Este miércoles 7 de mayo, se celebra una sesión en el Congreso para detallar el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. Dicha iniciativa impulsará el gasto militar hasta alcanzar 2% del Producto Interior Bruto (PIB), con una inversión de 10.471 millones de euros durante el presente año. Una oportunidad histórica en el que las pequeñas y medianas empresas (pymes) tienen mucho que decir, ya que representan el 85% de la industria de defensa.
Aunque también se levantan obstáculos, como explicó Gerardo Sánchez Revenga, presidente de Aesmide, quien declaró a este medio que “la contratación pública es un mundo regulado, con barreras de catalogación que complican el acceso”.
La Base Industrial y Tecnológica de la Defensa (BITD) española abarca más de 520 empresas, generando 22.000 empleos directos y 6.300 millones de euros en facturación. Muchas de estas compañías se agrupan en asociaciones como Aesmide o TEDAE, en las que encontramos grandes corporaciones pero también pequeñas y medianas empresas que, además, son mayoría. De entre las 70 empresas contratistas de Aesmide, 46 son pymes, mientras que en la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE), 70 de sus 108 asociados son pymes.
En defensa, las pymes tienen más dificultades si no van de la mano de las grandes asociaciones
Colaborar con la industria de defensa requiere superar un entorno fuertemente regulado como advirtió Sánchez Revenga quien explicó que la comunicación con las Fuerzas Armadas es vital pues como empresas tienen que “conocer sus necesidades” para adaptarse y poder satisfacerlas.
Tarea que no siempre es sencilla porque se trata de un cliente exigente a nivel tecnológico; con información que, por razones de seguridad nacional, no es de dominio público. Un entorno en el que las pymes tienen más dificultades, si no van de la mano de las grandes asociaciones que abren canales de comunicación.
Burocracia y regulación estricta
El acceso a contratos de defensa está marcado por procesos burocráticos rigurosos, especialmente la catalogación en el Ministerio de Defensa. “La contratación pública es un mundo regulado, con barreras de catalogación que complican el acceso”, remarcó Sánchez Revenga. Para acceder a estos contratos las pymes deben registrarse a través de la Dirección General de Industria e Innovación, un proceso que evalúa sus capacidades, pero que puede ser lento y exigente.
“A través de la catalogación que se hace en el ministerio, estudian las capacidades de esta empresa y la homologan”, explicó, destacando que los requisitos estrictos, como certificaciones y auditorías, son obstáculos para pequeñas empresas con recursos limitados. Desde Aesmide, ya han propuesto la creación de una ventanilla única para facilitar estos trámites.
Acceso a financiación
La falta de capital inicial dificulta la participación en licitaciones o grandes programas, un problema común a todas las empresas que empiezan desde cero. Las pymes necesitan invertir en I+D+i, certificaciones o personal para cumplir con los estándares de defensa, pero sus recursos son limitados. A pesar de que programas como el European Defence Fund (EDF) ofrecen financiación, los trámites burocráticos y la necesidad de consorcios internacionales complican el acceso a este tipo de recursos para las pequeñas compañías.

Competencia internacional
Las pymes compiten con empresas extranjeras más consolidadas, especialmente en mercados europeos y globales. Sin embargo, el presidente de Aesmide destacó que “nuestras empresas están capacitadas para hacer consorcios”, lo que les permiten mirar cara a cara a la competencia internacional. La importancia de las exportaciones en estos sectores es capital y sólo desde TEDAE este concepto se elevó hasta los 8.258 millones de euros en 2023, marcando una tendencia al alza en los últimos años.
Escasez de talento STEM
La falta de perfiles en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) limita la capacidad de innovación de las pymes. Un informe elaborado por TEDAE especificó la dificultad de captar talento nacional procedente de estas ramas como un reto fundamental de cara al futuro, augurando una dura competencia por estos profesionales altamente cualificados.
Por su parte, Sánchez Revenga destacó la necesidad de colaboración con las universidades y aseguró que “nos ocupamos de descubrir el talento” para que las startups que surgen en su ecosistema puedan terminar constituyéndose como pymes. No obstante, se trata de una estrategia a largo plazo ya que la formación de nuevos expertos no cubre la demanda inmediata de las pymes en sectores como ciberseguridad o aeronáutica.
Problemas políticos y la presión de la disponibilidad constante
Otro inconveniente que deben tener en cuenta los interesados en contratar con los responsables militares son de índole político, como ha demostrado recientemente la compra suspendida de armamento con Israel. En este sentido Sánchez Reventa recordó que algunos de estos acuerdos internacionales requieren “la autorización de varios ministerios”. Esto se suma a que se trata de sectores en los que la disponibilidad para los clientes es continúa y los plazos son estrictos y ajustados, lo que genera una presión constante.
La industria de defensa es un sector en auge, pero con obstáculos burocráticos, financieros y competitivos
El impulso de la industria de defensa con una inversión sin precedentes que irá a más en los próximos años, ofrece oportunidades para las pymes, pero conviven con obstáculos burocráticos, financieros y competitivos. Del mismo modo que las empresas deben conocer las necesidades de las Fuerzas Armadas desde Aesmide pidieron que sus responsables “conozcan también las capacidades que tienen las empresas”.
La calidad y la innovación deben ser la punta de lanza del sector y, en este sentido, Sánchez Revenga reivindicó que las contrataciones públicas, incluidas las de Defensa, valoren más la parte técnica para no hacerse, “meramente”, por subastas y bajas de precios.





