Ser madre trabajadora es todo un desafío, también para las que lo hacen por cuenta propia. Aunque la flexibilidad que permite esta modalidad puede facilitar el equilibrio entre vida profesional y familiar, también supone dificultades añadidas. En los últimos años, no obstante, se han logrado avances significativos en políticas de apoyo que les permiten aliviar cargas financieras y burocráticas durante la maternidad. Desde bonificaciones en la cuota de la Seguridad Social hasta deducciones por guardería, los poderes públicos han implementado medidas que facilitan la conciliación. “Las autónomas encuentran barreras añadidas en su camino como emprendedoras”, afirmó Candelaria Carrera, vicepresidenta de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), destacando la necesidad de apoyar a estas mujeres para impulsar la economía.
El emprendimiento femenino crece pero sigue sin haber igualdad en el hogar
En España, cerca de 1,3 millones de mujeres son autónomas, y muchas son madres que eligen esta vía por su flexibilidad horaria. Según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), el emprendimiento femenino crece casi al doble que el masculino, con las mujeres liderando sectores como el comercio, la consultoría o los servicios creativos. Esta flexibilidad les permite adaptar su trabajo a las necesidades familiares, pero también requiere gestionar múltiples roles: empresaria, madre y, a menudo, administradora del hogar.
Carrera subrayó el peso de estas responsabilidades llamándomelas la atención de que “las mujeres dedican más del doble de horas que los varones al trabajo no remunerado, con el consiguiente ahorro para las arcas públicas, a costa de unos niveles de estrés y agotamiento altísimos”. La conciliación sigue siendo un equilibrio delicado, especialmente en entornos competitivos o con recursos limitados, donde las autónomas deben responder a clientes mientras cuidan a sus hijos. “El desconocimiento sobre determinadas bonificaciones y ayudas es una consecuencia de la invisibilidad que padecen ‘per se’ las mujeres autónomas”, añadió la vicepresidenta de ATA, destacando la necesidad de darles voz.
Ayudas a las que pueden acogerse las autónomas que han sido madres
Los últimos años han traído mejoras notables para las madres que trabajan por cuenta propia. Estas medidas han aliviado la carga financiera y administrativa que tienen que soportar durante los primeros años de la maternidad.
Prestación por maternidad ampliada: Desde 2021, disfrutan de 16 semanas de baja por maternidad, equiparándose a las trabajadoras por cuenta ajena. Aunque el Gobierno presentó un proyecto para extender este permiso hasta las 20 semanas, la Ley de Familias permanece atascada en su tramitación parlamentaria y, pese a las promesas, que se vienen haciendo desde 2024, todavía no es una realidad. La prestación cubre el 100% de la base reguladora, y las autónomas están exentas de pagar la cuota de la Seguridad Social durante este periodo. “Sería necesario que se establecieran ayudas para asumir los costes salariales de las personas que nos sustituyan durante estos periodos”, propuso Carrera, destacando la importancia de mantener la competitividad del negocio.
Deducciones por hijos y guardería: Las madres autónomas pueden deducir hasta 1.200 euros anuales por cada hijo menor de 3 años en el IRPF, con la opción de recibir 100 euros mensuales de forma anticipada mediante el modelo 140. Además, el “Cheque Guardería” permite deducir hasta 1.000 euros anuales por gastos de guardería para hijos menores de 3 años, cubriendo matrículas, cuotas y alimentación. En total, una deducción de hasta 2.200 euros por hijo, a la que pueden acogerse en esta campaña de la Renta. “Estas ayudas son importantes, pero deberían ser de mayor cuantía para que fueran efectivas, y sobre todo, no excederse en la exigencia de requisitos para acceder a las mismas”, señaló Carrera.
Bonificaciones en la cuota: Durante la baja por maternidad, adopción, riesgo durante el embarazo o lactancia, las autónomas reciben una bonificación del 100% de la cuota por contingencias comunes. También hay una bonificación del 100% durante 12 meses para madres que cuidan a menores de 12 años or familiares dependientes, siempre que contraten a un sustituto.
