Los autónomos deben atravesar un verdadero calvario burocrático para relacionarse con la Administración: rellenar formularios interminables, validaciones online que no siempre funcionan y aportar los mismos documentos una y otra vez.
Prácticas que podrían ser cosa del pasado si se aplicaran las técnicas que propone la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) para reducir la burocracia, vigilar prácticas manipulativas e, incluso, dar “empujoncitos” a los autónomos.
Una propuesta que llega tras constatarse, tal y como recogió este medio, que las ayudas públicas se diseñan con trámites y requisitos tan complejos que solo una parte llega realmente a los autónomos que las necesitan.
Competencia recomienda que los trámites se adapten a la economía real
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) acaba de publicar el estudio Economía conductual para una regulación y supervisión eficientes, en el que propone que las administraciones públicas se apoyen en economía conductual para simplificar trámites y normas.
Este campo, también conocido como “economía del comportamiento”, analiza cómo las personas toman decisiones reales, no ideales, y cómo pequeñas fricciones pueden hacer que se abandonen trámites, ayudas o gestiones.
En España, explican, su potencial radica en adaptar trámites a la economía real, donde sesgos como la sobrecarga informativa causan que el 40% de los autónomos abandonen solicitudes de ayudas por la complejidad.
La CNMC ha elaborado este documento de 139 páginas como “parte de su mandato de promoción de la competencia y mejora regulatoria” sin que el Gobierno ni ningún otro organismo se lo haya encargado específicamente.
Estudiar las necesidades de los administrados puede ayudar a la Administración a mejorar sus procedimientos
Bajo este enfoque, la psicología puede hacer que los trámites con la Administración sean más asequibles para los trabajadores por cuenta propia.
Para explicarlo, el estudio introduce algunos conceptos que tienen mucha relevancia cuando un autónomo debe relacionarse con las administraciones públicas, desde la Agencia Tributaria hasta la Seguridad Social pasando por cualquier ventanilla municipal.
Nudge (“empujoncito”)
Un nudge es un pequeño cambio en cómo se presenta una opción para ayudar a las personas a tomar decisiones mejores sin obligarlas que los autores del informe traducen como “empujoncito”.
Competencia no se queda en el marco teórico y pone ejemplos que afectan a la día a día de cualquier trámite administrativo como:
- Formularios que ya están parcialmente cumplimentados con las opciones más comunes para ahorrar tiempo.
- Recordatorios por SMS de que caduca una licencia antes de que expire.
- Colocar primero en un menú las opciones más saludables para animar a elegirlas.
Sludge (“traba” o “fricción”)
Por el contrario los sludge son las pequeñas dificultades que desaniman a completar un proceso. En este caso la CNMC recoge algunos casos a los que habitualmente se enfrentan los autónomos:
- Formularios interminables para pedir una ayuda pública.
- Tener que aportar varias veces los mismos documentos en distintas oficinas.
- No poder hacer un trámite online y verse obligado a ir físicamente.
Diego Sánchez de la Cruz, director del Foro Regulación Inteligente, recordó a este medio que “buena parte de las trabas no provienen tanto de qué se regula, sino de cómo se regula”.
Para este experto en cómo hacer más eficiente la Administración, los formularios largos, el lenguaje excesivamente técnico, los trámites redundantes o falta de claridad en las comunicaciones “encajan en el concepto de sludge que dificulta que autónomos y empresas cumplan con facilidad”.
Patrones oscuros
Pero estas técnicas también tienen un lado oscuro ya que la Administración puede utilizarlas, como lo hacen de hecho algunas empresas, para manipular a los autónomos o dirigirlos hacia donde quieren. Algunos ejemplos son:
- Casillas ya marcadas para recibir publicidad.
- Procesos de baja complicados frente a procesos de alta muy fáciles.

La CNMC propone adaptar los trámites burocráticos a la forma en la que los autónomos piensan y actúan.
El estudio muestra cómo la economía conductual simplifica trámites y beneficia a los autónomos
El estudio destaca que la economía conductual permite diseñar trámites más simples y políticas más eficaces. Para los autónomos y pequeños negocios esto se traduciría en menos tiempo invertido en gestiones, formularios más comprensibles y acceso más sencillo a ayudas y servicios públicos.
La CNMC subraya que las personas y colectivos más dependientes de normas y políticas públicas –como autónomos con menos recursos o sectores vulnerables– se benefician más de estas mejoras.
El director del Foro Regulación Inteligente consideró que es “un paso bienvenido que puede mejorar la competitividad y reducir costes invisibles para autónomos y empresas” aunque advirtió que “no es un punto de inflexión, pero sí un recordatorio de que hay margen para eliminar cargas sin renunciar a la protección del interés general, algo que los gobiernos deberían integrar de manera sistemática en su agenda regulatoria”.
El documento también traza una hoja de ruta que deberían seguir los poderes públicos para implementar la economía conductual a sus procedimientos::
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Crear un marco institucional específico con unidades de economía conductual dentro de las administraciones, redes de expertos y formación para funcionarios.
- Aplicar este enfoque a normas y trámites a través de formularios más simples, guías, auditorías para eliminar trabas (sludge) y bancos de pruebas (sandboxes) para experimentar antes de implementar políticas a gran escala.
Además, Competencia profundiza en algunas propuestas concretas:
- La inscripción automática en programas públicos, recordatorios para renovar licencias, colores y etiquetas sencillas para guiar trámites.
- Evitar formularios redundantes, citas previas con muchos clics o llamadas con largos tiempos de espera sin opción online.
- Vigilar los patrones oscuros en webs y apps que manipulan decisiones, como casillas ya marcadas o procesos de baja complicados.
El informe añade que estos instrumentos son “flexibles, de bajo coste y respetan la libertad individual”, por lo que no requieren grandes presupuestos ni reformas legales complejas
“La propuesta de la CNMC de reforzar la capacitación técnica en este ámbito e impulsar unidades de economía conductual en las administraciones es razonable y útil”, valoró Sánchez de la Cruz.
Y añadió que “aunque no supone un cambio de paradigma, sí puede contribuir a que los procesos regulatorios incorporen más experimentación, evaluación ex ante y ex post, y un enfoque práctico que reduzca fricciones innecesarias”.
Más de 30 países ya aplican estas técnicas pero no hay un plan para hacerlo en España
Teniendo en cuenta que la propuesta no es vinculante, Sánchez de la Cruz lamentó que no estamos en un momento en el que algún ente público “dará el paso y tomará nota”.
Sin embargo, el informe recuerda que alrededor de 30 países ya han incorporado unidades de economía conductual y han conseguido reducir drásticamente la complejidad de procesos públicos e, incluso, reducir la evasión fiscal un 15% con recordatorios personalizados como sucedió en el Reino Unido.
En España, sin embargo, el uso sigue siendo “anecdótico y fragmentado”. Para Competencia, dar un salto institucional permitiría mejorar la eficiencia regulatoria y reforzar la competitividad del tejido empresarial
Si se implementan sus recomendaciones, los autónomos podrían encontrarse con formularios más cortos, ayudas mejor diseñadas y trámites menos farragosos.





