1. El 30,8% de los consumidores combina la tienda física con las compras de alimentación vía web
  2. Los clientes priorizan rapidez y comodidad sobre el precio al decidir una compra online
  3. Los productos frescos siguen dando ventaja a las tiendas de proximidad

La compra de alimentación por Internet sigue ganando terreno en España y alcanza ya al 38% de los consumidores; al menos, si se suman quienes adquieren productos exclusivamente online y quienes combinan este canal con las tiendas físicas. Para los autónomos con establecimientos de alimentación y supermercados, el dato más relevante es precisamente que el modelo mixto domina con claridad: representa al 30,8% de estos compradores, frente al 7,2% que compra únicamente a través de Internet.

Este último grupo, además, se ha duplicado desde la pandemia, ya que en 2020 suponía apenas el 3,5% de los consumidores, según la décima edición del Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación, elaborado por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

Sin embargo, la evolución no apunta a una sustitución de las tiendas de alimentación tradicionales, sino a una convivencia entre ambos canales. Lo que obliga, eso sí, a autónomos y pequeños negocios a atender nuevas formas de comprar.

Los datos muestran también que la confianza sigue favoreciendo a los establecimientos con presencia física: el 48% de los consumidores mixtos y más del 57% de quienes compran exclusivamente online consideran estos comercios entre sus opciones de confianza. La tendencia resulta clave para los negocios de proximidad, que pueden aprovechar esa familiaridad para complementar su actividad precisamente vía servicios digitales.

El 30,8% de los consumidores combina la tienda física con las compras de alimentación vía web

Para los autónomos del comercio alimentario, esta combinación puede resultar sumamente relevante, porque Internet se utiliza para resolver necesidades muy concretas. Mientras que una parte importante de las compras continúa realizándose de forma presencial.

Entre quienes emplean ambos canales, el 23,2% compra también por Internet en supermercados físicos distintos de los que frecuenta de forma habitual; un porcentaje que sube al 26,9% entre quienes son exclusivamente digitales.

Los consumidores que solo compran alimentación por Internet muestran, además, una mayor predisposición hacia operadores sin tienda física: el 21,2% recurre a ellos, frente al 13,7% de quienes combinan ambos canales.

En cambio, estos últimos presentan una preferencia mucho mayor por las cadenas que cuentan con establecimientos presenciales, con un 84,4% frente al 70,9% entre los compradores exclusivamente online.

La rapidez es el principal motivo para utilizar el canal digital, señalado por el 71,5% de los consumidores mixtos y por el 84,2% de quienes compran únicamente online. También gana peso la posibilidad de resolver compras urgentes, ya que el 71,6% de los clientes exclusivamente digitales afirma recurrir a Internet cuando necesita recibir rápidamente determinados productos.

Los clientes priorizan rapidez y comodidad sobre el precio al decidir una compra online

El precio, sin embargo, aparece bastante más abajo entre los motivos para comprar alimentación online, una circunstancia relevante para los pequeños establecimientos que no pueden competir siempre con las grandes cadenas mediante descuentos. Solo el 26% de los compradores exclusivamente digitales y el 29% de los mixtos considera que, como regla general, encuentra productos más baratos en Internet que en el canal físico.

Las promociones y descuentos sí tienen mayor influencia, puesto que son mencionados por el 53,4% de quienes compran exclusivamente online y por el 59,3% de los consumidores mixtos. Además, el 50,2% y el 46,1%, respectivamente, valoran que Internet les permite comparar mejor precios y marcas antes de decidir dónde realizar la compra.

La compra 'online' de alimentos se duplica, pero más de la mitad de estos clientes confía en las tiendas físicas.
La compra ‘online’ de alimentos se duplica, pero más de la mitad de estos clientes confía en las tiendas físicas.

Las diferencias son también importantes según el tipo de producto. Así, entre los compradores exclusivamente online, el 94% adquiere habitualmente productos de higiene del hogar, el 82,2% alimentación envasada y el 81,7% artículos de higiene personal. En cambio, la penetración disminuye notablemente en alimentos frescos, con un 42,5% en frutas y verduras, un 33,3% en carnes y apenas un 24,2% en pescados.

Los productos frescos siguen dando ventaja a las tiendas de proximidad

Esa menor penetración online en frutas, verduras, carnes y pescados mantiene un espacio relevante para fruterías, carnicerías, pescaderías y pequeños supermercados, donde la elección directa del producto continúa teniendo peso.

Para estos negocios, el comportamiento del consumidor apunta a que la digitalización no tiene por qué sustituir el establecimiento físico, sino servir como una vía adicional para captar pedidos y facilitar compras recurrentes.

El hábito digital se concentra además durante los días laborables, cuando se realiza más del 60% de las operaciones, principalmente entre la tarde y la noche. Este patrón puede condicionar la organización de pedidos, entregas y horarios en los pequeños establecimientos que decidan incorporar o reforzar la venta por Internet.

La oportunidad no pasa necesariamente por replicar el modelo de las grandes cadenas, sino por ofrecer soluciones sencillas adaptadas a la clientela habitual, como encargos digitales, recogida en tienda o reparto de proximidad. Los datos del observatorio muestran, en todo caso, que el consumidor de alimentación cada vez se mueve con más naturalidad entre ambos canales y no concentra todas sus compras en uno solo.