El 3 de enero de 2025 se publicó en el BOE la Ley Orgánica 1/2025, conocida por Ley de Eficiencia del Servicio Público de Justicia, que entrará en vigor el próximo 3 de abril. Esta normativa introduce reformas clave en el sistema judicial español, con el objetivo de hacerlo más accesible, rápido y eficiente. En concreto, para los autónomos y pequeños negocios, estas modificaciones deberían representar una oportunidad para resolver conflictos legales de manera más ágil, económica y con menos carga administrativa.

En este sentido, una de las reformas más destacadas es la creación de los Tribunales de Instancia, que sustituirán a los actuales juzgados unipersonales. Esto supone la integración de los diferentes juzgados de un partido judicial en una estructura única; lo que permitirá una mayor especialización de los jueces. Esta reorganización puede traducirse en resoluciones más coherentes y una gestión más equilibrada de los casos, lo que reducirá los tiempos de espera. Además, al redistribuir la carga de trabajo, se espera que los litigios comerciales o laborales, que suelen ser prioritarios para los autónomos, puedan tramitarse con mayor rapidez.

Sin embargo, José Carlos Piñero Criado, experto abogado y director del Área Jurídica de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), advirtió a este diario de que el problema de fondo radica en la sobrecarga de los juzgados actuales, especialmente los mixtos de municipios pequeños. “Un juzgado mixto tiene que asumir todo: desde cuestiones penales como juicios rápidos o diligencias previas, hasta temas civiles como embargos, audiencias o sentencias. Esto genera un colapso constante que hace que los procedimientos civiles, como desahucios o reclamaciones de cantidad, se eternicen, desde que se interpone una demanda hasta que se logra embargar a un deudor pueden pasar tres años. Esto no es justicia”, valoró.

Aunque considera bienvenida la reorganización de los juzgados de Primera Instancia, Piñero subraya que el éxito de la reforma dependerá de su dotación presupuestaria. “La ley no incluye una memoria económica que respalde estas reformas estructurales. Sin los recursos necesarios, es probable que su desarrollo sea tan lento como la justicia que pretende agilizar”. Además, señala que en algunas localidades esta reorganización ya se estaba implementando “con cuentagotas” antes de la aprobación de la ley, pero que su impacto ha sido limitado debido a la falta de medios.

La nueva ley busca acercar los servicios jurídicos a los autónomos de zonas rurales

Otro pilar fundamental de esta ley es la creación de Oficinas de Justicia en los Municipios, diseñadas para acercar los servicios jurídicos a todas las localidades, especialmente en zonas rurales o menos pobladas. Estas oficinas actuarán como un punto de contacto cercano para la realización de trámites judiciales y administrativos. Para autónomos y pequeños negocios que operan en áreas rurales, esta medida supone un ahorro de tiempo y costes al evitar desplazamientos innecesarios a las grandes ciudades. Además, estas oficinas podrían mejorar la comunicación entre estos y el sistema judicial, resolviendo dudas o problemas legales de manera más directa.

“Un avance, ya que busca acercar los servicios judiciales a la ciudadanía, permitiendo a los autónomos y pequeños negocios realizar trámites procesales sin necesidad de desplazarse a tribunales de instancia”, señaló a este diario Omar Molina, director del Área Laboral en Augusta Abogados. “No obstante, podría ser tan solo un “parche,” si no existe una inversión real en recursos materiales y humanos en lugar de cambios organizativos. Aunque las Oficinas de Justicia podrían facilitar el acceso a servicios judiciales para autónomos en zonas rurales, su éxito dependerá de la adecuada dotación de recursos y personal capacitado al efecto”.

En contraste, José Carlos Piñero mostró su escepticismo sobre el impacto de estas oficinas. “No parece que vayan a mejorar o agilizar los tiempos y procedimientos judiciales. Las competencias asignadas, como la notificación procesal o el Registro Civil, no van más allá de lo que ya hacen los Juzgados de Paz. Aunque se les quiera dar funciones adicionales, como gestionar comparecencias telemáticas o recibir solicitudes de justicia gratuita, esto requiere tecnología costosa y personal cualificado, algo que dudo que se implemente adecuadamente”.

Piñero también cuestionó la utilidad práctica de la gestión de justicia gratuita en estas oficinas. “La mayoría de los usuarios prefieren acudir a las oficinas de los colegios de abogados y procuradores, que ya son resolutivas y están mejor preparadas para estas gestiones. Además, esta tarea recae en los colegios profesionales en colaboración con las comunidades autónomas, por lo que el impacto para los autónomos será prácticamente nulo”.

En opinión de este experto añaden un nuevo nivel de intervención administrativa, lo que podría generar más distorsiones en lugar de resolverlas. “Lo que realmente hace falta es dotar de más y mejores medios a los órganos jurisdiccionales directamente. En la actualidad, con la tramitación telemática, estas oficinas municipales no son tan necesarias”.

La nueva ley prioriza tres métodos alternativos de solución de controversias: mediación, arbitraje y conciliación

La ley también promueve de manera decidida los métodos alternativos de solución de controversias (MASC), como la mediación, el arbitraje y la conciliación. Antes de acudir a los tribunales en disputas civiles o mercantiles, será obligatorio intentar alguna de estas vías. Incluso, bajo pena de sanción económica. Un aspecto que puede ser especialmente beneficioso para los autónomos, ya que permite resolver conflictos de forma más rápida, económica y, en muchos casos, menos confrontativa.

