El sector óptico español, con gran presencia de trabajadores autónomos, continúa su trayectoria ascendente; pero con un ojo puesto en el relevo generacional. La novena edición del Libro Blanco de la Visión, presentada este 19 de junio por la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (Fedao), cifra el volumen de negocio en 2.165,7 millones de euros en 2024, un crecimiento del 2,9% respecto al año anterior. 

Aunque más moderado que en ejercicios previos, Inés Mateu, presidenta de Fedao explicó durante la presentación que este crecimiento sigue siendo muy elevado, y más si se tiene en cuenta que en han encadenado varios ejercicios de récord: un 6,16% en 2023 y un 4,42% en 2022.

Pero más allá de los números, el sector vive una paradoja: crece, se profesionaliza, incorpora tecnología, al tiempo carece de suficientes ópticos-optometristas para cubrir la demanda actual y el relevo generacional.

  1. En este sector competitivo el 40% de colegiados son autónomos
  2. La formación en emprendimiento es esencial para los ópticos
  3. Cada vez se necesitan más ópticos de los que se jubilan 
  4. Subvencionar las gafas puede dinamizar el mercado sin subir los precios
  5. Los ópticos quieren formar parte del sistema público de salud
  6. Un negocio en crecimiento, con vocación sanitaria y capacidad de autoempleo

En este sector competitivo el 40% de colegiados son autónomos

El mercado óptico español es uno de los más particulares de Europa, según el Libro Blanco. En las comparativas destaca por su alta densidad de establecimientos: una óptica por cada 5.000 habitantes, a diferencia de lo que ocurre en Francia o Suiza donde hay menos negocios por persona.

La facturación del sector proviene en su mayor parte de productos ópticos (2.023,9 millones de euros), mientras que los servicios (como audiología, revisiones y reparaciones) aportan 141,7 millones.

Las lentes oftálmicas siguen siendo el motor del negocio (993,7 millones), seguidas de las gafas con graduación (405,3 millones) y las gafas de sol (304,2 millones). Las lentes de contacto, por su parte, facturaron 293,8 millones de euros.

Aunque los ingresos medios por óptica en España (220.651 euros) están muy por debajo de países como Francia, Alemania o Suiza, también existe margen para crecer y diferenciarse. Desde Fedao apostaron por incorporar servicios de audiología –presentes solo en el 23,7% de las ópticas– y incluir productos premium que puede mejorar la rentabilidad de los negocios.

Según el informe, el 80,9% de las ópticas pertenecen a grupos e independientes, que facturan más de 1.200 millones de euros. Sin embargo, sus ingresos medios por establecimiento (163.700 euros) están por debajo de los de las cadenas (461.000 euros). Una coyuntura que obliga a muchos emprendedores a buscar alianzas estratégicas o integrarse en redes que les aporten competitividad y capacidad de escalar.

“Somos casi 20.000 colegiados en toda España y unos 10.000 establecimientos sanitarios. Aproximadamente un 40% de los ópticos trabajan como autónomos”, puntualizó Eduardo Morán, decano del Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas. “Es decir, hablamos de casi 8.000 profesionales que ejercen en régimen de autoempleo, muchos de ellos gestionando su propio negocio”.

La mayoría de estos profesionales de la salud visual se encuentran representados también por la Federación de Asociaciones de Autónomos (ATA), en la que hay alrededor de 6.000 ópticos asociados.

La formación en emprendimiento es esencial para los ópticos

Durante la presentación de los resultados del estudio se hizo un llamamiento a cubrir las vacantes que se avecinan: más del 20% de los ópticos se jubilará en los próximos 10 años, lo que ofrece oportunidades para que los autónomos aprovechen este relevo generacional.

Mateu también hizo hincapié en que existen grandes oportunidades para emprender en zonas rurales o menos pobladas, donde todavía hay municipios sin ningún servicio de óptica en los que, según el Libro Blanco, hasta un 35% de sus habitantes lleva más de cinco años sin revisar su vista ni renovar sus gafas.

Eso sí, para muchos jóvenes profesionales la transición desde la universidad al autoempleo no es sencilla. “Nos falta formación específica en gestión y emprendimiento dentro de la carrera”, reconoció el decano del Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas, y añadió que “es un problema común en muchas titulaciones sanitarias”. Morán también lamentó que “cerca del 40% va a trabajar como autónomo, pero apenas reciben herramientas para ello durante su formación”.

