ajustado ni procesos ágiles”, por lo que es tan necesario cumplir la ley como reconstruir la confianza que ha podido deteriorarse en los últimos años.

De hecho, la propia AEPD subrayó recientemente en su plan estratégico 2025-2030, bajo el lema “Innovación responsable y defensa de la dignidad en la era digital”, su compromiso con una innovación tecnológica con garantías, apuntando a que la protección de datos debe “acompañar, no frenar, los procesos de digitalización”.

La tecnología puede abrir el grifo del crédito a los autónomos

La creación de un fichero positivo de información crediticia en España sería un paso decisivo hacia un sistema financiero más inclusivo, transparente y eficiente.

Lejos de suponer una amenaza a la privacidad, bien diseñado y gestionado con el consentimiento expreso de los usuarios, este instrumento permitiría romper con el círculo vicioso de exclusión financiera que hoy afecta a cientos de miles de autónomos.

Mientras se avanza hacia ese objetivo, la tecnología puede ayudar a tapar los vacíos, pero el verdadero cambio vendrá cuando el sistema deje de penalizar el desconocimiento y comience a premiar la transparencia. 

En un momento en el que los informes comerciales están bajo sospecha, la transparencia, la digitalización y el consentimiento informado son las únicas herramientas para mantener vivo el flujo de crédito que necesitan los autónomos para financiar sus negocios.