Las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para reducir los costes y flexibilizar la formación vial han generado preocupaciones en el sector de las autoescuelas. Entre las medidas más controvertidas, propuestas por el organismo dependiente del Ministerio de Economía y Comercio, destacan permitir que los aspirantes realicen prácticas con tutores no profesionales y eliminar la obligación de contar con locales físicos y vehículos propios.

Dos propuestas que, según la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), podrían agravar el cierre de negocios, además de afectar gravemente a la seguridad vial. Una situación preocupante, pues en los últimos años ya han desaparecido 1.400, debido principalmente a la falta de examinadores y las largas listas de espera que ello ha ocasionado. Las demoras para obtener cita de examen han provocado inactividad prolongada, afectando gravemente a la rentabilidad de estos negocios, operados en gran medida por autónomos.

Los vehículos con doble mando y la intervención directa del instructor son claves para la seguridad vial

Una de las recomendaciones de la CNMC es permitir que los aspirantes a conductor practiquen con familiares o amigos como tutores, siguiendo el modelo de otros países europeos. La medida busca reducir el coste del proceso, pero la CNAE considera que el impacto sobre la seguridad vial sería preocupante. “Si queremos formar conductores responsables, la formación debe estar en manos de profesionales cualificados, que puedan corregir y supervisar adecuadamente”, advirtió a este diario Sergio Olivera, su secretario general.

La patronal insiste en que los vehículos con doble mando y la intervención directa del instructor son fundamentales para garantizar una conducción segura durante el aprendizaje. “Los familiares no tienen el mismo nivel de preparación, ni los medios técnicos para corregir errores en situaciones críticas”, agregó Olivera. Según el secretario general, la propuesta podría contribuir a una formación menos rigurosa y aumentar el riesgo de siniestros.

Y es que la seguridad no puede ser un coste a reducir. Según Olivera, las diferencias culturales entre España y otros países son un aspecto clave que se debe considerar antes de copiar modelos. Aquí existe una mayor preocupación por evitar accidentes durante el aprendizaje, y desregular este proceso pondría en peligro ese objetivo”, afirmó.

La CNMC propone eliminar la obligación de que las autoescuelas cuenten con locales y vehículos propios

Otro de los puntos de preocupación es la eliminación de la obligación de que las autoescuelas cuenten con locales físicos y vehículos propios. La CNMC argumenta que esto reduciría barreras de entrada y fomentaría la competencia, pero la CNAE teme que esta medida provoque prácticas de bajo coste en detrimento de la calidad. “La formación vial no es un simple negocio: es una actividad profesional que involucra la seguridad de las personas. Desregularla sin criterio abriría la puerta a operadores que no garantizan los estándares mínimos”, explicó Olivera.

Para la CNAE, el doble mando no es sólo un requisito técnico, sino un elemento esencial que permite al instructor corregir posibles errores graves del aspirante. “Eliminar este tipo de exigencias podría traducirse en accidentes durante el aprendizaje y en una menor preparación para afrontar situaciones reales en la carretera”, añadió.

En cuanto a la competencia desleal, Olivera subrayó que los autónomos y pequeños negocios del sector no podrán competir en igualdad de condiciones si se permite la entrada de empresas sin infraestructuras. “Las autoescuelas familiares no pueden reducir precios indefinidamente porque tienen costes operativos elevados, desde personal cualificado hasta mantenimiento de vehículos homologados”.

Las autoescuelas tienen costes operativos elevados, desde personal cualificado hasta mantenimiento de vehículos homologados
Las autoescuelas tienen costes operativos elevados, desde personal cualificado hasta mantenimiento de vehículos homologados.

La eliminación de requisitos mínimos es un golpe para los autónomos. Olivera advirtió que las autoescuelas rurales, que ya enfrentan dificultades por la baja demanda, podrían ser las más afectadas si se generaliza la entrada de operadores de bajo coste. “En zonas rurales, estos pequeños negocios ya operan con márgenes muy reducidos y no podrían soportar más presión.”

Para la patronal, la digitalización debería ser un complemento y no un reemplazo total de la formación presencial

La CNMC también propone potenciar los métodos digitales y la formación online como una forma de flexibilizar el aprendizaje. La CNAE reconoce que muchas autoescuelas han adoptado tecnologías digitales, pero advierte que ciertos aspectos, como la enseñanza práctica, no pueden ser sustituidos. “Hay partes del aprendizaje que requieren contacto presencial y supervisión directa del instructor”, afirmó Olivera.

Si bien considera positivos los avances digitales en la enseñanza teórica, Olivera advirtió sobre los riesgos de depender excesivamente de ellos. “No se puede confiar únicamente en los simuladores o los recursos digitales para formar buenos conductores. La experiencia al volante es insustituible”, argumentó.

Además, destacó que la digitalización debería ser un complemento y no un reemplazo total de la formación presencial. “Estamos de acuerdo con mejorar las herramientas digitales, pero siempre con límites. La conducción es una actividad práctica por naturaleza”.

La falta de exámenes está ocasionando cierres de autoescuelas

Olivera destacó a este diario que uno de los factores que más han afectado al sector es la falta de examinadores y los retrasos en la obtención de citas de examen. “Los alumnos pierden la continuidad en su formación, porque no pueden examinarse a tiempo, y eso afecta directamente a nuestras autoescuelas, especialmente a las más pequeñas”, explicó.

Respecto a las propuestas de la CNMC, Olivera insistió en que estas ideas deben implementarse con cuidado para no agravar los problemas existentes. “Estamos abiertos a mejorar el sector, pero siempre que se garantice la seguridad vial y la sostenibilidad de los pequeños negocios”, concluyó.

En todo caso, reforzar el número de examinadores es clave. Según el secretario general de la CNAE, mientras no se solucione este problema, incluso los esfuerzos por modernizar el sector serán insuficientes. “Podemos tener herramientas digitales y procesos más ágiles, pero si no hay quien evalúe a los alumnos, los negocios seguirán sufriendo.”