Según los últimos datos de la Seguridad Social, la pensión media que perciben los autónomos superó por primera vez los 1.000 euros en enero de 2025. Desde entonces la cifra no ha dejado de crecer y en agosto se situó en 1.010,31 euros. Se confirma así una tendencia al alza que en los últimos años incluso ha mostrado un ritmo de crecimiento algo superior al de las pensiones de los asalariados.
Aun así, la brecha sigue siendo amplia. Los jubilados del Régimen General cobran de media en torno a 1.600 euros mensuales, casi un 60% más que los autónomos. Esta diferencia está relacionada con una cotización históricamente menor por parte de la mayoría de trabajadores por cuenta propia, lo que ha dejado una huella visible en sus pensiones actuales.
En los últimos años, las organizaciones de autónomos han defendido la necesidad de impulsar una cultura de la cotización para mejorar las prestaciones futuras. Aunque la fórmula escogida para implantar del nuevo sistema por ingresos reales también está generando dudas entre los profesionales y sus representantes.
- Los autónomos reducen lentamente la histórica brecha de pensiones con los asalariados
- ¿Cuándo convergerán las pensiones del Régimen General y las del RETA?
- La “cultura de la cotización” avanza entre los trabajadores por cuenta propia
- Los autónomos afrontan el dilema de cotizar más o ahorrar por su cuenta
- La convergencia de las pensiones será lenta, pero ya está en camino
Los autónomos reducen lentamente la histórica brecha de pensiones con los asalariados
Tal y como explicó el economista José Antonio Herce, doctor en Economía y socio fundador de LoRIS, esta brecha tiene su origen en que los muchos profesionales han estado cotizando históricamente por la base mínimo de forma que “el 80% elegía la mínima, y solo recientemente se les está obligando a subirla de forma gradual”.
Esta situación ha generado según el experto un desfase acumulado que todavía hoy se refleja en la pensión media. Sin embargo, Herce puntualizó que la estadística más significativa no es la media general, sino la de las nuevas altas de jubilación, ya que reflejan mejor la evolución reciente.
De hecho, según los datos que recoge el boletín de estadísticas laborales de la Seguridad Social, en 2015, los nuevos jubilados del Régimen General accedían a una pensión media de 1.049 euros, frente a apenas 701 euros en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).
Diez años después, en 2025, las cifras son de 1.344 euros para los asalariados y 926 euros para los autónomos. La diferencia relativa se ha reducido del 72% al 63%, confirmando la tendencia que apunta Herce, aunque la brecha en términos absolutos se mantiene en torno a los 450 euros.
¿Cuándo convergerán las pensiones del Régimen General y las del RETA?
Aunque en los últimos meses la pensión media de los autónomos ha subido más rápido que la de los asalariados, Herce advirtió de que no se deben extrapolar tendencias cortas.
“Para que la pensión de las nuevas altas de autónomos sea igual a la de los asalariados tendrían que pasar entre 60 y 70 años” calculó y añadió que “no es algo que vayamos a ver en un lustro, sino en décadas”.
La evolución de la última década lo demuestra: entre 2015 y 2025 la diferencia relativa solo se ha reducido nueve puntos porcentuales. Si ese ritmo se mantuviera, habría que esperar varias décadas para que se produjera la convergencia real.

La “cultura de la cotización” avanza entre los trabajadores por cuenta propia
Más allá del cambio del sistema de cotización que se está implementando actualmente, el factor cultural sigue siendo decisivo. Y es que tal y como expuso el experto muchos autónomos han priorizado pagar lo mínimo posible y buscar rentabilidad en otras vías de ahorro o inversión privada.
Este doctor en Economía reflexionó que aunque “cuotas bajas significan pensiones bajas, buena parte de los autónomos prefiere ahorrar por su cuenta, invertir en activos productivos o en vivienda antes que confiar todo su futuro al sistema público”.
De esta forma, Herce también expuso que los hogares encabezados por autónomos suelen tener el doble de patrimonio que los de asalariados. Esto es posible, según el experto porque “sus naves, locales o negocios funcionan como un complemento de pensión”. Este factor explica por qué algunos prefieren ahorrar en activos propios en lugar de confiar plenamente en el sistema público.
Frente a este dilema, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) lleva años defendiendo la necesidad de crear una cultura de la cotización, recordando que aumentar la base no es un gasto sino una inversión que se traduce en mejores pensiones y prestaciones.
Su presidente, Lorenzo Amor, llegó a referirse a que ello asegurando que subir la base de cotización no podía considerase un basto sino que “es una de las mejores inversiones que puede hacer un autónomo”.
Con este planteamiento, ATA viene promoviendo que los trabajadores por cuenta propia tomen conciencia de la importancia de cotizar más para asegurarse un retiro digno.

Los autónomos afrontan el dilema de cotizar más o ahorrar por su cuenta
Sin embargo, Herce también señaló que para que el sistema de cotización por ingresos reales sea una realidad deberá responder al desafío de definir con exactitud cuales son los ingresos netos de un profesional sobre los que se calculará su cotización.
Para el experto se trata de un concepto “muy esquivo” que tiene que ver con la capacidad para deducir gastos como los vehículos, la vivienda, la energía o las comedias que, en definitiva, “marcarán la presión real sobre los autónomos”.
Por ello Herce también alertó del riesgo es que una delimitación estricta reduzca la capacidad del autónomo para ajustar su base, aumentando el coste mensual de forma considerable.
Así, explicó que los autónomos tienen por delante un dilema de difícil salida en la que si el autónomo cotiza poco, tendrá una pensión baja pero si cotiza más, puede comprometer su liquidez y competitividad.
Bajo esta presión, algunos profesionales optan por maquillar gastos o eludir ingresos para rebajar la cuota, mientras otros prefieren destinar el dinero a activos propios. Herce lo describió con palabras muy visuales: “es un cepo muy malo: si aprieta, duele; pero si lo quitas, se te cae el tobillo”.
Así, un profesional que trabaja desde casa apenas podría desgravarse nada, mientras que uno con un estudio alquilado sí lo haría, pagando menos cuota pese a tener ingresos similares.
De hecho, ATA también ha alertado de los riesgos por cómo está aplicando el Gobierno la transición hacia un sistema de cotización por ingresos reales. Y ha insistido en que antes de introducir cambios en las cuotas de 2026 es necesario corregir los fallos del modelo.
En definitiva, los representantes de los autónomos defienden que el sistema sea justo y viable, evitando que la “cultura de la cotización” se convierta en una trampa burocrática.
La convergencia de las pensiones será lenta, pero ya está en camino
Aunque los últimos datos muestran un recorte en la distancia y la pensión media de los autónomos se consolida por encima de los 1.000 euros, la plena convergencia con el Régimen General no está a la vuelta de la esquina. Los actuales jubilados por cuenta propia arrastran décadas de cotizaciones mínimas mientras el nuevo sistema de ingresos reales plantea aún interrogantes importantes.
A ello se suma que muchos autónomos seguirán confiando en el ahorro privado y en su propio patrimonio como complemento a la pensión pública. Todo ello dibuja un horizonte en el que la equiparación de pensiones será posible, pero solo a muy largo plazo. Como concluye Herce, “el proceso ya está escrito, pero llevará lustros o incluso décadas”.