Tarifa plana extendida: Las autónomas que reanuden su actividad dentro de los dos años tras una baja por maternidad pueden acceder a una tarifa plana de 80 euros durante 24 meses, o a la “cuota cero”, dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se encuentren para bonificarla al 100% por el mismo periodo.
Ayudas para familias numerosas: Las trabajadoras por cuenta propia que forman una familia numerosa pueden deducir 1.200 euros anuales (100 euros mensuales) para familias de categoría general (3-4 hijos) or 2.400 euros (200 euros mensuales) para categoría especial (5 o más hijos). También hay una bonificación del 45% en las cuotas de la Seguridad Social al contratar personal para conciliación.
Prestaciones por riesgo: Si durante el embarazo o la lactancia enfrentan riesgos laborales, pueden solicitar una prestación equivalente al 100% de la base de incapacidad temporal, sin cotizar durante el periodo.
Además, las prestaciones por maternidad están exentas de tributar en el IRPF desde 2018, gracias a una sentencia del Tribunal Supremo, lo que aumenta el beneficio neto.

A pesar de los avances, las autónomas madres se enfrentan a problemas de conciliación
Bajas maternales insuficientes: Aunque la prestación por maternidad supone un avance importante, su cuantía depende de la base de cotización, que muchas autónomas mantienen baja para reducir la cuota. Esto resulta en ingresos de unos 1.000 euros mensuales, insuficientes si el negocio se detiene. “La bonificación de la cuota y la prestación son insuficientes para mantener realmente activo el negocio y en condiciones óptimas de competitividad”, explicó Carrera. Y subrayó que persiste “la idea equivocada de pensar que las necesidades de conciliación acaban transcurridos los cuatro meses de descanso por cuidado de menores. Hasta que nuestros hijos e hijas alcanzan un nivel adecuado de independencia, necesitan apoyo y cuidados”.
Cuota de autónomos: La cuota es una carga fija que no se adapta a periodos de baja actividad o posparto, aunque las bonificaciones ayudan.
Acceso limitado a guarderías: Las guarderías públicas son escasas, especialmente en zonas rurales, y los horarios atípicos del autoempleo dificultan el acceso a servicios de cuidado. La vicepresidenta de ATA puso el foco en “las condiciones rígidas” para acceder a estas ayudas para hasta el punto de que pueden “constituir una barrera insalvable y hacerlas poco interesantes y atractivas” de forma que es “fundamental que la presentación y tramitación sea ágil” para no terminar “enterradas en burocracia”.
Sobrecarga de tareas: Las madres autónomas a menudo asumen solas la gestión del negocio, el cuidado de los hijos y las tareas domésticas, lo que puede llevar al agotamiento. “La falta de corresponsabilidad and la imposibilidad de conciliar generan problemas en la salud de las autónomas y también en la de sus negocios”, subrayó Carrera. Esta presión se agrava por la necesidad de estar siempre disponibles. “Se olvida que autónomas y autónomos también tienen que parar y contar con momentos de ocio y cuidado personal”, añadió, abogando por extender la desconexión digital al colectivo. Además, “fijar reuniones a las 20 horas, es un claro ejemplo de lo que no debe hacerse”, destacó, señalando la importancia de racionalizar horarios para favorecer la conciliación.
Sin un cambio cultural, las ayudas serán insuficientes para las madres autónomas
Aunque en 2025, las madres autónomas están mejor respaldadas que nunca gracias a los avances logrados en los últimos años, también persisten los desafíos. Buena parte de ellos son culturales y pueden necesitar todavía más tiempo para acercar la igualdad real a la sociedad. “Es imprescindible que exista una concienciación por parte de los poderes públicos y la ciudadanía de la importancia de la economía de los cuidados y de la necesidad de que los mismos dejen de recaer en las mujeres casi en exclusiva”, concluyó Candelaria Carrera.
“Nuestra incorporación como agentes activas de la economía, se traduce en una mejora importantísima del PIB, del entorno social y cultural y en una mejora de la calidad de vida de la gente”. Las madres autónomas demuestran cada día su resiliencia, liderando negocios y familias con éxito. Con más apoyo, estas mujeres no solo sobrevivirán, sino que seguirán siendo un motor de la economía española.