Por ejemplo, en disputas relacionadas con impagos o contratos comerciales, la mediación podría evitar largos procesos judiciales que desgastan, tanto financiera como emocionalmente, a los implicados. “Puede ser ventajosa para autónomos y micropymes, al proporcionar una vía más rápida y económica para resolver litigios entre las partes”, continuó Omar Molina. “No obstante, si se ve frustrada por falta de acuerdo, podría convertirse en un arma de doble filo, ya que tendrían que asumir costes adicionales –esto es, los judiciales–, a los de la mediación, lo que encarecería el coste total del proceso”.

Para José Carlos Piñero Criado, “la mediación lleva años en nuestro ordenamiento jurídico, tanto a nivel autonómico y estatal como por directivas europeas, pero no se ha utilizado mucho; lo que indica que algo hemos hecho mal. Es positivo que ahora se intente potenciarla, pero habrá que ver si esta reforma agiliza la justicia o, por el contrario, genera más trabas, como ocurre en muchos casos con la conciliación administrativa obligatoria en materias sociales”. En su opinión, el impacto real para los autónomos será limitado, “ya que estos mecanismos no se aplicarán en materia concursal ni laboral, lo que dificulta una mejora trascendental en la reclamación de sus derechos”.

Un aspecto que también beneficiará a los autónomos y los pequeños negocios es la decisión de digitalizar el sistema judicial. Puesto que la nueva ley introduce medidas para fomentar el uso de plataformas tecnológicas en la tramitación de procedimientos, la presentación de documentos y las notificaciones electrónicas. Lo cual, además de reducir la necesidad de desplazamientos físicos, va a ofrecer una mayor transparencia y accesibilidad. Poder seguir el estado de un caso o recibir notificaciones en tiempo real son avances que simplificarán enormemente la interacción con la justicia.

Los pequeños negocios podrían beneficiarse de la simplificación de los procedimientos judiciales

La agilización de los procedimientos judiciales es otra de las prioridades de esta normativa. Se han introducido cambios en la Ley de Enjuiciamiento Civil que buscan simplificar los juicios verbales y ordinarios. Para los pequeños negocios, esto significa que podrán resolver disputas legales con mayor rapidez, lo que es crucial para mantener la continuidad de sus actividades. Además, los nuevos plazos claros para la presentación de pruebas y la estructuración de los procedimientos permitirán a las partes implicadas planificar mejor su estrategia legal.

La protección de datos es otro de los puntos fuertes de la ley, especialmente en los procedimientos de mediación y arbitraje. Esto garantiza que la información sensible relacionada con los negocios no será divulgada sin autorización. Para los autónomos y micropymes, este nivel de seguridad es esencial, ya que protege tanto su reputación como sus estrategias comerciales en caso de disputas legales.

Por otra parte, la ley establece mecanismos para evaluar periódicamente la eficiencia del sistema judicial. Este enfoque permitirá detectar problemas en su implementación, además de introducir mejoras continuas que se adapten a las necesidades reales de los usuarios. Un aliciente adicional, ya que asegura que el sistema estará en constante evolución para ofrecer un mejor servicio.

Por otra parte, la ley también busca fortalecer la coordinación entre las distintas administraciones públicas relacionadas con la justicia. Esto se traduce en una menor duplicidad de trámites y procesos más claros. Los pequeños negocios, que a menudo tienen dificultades para navegar la burocracia judicial, podrán beneficiarse de procedimientos simplificados y una mayor claridad en las normativas.

Todas las medidas entrarán en vigor a partir de abril

Un detalle relevante es que las medidas de la ley no entrarán en vigor de forma inmediata y uniforme. Aunque su aplicación general comenzará el 3 de abril, algunas disposiciones específicas tendrán plazos de implementación más largos. Esto permite que tanto los operadores jurídicos como los ciudadanos se adapten progresivamente a los cambios, lo que minimiza el riesgo de confusión o errores en la transición. Para los autónomos, estar al tanto de estos plazos será clave para aprovechar plenamente los beneficios que ofrece esta reforma.

En cuanto a la formación, la ley contempla programas específicos para que los profesionales del ámbito judicial puedan adaptarse al nuevo modelo. Esto garantiza que los jueces, abogados y demás actores estén preparados para trabajar con las nuevas herramientas y procedimientos. Contar con un sistema judicial mejor capacitado y más profesionalizado es una garantía para los autónomos y los pequeños negocios de que sus casos serán tratados de manera adecuada.

Finalmente, la ley incluye incentivos para el uso de tecnologías avanzadas en los procesos judiciales, lo que además de modernizar el sistema, incrementará su eficiencia. Otra supuesta ventaja, ya que se podrán gestionar sus asuntos legales con mayor agilidad, reduciendo los costes asociados al tiempo invertido en trámites y gestiones. “En general, la reestructuración podría ofrecer beneficios en términos de rapidez y eficacia. Si bien, de nuevo, su impacto real en la resolución de disputas dependerá de la implementación efectiva y del apoyo financiero adecuado”, concluyó Omar Molina a este diario.