Precisamente por eso, continuó, desde los colegios profesionales y organizaciones como la Federación de Asociaciones de Autónomos (ATA), están promoviendo cursos de emprendimiento, contabilidad y gestión, como parte de una formación continua que permita afrontar con éxito el día a día del negocio.

Portada del 'Libro Blanco de la visión' que radiografía un sector en el que participan un 40% de autónomos.
Portada del ‘Libro Blanco de la visión’ que radiografía un sector que necesita relevo generacional urgente.

Cada vez se necesitan más ópticos de los que se jubilan 

Tanto de la federación de asociaciones ópticas como del colegio profesional coincidieron en que uno de los desafíos más acuciantes es la escasez de nuevos ópticos. “Salen menos estudiantes de los que el mercado necesita”, alertó Morán. “Y ahora empezamos a ver el efecto del envejecimiento del colectivo: muchos de los que se incorporaron en los años 80 y 90 están cerca de la jubilación, y no hay suficientes jóvenes formados para cubrir sus puestos”.

Una situación que se agrava por el cambio cultural en el acceso a la profesión ya que Morán recordó que “antes era común que la óptica fuera una profesión familiar. Hoy eso ya no ocurre. La mayoría de quienes estudian la carrera no tienen referentes cercanos en el sector, y eso hace más difícil el relevo”.

Por ello desde Fedao apelaron directamente a los jóvenes con vocación en el el sector de la salud visual para indicarles que el sector óptico ofrece grandes oportunidades con estabilidad y buenos salarios sin tener que pasar años como becarios o enlazando contratos temporales.

Subvencionar las gafas puede dinamizar el mercado sin subir los precios

Una de las novedades más relevantes para el sector es la subvención de 100 euros para gafas o lentillas infantiles, anunciada por el Gobierno y que entrará en vigor en el próximo curso escolar. Aunque aún no se ha publicado el decreto definitivo, desde el sector se valora muy positivamente esta medida y consideran que no subirá los precios de las lentes.

“Por fin se reconoce que la corrección visual no puede ser un artículo de lujo. Esta ayuda permitirá que ningún niño o niña menor de 16 años se quede sin gafas por motivos económicos”, afirmó Morán. 

Por su parte, desde Fedao, explicaron que prevén que esta medida tenga un impacto similar al que detectaron cuando se aplicó un bono parecido en Madrid. “Estas ayudas permiten acceder a productos de mayor calidad con la misma inversión por parte del consumidor”, puntualizaron, por lo que también ayudan a dinamizar las ventas sin que haya una repercusión en los precios.

Un mercado competitivo, en el que el 40% de colegiados es autónomo
El e la óptica es un mercado competitivo, en el que el 40% de colegiados es autónomo.

Desde el colegio profesional también se apunta la necesidad de extender estas ayudas a otros colectivos vulnerables, como personas mayores o con enfermedades crónicas que afectan a la visión, como la diabetes.

Los ópticos quieren formar parte del sistema público de salud

Otra de las reivindicaciones del sector es su mayor integración en el Sistema Nacional de Salud, especialmente en atención primaria. “Nosotros no diagnosticamos ni tratamos enfermedades, eso es competencia de la oftalmología. Pero sí detectamos sospechas patológicas al ver al paciente: retinopatías, glaucoma, alteraciones neurológicas… Y derivamos al especialista adecuado”, manifestó Morán.

Por todo ello, desde el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas reclaman que se facilite su presencia en la sanidad pública para ayudar a aliviar listas de espera, especialmente en consultas de oftalmología. Algunas comunidades autónomas ya han avanzado en este sentido, reconociendo el papel del óptico en equipos multidisciplinares de atención visual.

Un negocio en crecimiento, con vocación sanitaria y capacidad de autoempleo

El sector óptico es una profesión sanitaria con una sólida base económica, fuerte presencia de autónomos y un papel social clave, especialmente en prevención y detección precoz. Mucho más si se tiene en cuenta el envejecimiento de la población y el incremento de patologías relacionadas con la exposición a pantallas.

Pero, tal como explicaron sus representantes, también necesita más profesionales, más formación emprendedora y más integración institucional para seguir creciendo con garantías. Inés Mateu concluyó la presentación reflexionando que merece la pena dedicarse a la salud visual porque «es una profesión muy bonita porque ayudas a las personas a ver bien”.