1. Microempresas envejecidas, sin personal técnico y con entornos incompatibles con la informática
  2. Fedepesca asegura que el reglamento Verifactu puede tener efectos devastadores en sectores como el suyo
  3. Para Fedepesca, no se pueden pasar por alto la presión fiscal y laboral del gremio
  4. La patronal se pregunta si deben pagar los empresarios la factura de un objetivo de la Administración

Fedepesca ha solicitado formalmente a la Agencia Tributaria que las cerca de 10.000 pescaderías tradicionales que regentan autónomos de toda España queden exentas de aplicar el sistema de facturación electrónica Verifactu, cuya entrada en vigor está prevista para 2026.

La petición, presentada por el procedimiento contemplado en el artículo 5 del Real Decreto 1007/2023, podría abrir la puerta a que otros colectivos de autónomos y microempresas vulnerables reclamen el mismo trato.

El responsable fiscal de Fedepesca, Luis Bustos Martínez, subdirector general de la patronal, aseguró a este diario que cuando leía la norma, “y me topé con el artículo 5, pensé directamente que lo habían redactado específicamente para nuestro sector”. Bustos señaló que las pescaderías tradicionales cumplen “exactamente con las dos situaciones previstas en dicho artículo para solicitar la exención”.

Según dicho apartado, algunos sectores pueden quedar exentos de aplicar el sistema de facturación electrónica a base de programas informáticos homologados si concurren dos condiciones: que se trate de una actividad considerada vulnerable por sus características económicas, técnicas u organizativas, y que existan razones justificadas que hagan inviable o desproporcionada su implantación.

Microempresas envejecidas, sin personal técnico y con entornos incompatibles con la informática

Y precisamente en Fedepesca entienden que las pescaderías tradicionales cumplen ambas: son microempresas envejecidas, sin personal técnico ni relevo generacional, con condiciones físicas de trabajo incompatibles con sistemas informáticos complejos y sin capacidad económica para asumir nuevas inversiones tecnológicas.

Según detalla el subdirector general de Fedepesca, la patronal ha presentado una solicitud formal en nombre de todos los empresarios minoristas de pescado, encuadrados en el epígrafe 643.1. “Nos hemos afanado en trasladar, de la mejor manera posible, la situación complicadísima que atraviesa el sector, la evolución que venimos vislumbrando desde hace años y el futuro que nos espera, si no se pone coto a tanta sobrerregulación a las micropymes”.

Aunque aún no han recibido respuesta por parte de la Administración, desde la patronal confían en que su petición será atendida. “Por supuesto que tenemos esperanza”, afirmó Bustos. “Estamos convencidos de que defender la supervivencia de las microempresas en las ciudades, y sobre todo en los pueblos, es bueno para todos; porque garantiza el empleo, los servicios y los productos de cercanía”.

A su juicio, defender la continuidad de las pescaderías tradicionales es, además de una cuestión económica, “garantizar la continuidad de nuestra dieta mediterránea. Esa que nos ha permitido ser uno de los países con la esperanza de vida más alta del mundo y mayor calidad de vida”.

Fedepesca asegura que el reglamento Verifactu puede tener efectos devastadores en sectores como el suyo

Ante este sistema de facturación, diseñado teóricamente para reducir el fraude fiscal, Bustos subrayó que la transformación “que están exigiendo a las microempresas de adaptarse al reglamento está resultando una transformación brutal y pionera en nuestra historia empresarial”.

En la federación recuerdan que las pescaderías trabajan en condiciones incompatibles con muchos sistemas informáticos. “Se trabaja con pescado fresco, con abundante agua y con hielo”, explicó el portavoz. “Son factores difíciles de compaginar con la instalación de complejos sistemas informáticos por la humedad reinante”.

Luis Bustos Martínez es subdirector general de Fedepesca, y su  responsable fiscal
Luis Bustos Martínez es subdirector general de Fedepesca y su responsable fiscal.

Bustos indicó también que la estructura empresarial del sector está formada por autónomos mayores, muchos de ellos sin relevo generacional. “Esta revolución tecnológica supone para la mayoría de ellos retos inalcanzables”, sostuvo. La inversión que se exige para cumplir con la norma –básculas homologadas conectadas a sistemas de facturación, TPV enlazados a la Agencia Tributaria…– está muy bien sobre el papel, pero queda muy lejos de las posibilidades de estos negocios.

Además, recordó que estas empresas no tienen personal especializado para gestionar las nuevas obligaciones. “No hay departamentos contables, financieros, fiscales, informáticos ni de ningún tipo, con personal dedicado en exclusiva a estas tareas”, afirmó. “En la mayoría de los casos, se trata del autónomo pescadero, con quizá algún empleado de sala, y que cuenta con una gestoría como único apoyo”.

Para Fedepesca, no se pueden pasar por alto la presión fiscal y laboral del gremio

Desde 2016, el salario mínimo ha subido más de un 80%, y las cotizaciones sociales han seguido el mismo camino. Bustos cree que “lo que es impensable es pretender que los empresarios sufraguen el estado del bienestar, pero que eso no repercuta en un aumento de los precios”.

Si la exoneración no llegase, Fedepesca no tiene previsto iniciar acciones legales, según confesó a este diario. “Dudo mucho que nos metamos en ningún tipo de procedimiento judicial: si la Administración entiende que no debemos quedar exonerados, no nos quedará sino asumirlo”, explicó su responsable fiscal.

Fedepesca considera no se pueden pasar por alto la presión fiscal y laboral que ya soporta el gremio de pecaderos
Fedepesca considera no se pueden pasar por alto la presión fiscal y laboral que ya soportan los autónomos con pescadería.

Pero advierte de que habrá consecuencias inevitables. “En algún momento los empresarios minoristas de productos del mar van a tener que empezar a trasladar estos sobrecostes al precio”.

Hasta ahora, según Bustos, las pescaderías han hecho esfuerzos para no trasladar al consumidor los efectos de la inflación. “Si se revisan los aumentos de precios que ha sufrido la alimentación desde que comenzó la espiral inflacionista, se aprecia que el pescado es el que mejor se ha comportado”, afirmó. Y es que, para él, los autónomos profesionales de las pescaderías han combatido la inflación echándose a sus espaldas todos estos costes sobrevenidos”.

La patronal se pregunta si deben pagar los empresarios la factura de un objetivo de la Administración

El portavoz de Fedepesca no cuestiona el objetivo del sistema. “El reglamento Verifactu se ha implementado con el objetivo de reducir el fraude fiscal. Y ese fin es evidentemente bueno y necesario”. Pero sí cuestiona quién debe costear su aplicación. “Lo que ya no tenemos tan claro es que tenga que ser el empresario, una vez más, el que tenga que pagar las facturas de los gastos necesarios para cumplir los objetivos de la Administración”.

La federación también pide que, si finalmente el sector cumple con las nuevas obligaciones, se considere alguna forma de compensación. “Esperamos que, una vez alcanzado el objetivo, alivien la carga impositiva que sufren las pequeñas empresas, bajando impuestos y reduciendo cotizaciones sociales. Porque nos lo habremos ganado”.

Mientras esperan una respuesta oficial, en Fedepesca insisten en que no se puede exigir lo mismo a una gran empresa que a una pescadería de barrio, con dos personas trabajando. “Sólo conociendo nuestra realidad se puede entender que para el sector de las pescaderías es una norma que lo vuelve extremadamente vulnerable”.

En todo caso, la petición de exención que ha hecho Fedepesca es un primer paso. El desenlace determinará si otros sectores de autónomos, en situación similar, deciden seguir ese camino.